3 smart cities Europeas que mejoraron su entorno a través de participación ciudadana

La manera de tomar decisiones a nivel local está cambiando, y ya hay varias redes mundiales de smart cities que aplauden y fomentan la participación ciudadana

Hace unos días, el Ayuntamiento de Madrid cerró el primer proceso de democracia directa visto en la capital. Desde decide.madrid.es, cualquier madrileño puede proponer lo que considera una mejora para la ciudad. Si es avalada por un gran número de sus vecinos, se escala al ayuntamiento. Estos días pasados se votaron las cuatro propuestas con más apoyo ciudadano a lo largo del último año. La participación superó en tal medida la esperada que el centro de recuento se colapsó y hubo que pedir voluntarios.

Es evidente que todavía nos queda mucho que andar en gobierno abierto. Podemos aprender de cómo lo hacen en Europa desde hace décadas.

Oslo, bicicletas eléctricas “gratis”

A comienzos de los años 2000, colectivos de varias ciudades noruegas hicieron fuerza desde abajo para instar al gobierno de Noruega a apoyar propuestas de gobernanza abierta de la ciudadanía. Aquello se cristalizó en 2010 con la adhesión de Noruega al OGP (Open Government Partnership, en inglés), que en los países hispanohablantes traducimos como Alianza para el Gobierno Abierto (APA). Las propuestas iniciales marcaban para el OGP varios requisitos:

  • Gobierno centrado en la ciudadanía
  • Presupuesto abierto y participativo
  • Datos abiertos para el desarrollo
  • Empoderamiento y participación ciudadana
  • Gobernanza de recursos naturales

El hecho de que las Naciones Unidas haya abanderado el Centro de Gobernabilidad de Oslo (cuyas guías sobre gobernabilidad local merecen ser leídas, como poco), nos da una idea de lo avanzados que están en la materia.

oslo participación ciudadana

Lo suficientemente avanzados como para costear hasta 1.200 euros si sus ciudadanos se compran una bicicleta eléctrica. Oslo ha orientado su política de gases de efecto invernadero a objetivos 2020 y 2030. Implican la prohibición de circular para los vehículos diesel y el convertirse en una ciudad de cero impacto en emisiones de carbono (Zero Emissions), respectivamente.

Los ciudadanos han votado esta y otras iniciativas, tales como un aumento de los carriles bici o la disminución de la velocidad en el centro de la ciudad por parte de los vehículos.

Noord-Brabant (Holanda), teledemocracia en 1996

Noord-Brabant es una provincia holandesa de la que muchos españoles no hemos oído hablar, pero que tiene un proyecto muy interesante de democracia participativa directa. Y lo tiene desde 1996.

En aquél momento la región era un sistema bastante aislado, conectado únicamente mediante el teléfono. Pero sus habitantes se habían cansado de esperar a las elecciones generales para decidir asuntos que les conciernen.

Marcel Bullinga, del Dutch Institute for Public and Politics propuso en 1987 un proyecto al que llamó teledemocracia para toda Holanda. Pretendía llevar Internet a todos los hogares holandeses para que pudiesen emitir votos de manera telemática cada pocas semanas sobre asuntos de todo tipo.

La idea fue bien acogida en la  región de Noord-Brabant y tras diez años no quedaron hogares sin conectar. Hoy el sistema sigue funcionando, aunque integrado de forma vertical a nivel de país y fragmentado también en vertical en localidades más pequeñas.

Se toman decisiones que van desde la conservación del medio ambiente, las políticas a favor de las energías renovables en la zona y la inclusión de la movilidad eléctrica en detrimento de medios altamente contaminantes.

París, y otras ciudades francesas

Los franceses son un ejemplo de lucha constante por dar voz a la ciudadanía. Como no podía ser menos, fueron los primeros que propusieron una Ley para la formación de una República Digital al más alto nivel de gobierno. Fue aprobada en 2016. Sin embargo, la mayoría de las consultas y procesos participativos se originan y aplican a nivel local o de territorio. Como el caso de la Isla de Francia (Île de France), una región administrativa francesa que incluye ciudades como París, Boulogne-Billancourt, Argenteuil o Montreuil, entre otras.

Hace muchos años (desde el 76) que sus 12 millones de ciudadanos acuden con frecuencia a las urnas para tomar decisiones que afectan a su vida diaria. En 1965 nació el Plan Director de Urbanismo y Desarrollo de la región de París, que en el 76 se amplió a toda la Isla de Francia con el Plan Director de la Isla de Francia (SDRIF, por sus siglas en francés).

Actores implicados en los procesos de consulta. Fuente: IAU-idf.

Desde entonces, aunque existe un hilo conductor más o menos reglado y con un objetivo 2030 en mente, en esta región no solo los élus (elegidos, podría traducirse por políticos) tienen voto en diversas materias. También los colectivos sociales, los ciudadanos y los professionnels (sindicatos laborales, trabajadores y empresarios).

Las materias en las que los ciudadanos tienen voz son amplias, e incluyen:

  1. La planificación urbanística, que incluye cómo se asigna el espacio urbano común, distintas actuaciones en la conservación y mejora de edificios, y las políticas sobre zonas verdes y jardines.

Es muy conocido el nuevo Paseo del Sena, que ahora incluye 2,5 km de zonas verdes, ajardinadas y públicas en la ribera. Este proyecto empezó como una petición ciudadana en la plataforma paris.fr/participez, fue avalado por miles de parisinos y acabó en el ayuntamiento. Hoy día los habitantes de París cuentan con un paseo a lo largo de gran parte del Sena.

parís sena nuevo río

  1. El transporte, y todo lo que tiene que ver con él. Desde la intermodalidad a los diferentes medios de transporte, su seguridad, y frecuencia y rutas en caso de ser público.

París aventaja con mucha diferencia a casi todas las ciudades europeas en materia de participación. El Distrito 20 de París ya abrió en 2002 el primer presupuesto participativo en el que incluía el voto de la ciudadanía.

Antes de eso, desde 1990 ya se permitía a distintos colectivos asistir a asambleas presenciales para dar su opinión. El primer presupuesto participativo conocido es el de Porto Alegre (Brasil, 1988). Sudamérica está más adelantada de lo que sospechamos en materia de participación.

 

Iniciativas urbanas europeas hay muchas. La mayoría de ellas nacidas en el tejido de barrio más cercano. Y por tanto con menos reconocimiento mediático. Algunas surgen del tejido empresarial, como Elbnb, la plataforma para compartir  miles de puntos de carga. Otras surgen de espacios que los ayuntamientos habilitan, como los ejemplos cercanos de MediaLab-Prado de Madrid o el BcnLab de Barcelona.

Pero las que suelen llegar más alto son aquellas propuestas que los propios ciudadanos depositan en los foros de las páginas oficiales de los distintos ayuntamientos. Estas son avaladas o discutidas por sus propios vecinos. La manera de tomar decisiones a nivel local está cambiando, y ya hay varias redes mundiales de smart cities que aplauden y fomentan este tipo de iniciativas. Y tú, ¿qué planificas para tu ciudad?

 

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Imágenes | Clem Onojeghuo,  Oliver Cole (Oslo),  Noord-Brabant,  Sena

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