Así ayudan las smart cities a los ciudadanos mayores

Las smart cities son entornos que se adaptan a todas las capacidades y que también tienen en cuenta a sus mayores

Cuando una ciudad se vuelve más sostenible, verde, humana o inclusiva, entre otros factores, decimos que se está volviendo una smart city. Aunque el término de ciudades inteligentes es actual, hemos visto en casos como el Eixample de Barcelona de 1860 cómo en el pasado se ha querido ir adaptando la ciudad a todas las capacidades.

Muchas de las ciudades europeas tienen, especialmente en su centro, una planta medieval con calles angostas, escaleras y pasos elevados que salvan grandes verticales, o con elementos urbanos que se cruzan en el paso de los ciudadanos cuando estos se desplazan.

Teniendo en cuenta que la proporción de personas mayores (de más de 60 años) aumentó del 9% en 1994 al 12% en 2014, y que se espera que alcance el 21% en 2050 según las Naciones Unidas, es coherente que las ciudades se adapten a ellos para no suponer una barrera. Así ayudan las smart cities a los ciudadanos mayores.

Semáforos sonoros y pasos de cebra con tiempos más largos

Los pasos de cebra urbanos (Londres, 1949) fueron uno de los mejores inventos del siglo pasado a la hora de hacer las ciudades más inclusivas. Hasta entonces, las personas que quisieran cruzar de un lado a otro de la vía debían mirar a ambos lados, detener el tráfico por su cuenta y apresurarse para no molestar. Los Beatles (Abbey Road, 1969) ayudaron a consolidar su imagen con una portada.

Pero desde entonces estos pasos han mejorado mucho. La primera gran mejora fue el uso del semáforo que conocemos hoy día (de nuevo Londres, 1968), que obligaba a detener el tráfico rodado a ambas partes del paso para permitir el cruce. Tras ello vino el clásico botón de PULSE PEATÓN y ESPERE VERDE.

paso de cebra smart city

Sin embargo, durante décadas apenas hubo mejoras en la señalética, y los semáforos smart del siglo pasado pronto se descubrieron no aptos para personas mayores. El motivo era el tiempo de apertura del semáforo en verde para peatones.

Hace años un estudio del Departamento de Epidemiología y Salud Pública del University College London demostraba que la velocidad de más de 1,2 m/s que se solía atribuir al ciudadano promedio cuando cruzaba la calle en realidad no encajaba con el paso de los ancianos, que rondaba los 0,9 m/s en varones y los 0,8 m/s en mujeres.

Este y otros estudios sirvieron de base para alargar los tiempos de los semáforos. Gracias a este margen extra se permite cruzar con tranquilidad a las personas mayores y evitar atropellos o situaciones de estrés indeseadas.

La importancia de las rampas en lugar de los escalones

Una medida mucho más reciente en nuestras ciudades ha sido la de instalar una rampa en la acera para hacer que esta alcance la misma altura que la calzada; o bien levantar la misma hasta que llegue a ras de acera. De esta manera las personas con movilidad reducida no tendrán que bajar un escalón a la hora de cruzar la calle, y especialmente no tendrán que subirlo cuando lleguen al otro lado.

paso de cebra rampa para mayores

Este tipo de obras no tiene solo en cuenta a la población mayor. Las personas con movilidad reducida en general (sillas de ruedas, muletas, andadores, gente con una lesión temporal, e incluso niños pequeños, entre otros) también se benefician de ella. En calles peatonales esto ayuda además a evitar caídas debido a diferentes niveles entre calzada y acera, frecuentes en personas mayores que no poseen un equilibrio óptimo.

aceras y calzada al mismo nivel

Poco a poco, el pavimento podotáctil está siendo instalado en las inmediaciones de estas rampas o acabados a ras para que las personas con visión reducida o nula sepan que se acercan a la calzada o a un paso de cebra. Después de todo, hacer las ciudades inclusivas para unos no debe jugar en menos inclusividad para otros.

Es importante que estas rampas vayan más allá de los elementos estáticos y sean también instaladas en los sistemas de movilidad públicos como autobuses o metro. De ese modo todos los ancianos tendrán acceso a ellos sin importar su nivel de movilidad.

Una ciudad agradable con poco ruido

En el texto Ciudades Globales Amigables con los mayores: Una Guía, de la Organización Mundial de la Salud, encontramos decenas de ejemplos de cómo se han adaptado algunas ciudades a sus ancianos. Llama la atención que se arranque no tanto con la movilidad urbana sino con un entorno agradable y limpio, así como con el testimonio de una persona mayor residente en Estambul:

«Te levantas de la cama a las cuatro de la mañana en lugar de a las seis porque hay demasiado ruido afuera»

La inclusividad de las personas mayores parte de la amabilidad del entorno, y también de la falta de ruido. En ciudades como Madrid el 19,6% de los vecinos están expuestos a ruidos entre los 50 y 55 dB continuos por la noche, más todavía durante el día.

La movilidad urbana en vehículos térmicos genera gran parte de ese ruido, y los vehículos eléctricos como el Renault ZOE están llamados a cambiar, a medida que penetren en las ciudades, esta fuente de contaminación. No solemos tener en cuenta el ruido ambiente, pero afecta especialmente a la población mayor (con sueño más ligero). Después de todo, en una smart city los habitantes duermen bien gracias al silencio.

Parques, bancos y lugares donde descansar

Las personas jóvenes tenemos la suerte de contar con una fuente de energía virtualmente ilimitada. Aunque caigamos rendidos en la cama al final del día, somos capaces de aguantar de pie durante toda la jornada. Un anciano no tiene esa suerte, y por eso es necesario un mobiliario urbano más apacible, con muchos espacios donde descansar y rodeado de tanto verde como podamos.

La instalación de bancos es una alternativa válida que se suele quedar corta en los entornos urbanos por falta de espacio, así como por el hecho de que hay cada vez más personas mayores buscando sitio donde aparcar. Se hacen necesarias reformas integrales que replenateen el uso de estos espacios y fomenten los lugares de descanso. Esto es lo que entienden ciudades como Madrid.

Plaza de España Welcome Mother Nature

Después de un proceso participativo que duró muchos meses, la remodelación de la centenaria Plaza de España terminó con la aprobación del Proyecto X: Welcome mother Nature (concepto en dibujos superior e inferior). Esta consistirá en un parque arbolado repleto de bancos corridos que den cabida a cientos de personas sentadas, y un espacio en el que (a distintos niveles, como en Singapur) convivirán el transporte peatonal, la bicicleta, la motorización eléctrica y el transporte público.

Este proyecto parte de la base de la eliminación de las barreras que veíamos arriba, facilitando el paso de personas mayores, dándoles un lugar a la sombra donde descansar, y conectándolos a los distintos modos de transporte de la ciudad.

wellcome mother nature

Viviendas y edificios inteligentes adaptados a la tercera edad

Cuando pensamos en smart cities tendemos a hacerlo en las calles, los espacios públicos y la movilidad, pero tendemos a dejar de lado el interior de los edificios inteligentes. Y cuando se habla de ellos se suele hablar del confort térmico y de las soluciones de ahorro energético. ¿Y la inclusividad de las personas mayores?

También existe, aunque en el grueso de las viviendas privadas son iniciativas personales y, por lo tanto, de carácter también privado y no muy asequibles.

En los edificios públicos se están instalando diferentes medidas que hacen más fácil la movilidad en su interior tales como: rampas, puertas automáticas con sensores de presencia, ascensores, botoneras a varias alturas, carteles grandes y con tipografías más claras…

Viviendas y edificios inteligentes adaptados a la tercera edad

Dentro de nuestros hogares las alternativas son muchas, aunque su dependencia de la domótica las hace relativamente costosas. Por ejemplo, es un problema común en la tercera edad la falta de fuerza en las manos e incluso poca precisión en los movimientos, por lo que se están instalando viviendas que abren la puerta del domicilio con una llave electrónica en lugar de una llave física.

Dado que es frecuente que las personas mayores pierdan capacidades auditivas, también se pueden instalar timbres visuales. Cuando alguien llama a la puerta, se enciende una luz en las distintas estancias. En materia de seguridad es común instalar baños adaptados con diferentes sistemas de alarma, como puede ser la alarma por caída, a través de sensores o cintas perimetrales que el anciano puede accionar si cae al suelo.

Las alternativas van mucho más allá, y el límite es la situación económica: apertura de puerta automática, cocina adaptada a la altura, nivelación del piso, descuelgue automatizado de armarios en altura…

 

La mayoría de los expertos en transformación urbana coinciden en que, aunque la tecnología es un factor de cambio importante que podemos aplicar a las smart cities, no podemos dejar de lado algo mucho más básico como es la eliminación de las barreras arquitectónicas. Estas suelen ser caras, e implican reformas y obras que tienden a molestar durante unos meses. Sin embargo, una visión casi egoísta del problema podría hacernos más empáticos ante las personas mayores: después de todo, todos acabaremos llegando a una edad en la que necesitaremos una smart city.

 

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Imágenes | iStock/sculpies, Sabolaslo, iStock/emregologlu, iStock/kruwt, Proyecto X, iStock/lapandr

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