Así es la segunda vida de las baterías del coche eléctrico

Una vez finalizada la vida útil en el coche, las baterías pueden tener una segunda vida como sistema de almacenamiento eléctrico en casa.

Uno de los elementos más importantes de los coches eléctricos es sin duda la batería. Se trata de la pieza clave, la cual almacena la energía necesaria para desplazarnos en nuestro día a día, siendo su capacidad la encargada de fijar la autonomía máxima que tendrá nuestro coche. En el caso del Nuevo Renault ZOE con batería Z.E. 40 hablamos de una batería de iones de litio capaz de almacenar 40 kWh de electricidad, suficientes para hacer 300 kilómetros reales.

La batería es también uno de los elementos más caros y delicados de los coches eléctricos, siendo esto una gran preocupación para muchos usuarios. Es por eso que desde Renault se ofrece la posibilidad de tener la batería en alquiler, permitiendo un precio de compra del vehículo más bajo y una garantía ilimitada.

Hay quien dice que las baterías serán un gran problema en un futuro lleno de coches eléctricos, ya que según las baterías vayan envejeciendo habrá que ir cambiándolas por otras nuevas. Esto podría derivar en una gran acumulación de baterías viejas, con el impacto ambiental que ello supondría. Sin embargo, que una batería se degrade y termine dejando de ser válida para su uso en automoción como batería de tracción no quiere decir que sea necesario deshacerse de ella. Y más que un problema, será una oportunidad.

La vida de la batería se extiende más allá del vehículo

Según pasa el tiempo y los kilómetros, la batería de un coche eléctrico va envejeciendo. La principal consecuencia de este envejecimiento es la pérdida de capacidad de almacenamiento. Es decir, una batería con 300.000 kilómetros a sus espaldas tiene menos capacidad que una de iguales características pero con solo 10.000.

En el caso de Renault, si tienes la batería en alquiler y su capacidad de almacenamiento baja del 75%, automáticamente esa batería es repuesta por otra con la capacidad inicial sin ningún coste para el usuario. No obstante, aunque esa batería ya no fuese capaz de ofrecer la autonomía inicial a su propietario, sigue siendo una batería capaz de almacenar una buena cantidad de energía. Es decir, la batería sigue funcionando perfectamente, solo que su capacidad de almacenamiento ha disminuido. Quizá haya dejado de ser -según el kilometraje diario- una batería atractiva para movilidad, pero aún puede realizar muchas otras funciones.

Es aquí donde comienza la segunda vida de las baterías. Y es que en una sociedad donde las energías renovables están cada vez más presentes y son cada vez más necesarias, almacenar energía eléctrica es una necesidad. Todos queremos seguir encendiendo la luz de nuestra casa -o cargando nuestro coche- cuando el sol no brilla o el viento no sopla.

Renault y Powervault se unen para darle una segunda vida a las baterías

Recientemente Renault ha dado el paso lógico hacia la reutilización de las baterías de los coches eléctricos gracias a un acuerdo con Powervault, una empresa británica especializada en baterías para el hogar.

Como hemos comentado, el objetivo es reutilizar las baterías que ya no valgan para su uso en coches eléctricos pero que aún sean útiles como sistema de almacenamiento de electricidad, en este caso para hogares. De esta forma, se consigue reducir el impacto ambiental de las baterías, ya que antes de reciclar siempre es mejor opción reutilizar.

De momento, Renault y Powervault cuentan con una instalación experimental de 50 baterías que están siendo probadas en viviendas con una instalación solar fotovoltaica. De esta forma, se pueden cargar las baterías en las horas centrales del día y utilizar esa electricidad cuando el sol deja de brillar. Otra opción es cargar la batería durante las horas valle -cuando la electricidad es más barata- para después utilizar esa energía en las horas pico.

¿Y qué hacemos después? Reciclarlas

Finalmente, llegará el día en el que esa batería quede completamente inservible, llegando al final de sus días. En ese momento, pasará a ser un residuo, que al igual que el resto, debe ser gestionado. Aquí es donde reside otro de los grandes beneficios de las baterías de litio ya que se puede recuperar más del 90% de los materiales.

De hecho, los fabricantes de vehículos eléctricos tienen que garantizar el reciclado de las baterías durante toda la vida de los vehículos, sea por siniestro o por envejecimiento al cabo de los años.

En el caso de Renault, la batería se desmonta en los concesionarios y se envía a las plantas de reciclaje en Francia. Por lo tanto, no hay riesgo de que las baterías acaben abandonadas en grandes vertederos como ocurrió con los neumáticos en Seseña.

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