Así ha sido mi primera semana con un coche eléctrico

«Después de una semana de uso, si hay algo destacable es la normalidad, facilidad y agrado de conducción»

Cuando recibí la confirmación de que en pocos días conduciría por primera vez un coche eléctrico, me preguntaba si iba a ser algo realmente nuevo y diferente para mí y, sobre todo, si me daría el mismo servicio que mi coche diésel en el día a día. Realmente, el Renault ZOE es uno de los pioneros eléctricos con éxito popular, tras más de un siglo de monopolio del motor térmico. Esto significa un salto tecnológico enorme y, aunque las referencias son buenas, mi mentalidad de ingeniero no permite hacerme ilusiones tecnológicas previas: eso del coche impulsado por baterías había que probarlo. A continuación, las impresiones tras una semana de uso cotidiano del Nuevo Renault ZOE con batería Z.E. 40.

Llegó el día

Después de una hora en autobús urbano recorriendo la ciudad de Sevilla de sur a norte, llego al concesionario Renault donde me prestarán el ZOE, Syrsa San Pablo. Antes de entrar ya he visto en la puerta a dos unidades de ZOE, y ya dentro de la enorme y luminosa sala de exposición de vehículos nuevos, el modelo más cercano a la entrada, todo el mundo lo ve al entrar y salir, es un flamante ZOE blanco. Pienso que desde luego, Renault está apostando en serio por este coche, al reservarles los lugares más visibles de este gran concesionario.

El comercial especialista, Gonzalo, me explica muy amablemente las particularidades del coche. “¿Has conducido coches automáticos?” Abre el maletero y me enseña los cables de recarga. “Este es el de recarga rápida y este es el ocasional, con enchufe normal. Si no tienes un punto de recarga rápida a mano podrás cargarlo en casa, en cualquier enchufe monofásico si tiene una tensión estable”. Nos vamos al frontal del coche “Y aquí se conecta”. Con la llave mando a distancia, abre la trampilla que preside el morro del coche: es el rombo emblema de Renault. A pesar de estar un buen rato hablando con Gonzalo, me da pocas instrucciones particulares para un coche eléctrico salvo detalles de funciones auxiliares del ordenador de abordo. Me siento a los mandos y me explica que se pone en marcha apretando un botón. Así lo hago pero, como era de esperar, nada se pone en marcha. ¿Ya? Sí, sí. ¿Ves que pone “ready” en el cuadro? Pues ya está.

Me despido.

Primeras impresiones eléctricas

Y llegó el momento. Estoy a los mandos del coche más diferente a todos los demás que he conducido. Al soltar el freno, ya comienza a andar suavemente sin necesidad de acelerar, como los coches automático clásicos. Muevo tanteando el pedal del acelerador y la respuesta es fuerte pero suave a la vez, cuidado que tiene genio. En los primeros metros tengo la extraña sensación de que el motor está parado. Parece como si una fuerza externa tirase de él mientras su motor aún duerme.

Todavía muy cerca del concesionario aprovecho el semáforo en rojo para reflexionar que después de tantos años conduciendo sólo vehículos con motor térmico es normal que uno sienta un vacío de ruido y vibraciones en el silencioso poder eléctrico. Repaso los mandos y el cuadro de instrumentos, voy a lanzarme a una circunvalación con tráfico denso como primera parte del camino a casa, con un coche desconocido y 100% eléctrico. Leo “Autonomía restante: 325 Km”. Parece todo en orden, sólo tengo que acelerar y frenar. El semáforo se pone en verde. Suelto el freno, motos y coches compañeros de semáforo rugen alrededor. El ruido está fuera. Acelero y la sensación es muy agradable, debe ser la novedosa combinación de total suavidad y silencio de motor unido a su contundente aceleración. Una sonrisa relajada se me dibuja al sentir control total, agrado y facilidad de manejo. Ya en una zona tranquila llegando a casa, se escucha fuera un suave sonido que sale del ZOE. Es leve, armonioso y me resulta familiar.

El plan de uso

Sustituiré mi coche por el ZOE durante una semana. Vivo en una casa con plaza de garaje privada y con una toma eléctrica monofásica normal, a unos 15 km de Sevilla y de mi lugar de trabajo, de los que la mitad son por autovía y circunvalación. Además, casi a diario es necesario desplazamientos para gestiones y compras. Por suerte, la autonomía no parece que vaya a ser problema en el día a día, ya que en puesto de trabajo también hay un enchufe disponible de manera que el coche va a tener disponibilidad para cargar unas 20 horas al día.

Los días van pasando. La novedad del nuevo coche queda algo diluida con las rutinarias prisas pero si hay algo destacable es la normalidad, facilidad y agrado de uso. La verdad es que cuesta trabajo encontrar defectos al ZOE. El coche es estable, confortable, muy fácil de manejar y con todo el equipamiento necesario.

La primera persona que llevo de pasajero en el ZOE es mi mujer. Al iniciar la marcha espero discreto a la primera impresión de ella. Sólo se oye el leve sonido exterior de aviso acústico para peatones. “Suena a coche del futuro”, es su primer comentario, y quizá el ZOE lo sea…

Por suerte, he tenido oportunidad de probar la climatización en todo el rango de uso, tanto el aire acondicionado con una temperatura ambiente de hasta 30ºC, como la calefacción al sobrevenir una ola de frío. Sin ser temperaturas extremas, sí que me han dado oportunidad de comprobar el buen funcionamiento de la climatización, especialmente de lo que me creaba más dudas, la calefacción. El coche dormía en la calle y partiendo a 3ºC , en pocos minutos la bomba de calor templó el habitáculo, más rápidamente que mi coche diésel, al que cuesta entrar en calor por las mañanas.

Me apetece conducir

Durante los primeros días dedico parte del tiempo libre tras el trabajo a visitar algunos centros comerciales. Mi mujer queda gratamente extrañada de mi predisposición e incluso iniciativa a ir de compras incluso a centros comerciales lejanos, incluyendo el temido hipermercado de muebles. Teníamos diversas compras pendientes de hace tiempo, ¿por qué no? La agradable y fácil conducción, la suavidad, silencio, incluso se puede escuchar la radio a muy bajo volumen, y la facilidad con la que el coche maniobra y se mueve tanto en ciudad como en las circunvalaciones de Sevilla despiertan en mí algo nuevo: me apetece conducir por la ciudad.

Primera recarga

Aunque el coche me lo entregan con las baterías cargadas, al cabo de tres días de uso comienzo a tener la inquietud por recargar aunque aún restaba más de la mitad de carga. Como todo lo nuevo, recargar el coche es algo que me crea dudas y algo de inquietud. ¿Y si no encuentro un lugar? ¿Y si es complicado? ¿Y si no funciona bien el enchufe? ¿Y si recarga demasiado lento? Cuando quede poca batería, ¿perderá prestaciones? Siempre tengo el recurso de recargar en el concesionario Renault en el peor caso, pero prefiero hacer un uso lo más normal posible. Decido recargarlo en el trabajo, entre otras cosas porque me sale gratis, aunque he calculado que en casa saldría una recarga por menos de 2€, que tampoco es tanto.

Algo me dice que esto no debe ser tan fácil como cargar un teléfono, pero vamos allá. En el concesionario no me dieron muchos detalles, bastaba con coger el cable del maletero, conectar primero en el coche, luego en la toma de pared y mirar el cuadro de instrumentos del coche para confirmar que está cargando. Así lo hago y al cabo de unos segundos de incertidumbre, en la pantalla aparece el porcentaje de carga actual de la batería, y el símbolo animado de la batería con la indicación “Tiempo restante 8 horas 10 minutos”. Me quedo unos segundos esperando ¿Ya está? ¿Así de fácil? Un sentimiento de alivio y satisfacción me invade. Ya sé recargar un coche eléctrico, aunque no tiene mucho mérito, la verdad, pues realmente es igual que cargar el móvil y más fácil que echar gasolina.

Más allá de la ciudad

En el apartado de comportamiento del ZOE es destacable el equilibrio y agarre con la que se trazan las curvas, mostrando cierto carácter deportivo. El coche gira muy plano y se nota alta adherencia en ambos ejes, mostrando un comportamiento muy neutro a pesar de que sus neumáticos de ancho 195 que a primera vista pueden parecer escasos si tenemos en cuenta el peso del coche. Se nota la buena distribución de la masas de las baterías. Así mismo puede decirse que las aptitudes del ZOE en carretera rápida y autovía van más allá de lo que se puede esperar de un utilitario ciudadano, mostrando una estabilidad de marcha y un confort notables que invitan desde luego a salir de la ciudad en concordancia con la autonomía del ZE40. No en vano, en el fin de semana de buen tiempo realizamos una excursión con el ZOE al mar, a las playas de Huelva situadas a más de 120 km de distancia de Sevilla, ida y vuelta sin recargar baterías y aun sobraron 128 km ¡Prueba superada!

 

En Corriente Eléctrica| Saúl Craviotto, medallista olímpico, nos cuenta su experiencia con el ZOE

 

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