¿El carsharing va a enganchar a los conductores del coche eléctrico?

Las instituciones ven este modelo de negocio una oportunidad única para reducir la congestión del tráfico y los problemas de contaminación en sus ciudades.

Los esfuerzos por parte de los fabricantes de coches eléctricos para hacer cada vez más competitivas las tecnologías más limpias y de paso, potenciar el coche eléctrico, son cada vez más palpables. Solo hay que ver los nuevos modelos que cada año se lanzan a un mercado. Curiosamente algunos de los principales fabricantes son los que apuestan por el carsharing, un modelo de negocio, que en un principio parece alejarse del coche en propiedad.

Entonces, ¿cómo es que puede ocurrir? La respuesta es muy sencilla: el ‘carsharing’ supone un acelerador al crecimiento del coche eléctrico y este a su vez ayuda enormemente a hacer más rentable el mercado de este modelo de negocio, gracias, por ejemplo, al fácil y barato mantenimiento de los coches.

Los vehículos eléctricos tienen cada vez una mayor representación en el mercado español. Sin ir más lejos el pasado año se duplicaron el número de matriculaciones respecto a 2015 hasta alcanzar las 5.000 y este año la tendencia camina al alza con 3.636 en los primeros siete meses hasta agosto, lo que representa una subida del 33,3 %, si se compara con el mismo período del año anterior.

Unas cifras prometedoras aunque muy lejos si las comparamos con las cuotas de mercado de otros países de nuestro entorno europeo. De hecho, nuestra cuota de mercado se encuentra cifrada en un 0,3 %, frente al 26% que tiene Francia, el líder europeo del coche eléctrico y el 17 % que tiene Noruega, paraíso del coche eléctrico por excelencia y ejemplo de desarrollo de movilidad eléctrica.

¿Por qué estamos tan lejos? El precio de partida del coche eléctrico frente al nivel adquisitivo de los españoles hace que las ventas dependan de las ayudas estatales. No ocurre lo mismo con la tecnología que evoluciona a pasos agigantados en aspectos como la autonomía en la adopción de baterías de mayor capacidad.

Con este panorama está claro que el mejor aliado para fomentar la utilización y la compra del coche eléctrico es conocer el propio coche eléctrico. Para ello es importante enterarse de los privilegios que nos aporta su movilidad a la hora de movernos y estacionar en entornos urbanos o comprobar de primera mano su facilidad de conducción, ausencia de ruido y consumo. Aspectos que disiparían las dudas de aquellos que aún tienen ciertos recelos en este tipo de vehículos.

El ´carsharing´, un fenómeno con mucho potencial

En esta efervescencia del coche eléctrico surge una modalidad de transporte que propone alquilar el coche durante cortos espacios de tiempo y en pequeñas distancias, donde la empresa operadora se encarga del mantenimiento y los gastos del seguro.

Este servicio está pensado para la ciudad, ofreciendo al ciudadano la flexibilidad de poder recoger varios coches y estacionarlos en varios puntos, según su conveniencia. Este componente de transporte público es el que ha llevado a las instituciones públicas y sobre todo municipales a tomar medidas en favor del carsharing, que ven aquí una oportunidad única para reducir la congestión del tráfico y los problemas de contaminación.

Cabe añadir que este modelo de negocio aún está en países como España lejos de ser rentable y económicamente sostenible. De hecho, en ciudades como Madrid o Barcelona existe una fuerte competencia entre las operadoras, que les lleva a ofrecer precios muy por debajo del coste que supone habilitar y mantener toda la infraestructura, en especial debido al alto coste de instalación de los puntos de recarga. La solución pasa por incrementar la base de usuarios, mejorar la infraestructura de recarga y lograr una tecnología más barata para lograr la rentabilidad del carsharing.

De momento el primer punto a la citada solución comienza a contar con ciertos brotes de optimismo, ya que en las grandes ciudades ese servicio que permite compartir está ganando cada vez más adeptos.  El motivo es sencillo: permite moverse con libertad por el centro urbano y supone un ahorro para el bolsillo.

En el pasado año, los servicios de carsharing flexible con vehículos eléctricos duplicaron su número de usuarios. Actualmente, cerca de 270.000 usuarios alquilan coches eléctricos más de 10.000 veces al día de media en ciudades como Amsterdam, Stuttgart y Madrid, según datos de la compañía Car2Go, especializada en este tipo de servicios. ¿Podría ser que estos usuarios se convirtieran en potenciales clientes de este tipo de vehículos?

 

Un manera de derribar mitos sobre el coche eléctrico

Los períodos de restricción circulatoria a causa de los niveles de contaminación en las grandes ciudades europeas no han hecho sino aumentar el interés de potenciales compradores del vehículo eléctrico. En este sentido, los distintos fabricantes de automóviles se han movilizado realizando alianzas con gestores, para ofrecer sus modelos eléctricos a través de carsharing. De esta manera, el carsharing de coches eléctricos puede suponer una punta de lanza para que ambas industrias afronten los retos que frenan su desarrollo en sus respectivos mercados.

El carsharing ofrece la oportunidad para muchos de probar un coche eléctrico. Las flotas de los operadores suponen un gancho para un público receptivo, que tiene ciertas reservas hacia este tipo de vehículos y aún no se decide para adquirirlo. El uso del coche eléctrico en un escenario real, la comprobación de que la autonomía no es un problema para el día a día y el descubrimiento de una conducción ágil y silenciosa, son factores que hacen pensar que al volante, va un comprador potencial (ya convencido) de un vehículo eléctrico.

 

Esta fórmula alquiler se está popularizando en grandes ciudades europeas como Amsterdam, París, Barcelona o Madrid, gracias a la flexibilidad que permite. Sin ir más lejos, este tipo de servicio es muy atractivo para aquellos que necesitan hacer un uso ocasional del vehículo. Además, muchas de las empresas que ofrecen este tipo de servicios permiten que aparques en la calle, convirtiéndose de esta manera en todo un sustituto al transporte público tradicional en cuanto al área de prestación de servicio.

Al mencionado incentivo se suma el de no ser vehículos contaminantes, lo que les permite contar con ciertos privilegios a la hora de recibir ayudas estatales o de ayuntamientos, además de subvenciones.

El potencial de estas empresas que facilitan este servicio es tan grande que las hay que cuentan con más de 10.000 vehículos en su flota, con lo que eso supone en cuanto a que la gente conozca y pruebe un nuevo modelo de coche, como es el eléctrico, que cumple con las mismas funciones que uno convencional, aunque sin contaminar.

 

Renault y Ferrovial próximamente lanzarán un servicio de carsharing

En España, la última empresa en lanzar este servicio de coche compartido con vehículos eléctricos es Renault quien ha sumado esfuerzos con Ferrovial. En concreto será este otoño con una flota de 500 vehículos correspondientes al modelo eléctrico ZOE 4.0 de Renault. Todo un elemento de distinción con respecto a las otras compañías que operan en Madrid, al tratarse de un coche de cinco plazas.

El modelo que ofrecerá Renault ”permitirá al usuario ampliar tanto su zona de movimiento como el tipo de uso del vehículo”, según apuntan ambas compañías.

Con esta alianza, Renault y Ferrovial pretenden “combinar” la experiencia del grupo de construcción en servicios urbanos con la que cuenta el fabricante en el ámbito del vehículo eléctrico. Tanto es así que en la actualidad uno de cada cuatro vehículos 100% eléctricos que se venden en Europa son modelos del grupo. Un mercado que va afianzando en España donde Renault ha vendido más de 4.700 unidades desde que en 2012 inicia la comercialización del eléctrico.

Con el paso del tiempo el carsharing se está convirtiendo en un instrumento importante para concienciar e inspirar a la población para que se convenza de las ventajas del vehículo eléctrico. Una modalidad de alquiler que comenzaría en 1987 en Suiza y que hoy en día se ha extendido con asiduidad en Alemania y Holanda, donde las flotas de coches eléctricos de carsharing son habituales en las calles de estos países. Ahora este movimiento comienza a extenderse en Madrid y Barcelona, ciudades en las que se ha logrado que cientos de personas prueben el coche eléctrico cada mes, convirtiéndose estos en potenciales compradores.

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