La ciudad más inteligente de España tiene 12.000 sensores: así es Santander

Las ciudades pequeñas disponen de un potencial y voluntad de mejora mucho mayor. Santander ya era smart en 2010

Al pensar en smart cities tendemos a visualizar grandes proyectos de ciudad como Londres, Paris o Madrid. Solemos dejar de lado ciudades que, aunque más pequeñas, disponen de un potencial tecnológico y una voluntad de mejora mucho mayor que sus hermanas mayores. Es el caso de Santander, una ciudad que se volvió inteligente mientras el resto hablaba de hacerlo.

Santander podría considerarse la primera ciudad inteligente de Europa, ya que empezó su andadura smart allá por 2009, junto con Belgrado (Rep. Serbia), Lübeck (Alemania) y Guildford (Reino Unido). En aquél momento las cuatro ciudades entraron en un proyecto para instalar 20.000 sensores, de los cuales 12.000 acabaron en la ciudad de Santander.

Estos sensores son, en cierta forma, sentidos. Receptores y colectores de información que la llevan a través de cables y ondas de radio a un cerebro o procesador, formando un sistema nervioso. Del mismo modo que percibimos temperatura o presión sobre nuestra piel, el objetivo del proyecto era hacer sentir a Santander determinados datos externos con tal de que la ciudad se adaptase a sus ciudadanos (y no al revés).

Una ayuda en la movilidad

Debido a que el 9% de los conductores pierden cerca de 96 horas al año aparcando, y que esto supone más de 200 millones de horas de vehículos dando vueltas con el único objetivo de pararse, Santander propuso una solución en 2009. Esta consiste en sensores ferromagnéticos que se activan cuando un vehículo está sobre ellos.

aparcamiento urbano

Instalándose bajo el asfalto se puede conocer los aparcamientos libres en la ciudad, e indicar al usuario por medio de señales visuales a dónde tiene que ir para detener el vehículo. Una medida similar, pero con sensores de infrarrojos, podemos verla en los centros comerciales acompañadas de señales visuales: rojo, la plaza está ocupada; verde, la plaza está libre.

Monitorizando la calidad del aire

Mientras esperamos que la transición al vehículo eléctrico se lleve a cabo poco a poco, será necesario monitorizar la calidad del aire de una smart city. Conocer la calidad del aire minuto a minuto nos ayuda a saber si podemos salir a la calle a hacer ejercicio (como la aplicación Plume Air Report)

Esta aplicación sugiere, por ejemplo, salir a entrenar a partir de las 23:00 horas en función de un análisis estadístico de datos. Captura de Plume Air Report.

Esta aplicación (y otras similares, así como portales de Internet) acceden a miles de estaciones de monitorización de todo el mundo, 2000 de las cuales están en la ciudad de Santander, escondidas bajo una infinidad de formas. No solo controlan el CO2 e informan periódicamente de su concentración. También miden el ruido, la temperatura, la luz o la presencia de vehículos.

Santander, como ciudad costera atlántica, tiene la capacidad directa de observar cambios en las condiciones del agua gracias a miles de sensores por toda la ciudad. Es decir, estos no solo ayudan de manera directa a los ciudadanos, sino a estudios y laboratorios de todo el planeta.

Para ayudar a esta recogida de datos, 150 vehículos públicos (entre los que se incluyen autobuses, taxis y vehículos de la policía) han sido equipados con estaciones móviles.

Controlando el flujo de vehículos en la ciudad

Saber cuánta gente accede o sale de la ciudad es muy importante para evitar retenciones. Hoy día, muchos túneles y autopistas del mundo poseen uno o varios carriles centrales que cambian de sentido en función del tráfico (hacia fuera en operaciones salida y hacia la ciudad si la gente está regresando).

 

Panel de carreteras led sobre el que se puede proyectar cualquier señal. Fuente: AlexanderStein

Y el siguiente paso en movilidad y flujo de vehículos urbanos es el hacer bidireccionales todas las vías de una ciudad. Qué mejor que empezar a hacer pruebas en una pequeña, como Santander. ¿Te imaginas que tu GPS se enlaza con las señales de tráfico y te redirigen para que no tengas que pasar por donde un camión de mudanzas ocupa una calle?

Adiós a los atascos.

Sensores, realidad aumentada y participación ciudadana

La movilidad es clave para una smart city, pero hay más proyectos dentro de esta iniciativa.

Por ejemplo, las 2000 etiquetas QR en puntos de interés de la ciudad. Supongamos que, como turistas, queremos información sobre una plaza. Actualmente, los ayuntamientos de todo el mundo invierten mucho dinero en carteles y placas con información, que poco a poco se simplificarán en códigos como estos, con tanta información como el usuario desee extraer:

Etiqueta QR

También gracias a códigos QR y aplicaciones específicas para los ciudadanos, estos se ven inmersos en la realidad aumentada. Gracias a llevar años investigando la tecnología móvil, la ciudad de Santander ha podido lanzar hace poco una aplicación que plantea rutas accesibles para personas con baja movilidad.

Además de esta App, el ayuntamiento ha facilitado otras, como ésta, que permite a los ciudadanos comunicarse con el gobierno si detecta alguna irregularidad. Por ejemplo, una farola en mal estado, una calle con baches o un puesto de carga rápida que no funcione bien. Hasta ahora, la alternativa son teléfonos de tarificación especial.

 

Santander ya era inteligente en 2010, cuando el proyecto empezó a colocar sensores por toda la ciudad, y cuando muchas aún estaban planteándose si eso del título de smart merecía la pena. Ahora es un laboratorio gigantesco que atrae industria y turismo gracias a la tecnología, y que está demostrando al mundo que una ciudad puede ser inteligente incluso si es de las pequeñas.

En Corriente Eléctrica | Señales que te indican que tu ciudad comienza a ser una smart city

Imágenes| Calle Vargas, Santander,aparcamientos Johan Rydberg, Reporte Air Plume, Señal de tráfico variable

Comentarios