Cómo se gestiona una gran flota de vehículos eléctricos: el caso de EMASESA

"Gracias el coche eléctrico converge la responsabilidad social y medioambiental con la eficiencia económica de la empresa pública"

El vehículo eléctrico de tipo turismo y furgoneta ligera es aún hoy una novedad comercial, pero técnicamente ya está demostrando una madurez que le permite competir de igual a igual con los vehículos térmicos como coche de empresa, e incluso superarlo en según qué ámbitos y condiciones de trabajo.

A continuación contamos el caso de de una flota de empresa en el que la balanza se está decantando hacia el eléctrico: EMASESA es una empresa con más de 800 trabajadores y unos 200 vehículos, que abastece agua potable y presta servicios de alcantarillado y depuración de aguas a más de 1 millón de habitantes en Sevilla y su área metropolitana. Hablamos con Jacinto Gómez, su responsable de parque móvil, que nos cuenta la experiencia con el vehículo eléctrico, cómo han llegado a elegirlo y cómo se gestiona una gran flota de este tipo.

Razones para elegir un coche eléctrico como vehículo de flota

Jacinto Gómez nos cuenta que EMASESA ya ha incorporado 25 unidades eléctricas desde 2015, pero pasarán a ser 42 eléctricos en los próximos meses tras un satisfactorio primer año de trabajo con esta tecnología. Pese a su pleno convencimiento personal, tenía claro que la adopción del vehículo eléctrico debería ser paulatina y sopesada sobre todo durante una primera etapa. Así, se ponía a prueba por un lado su fiabilidad y funcionalidad para afrontar el trabajo técnico, y por otro lado su rentabilidad, es decir, que los costes de explotación encajaran con las previsiones económicas del negocio. Hasta aquí, los eléctricos ya pueden ser competitivos como veremos a continuación.

Otra de las razones de peso fue la naturaleza de los desplazamientos que iban a realizar los vehículos de EMASESA en Sevilla y su entorno: son desplazamientos urbanos de corto recorrido, alrededor de 50 km diarios por unidad, por lo que el motor eléctrico hacía más fácil y práctica la conducción, aparte del ahorro de energía.

Y una última razón aunque no menos importante, es la exigencia social y medioambiental de que una empresa metropolitana que recorre diariamente cerca de 10.000 km por las calles de los municipios sevillanos, lo haga con vehículos lo menos contaminantes posible. Este hecho hacía que el eléctrico fuera una apuesta segura.

Muchos objetivos cumplidos después de un año

Como datos concretos de los Renault ZOE que forman parte desde hace un año de la flota de la empresa, Jacinto Gómez tiene las cuentas claras: el coste es de unos 2,2 €/100 km, incluyendo energía más mantenimiento de usuario, que es la limpieza, etc. más 333€ al mes de renting. Mientras que los diésel a los que sustituyen tenían un coste de unos 8,5 €/100 km y una cuota de renting de 345 € al mes. Estos números incluyen la subvención de la que se podía disfrutar en el momento en que se contrataron estas unidades. Sin subvención, la cuota de renting aumenta unos 92€, lo que le deja en cierta desventaja de adquisición frente a un diésel equivalente, pero es fácilmente compensable haciendo unos 1300 Km al mes.

En cuanto a la adaptación del coche eléctrico a la vorágine del trabajo diario, no ha podido ser mejor. Jacinto Gómez nos comenta que cuando se incorporan vehículos nuevos al parque, los trabajadores tienden a utilizarlos más, de manera que las unidades más novedosas terminan realizando más trabajo que otros vehículos más antiguos y generalmente menos eficientes. Pues bien, este efecto ha tenido aún más fuerza con los coches eléctricos, de manera que éstos son los preferidos por los trabajadores en general, siendo los primeros que quedan reservados durante la jornada ,”robando” kilómetros de uso a otros vehículos más costosos.

Carsharing y monitorización para la gestión diaria

La flota de EMASESA, con unos 500 usuarios, 200 vehículos y numerosas y diferentes tareas, requiere una gestión eficiente para sacar partido tanto económica como funcionalmente a su flota, para ello cuentan con sistemas informáticos de carsharing, de localización GPS y de telemetría para optimizar los recursos móviles. De esta manera, los trabajadores, previamente a necesitar realizar un desplazamiento, deben elegir y reservar un vehículo en la aplicación y toda la flota está conectada con GPS y con emisión continua de telemetría, consumo, estado del motor, velocidad y repostajes. Para los eléctricos, en la sede de EMASESA cuentan con 20 puntos de recarga de 14 amperios. Los vehículos se enchufan en cuanto llegan, y por las mañanas están totalmente cargados. Salvo casos raros, la autonomía no es condicionante.

Un futuro 100% eléctrico para la empresa

Actualmente, en la flota de EMASESA la mitad de los vehículos, unas 100 unidades, son “electrificables”. Hablamos de vehículos sustituibles por un vehículo eléctrico, por tratarse de turismos o furgonetas ligeras. EL resto de vehículos lo serán a la espera de la llegada al mercado de modelos con más capacidad de carga, como la inminente Renault Master Z.E.

“Pretendemos sustituir con eléctricos el 100% de los electrificables”, asegura Jacinto Gómez, y van camino de ello representando los eléctricos más del 20% una vez se incorpore este año la una nueva remesa eléctrica. A día de hoy la mitad de sus turismos eléctricos y el 90% de sus furgonetas ligeras son ZOE y Kangoo Z.E., y de las 17 nuevas incorporaciones, 15 serán Renault Z.E., entre Kangoo y ZOE. Según Gómez “nosotros no tenemos preferencia por ninguna marca, en este caso los Renault han sido los mayoritariamente elegidos por los licitadores. Curiosamente la oferta adjudicataria resultó ganadora tanto técnica como económicamente, por lo que no hay dudas en la elección”.

En EMASESA se apuesta por el coche eléctrico como parte de su estrategia de movilidad sostenible, y su responsable de flota ve las ventajas prácticas y económicas de la solución eléctrica. Esta iniciativa pionera es muy elogiable por conseguir hacer converger la responsabilidad social y medioambiental con la eficiencia económica, que sería exigible a toda empresa pública.

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