El precio del petróleo influenciará, pero no demasiado, al futuro del coche eléctrico

Según Levi M. Tillemann, el coche eléctrico no depende exclusivamente del precio de los otros combustibles, sino de una cuestión medioambiental e institucional.

Una de las grandes ventajas de los coches eléctricos con respecto a los térmicos es el gran ahorro por el consumo de energía eléctrica, en contraste con el elevado precio del petróleo (por no hablar de la mayor eficiencia de las motorizaciones eléctricas). Claro que, que ese ahorro competitivo del coche eléctrico sea mayor o menor depende en buena medida del mercado de la energía, es decir, de los precios de la electricidad y del petróleo en cada momento.Es una relación compleja que se saca a relucir cada vez que el precio del barril de crudo se dispara o se desploma. En función de esto, los analistas no dejan de condenar o aupar la esperanzas de los coches enchufables. Es innegable que el precio de los combustibles fósiles influencia a las ventas, y puede hacer que las matriculaciones de eléctricos mengüen, pero vamos a ver como no es un factor fundamental que vaya a variar el futuro de los modelos enchufables.

El autor Levi M. Tillemann de la Fundación independiente New America y responsable del libro The Great Race: The Global Quest for the Car of the Future (que podríamos traducir por “La gran carrera: la búsqueda global del coche del futuro), da algunas pistas al respecto. Según él, el coche eléctrico no depende exclusivamente del precio de los otros combustibles, sino de una cuestión medioambiental e institucional.

Es complicado refutar esta idea, más que nada porque podríamos decir que, institucionalmente, no hay marcha atrás en esta carrera en ciertos puntos claves del planeta. Según Tillemann, los fabricantes que no cuenten con una hoja de ruta creíble y una plataforma consolidada en lo que se refiere a las motorizaciones eléctricas, van a sufrir durante los años venideros, ya que los próximos objetivos de emisiones solo podrán salvarse con un cambio tecnológico cualitativo.

atmósfera smog

En ese aspecto, las compañías que cuenten con una flota de modelos 100% eléctricos y experiencia en este campo estarán en disposición de liderar. Y es que, al contrario que en anteriores ocasiones, el coche eléctrico ya está aquí para quedarse.

Y no solo de futuro estamos hablando, porque en dos de los mercados más importantes, el de Estados Unidos y el de China, ya se ha demostrado la importancia de ese apoyo de las instituciones por encima de otros factores como el de precio de los combustibles. Nos referimos en concreto al sistema de créditos que existe en California, que obliga a los fabricantes a cumplir una cuota mínima de motorizaciones eléctricas. De no cumplirla, han de pagar sumas económicas bastante cuantiosas y preestablecidas que van a parar a los fabricantes que sí apuestan por la movilidad eléctrica. El ejemplo de China es diferente, pero con resultados aún más contundentes, ya que su problema mayúsculo con la contaminación está llevando a las autoridades a imponer del mismo modo cuotas obligatorias de ventas de coches eléctricos.

Además, en nuestro continente, países Francia, Holanda o Reino Unido no dejan de planificar prohibiciones especificas para los coches térmicos, y en Noruega se habla incluso de su desaparición para 2025. Si se dan estas situaciones, el precio del petróleo podría caer a una segunda posición como factor que pueda perjudicar a los eléctricos, y no obstante, no debemos infravalorar la cuestión.

Una gasolina barata haría sufrir al coche eléctrico

Es una cuestión más que obvia, pues se reduciría el margen de beneficio en la compra de enchufables, y haría que nos pensáramos mucho más el salto que supone pasar de un coche térmico convencional a uno eléctrico.

Se da la paradoja que mientras nos encontramos en el punto tecnológico más dulce de la historia de los propulsores eléctricos, y eso arroja perspectivas de futuro muy optimistas, los vaticinios con respecto al precio de la gasolina también son buenos. Es decir, que se siguen esperando bajadas, especialmente en países como Estados Unidos.

Esto podría provocar que la evolución del mercado de eléctricos se ralentice, que tengamos que esperar algunos años más para que las cuotas de mercado de eléctricos crezcan. Aunque, parece más bien una situación transitoria. Porque no debemos olvidar que el consumo de gasolina a escala mundial seguirá en aumento, y que estamos hablando de un recurso finito, cuya producción y reservas a largo plazo van a sufrir ante esa mayor demanda, y tarde o temprano, el precio del combustible volverá a incrementarse.

Todo parece indicar que el futuro del coche eléctrico no depende, en su esencia, de la producción y precio del petróleo, sino de la acogida que en cada región se le pretenda dar.

Imágenes | iStock Nerthuz, iStock/trekandshoot,

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