El transporte público, otro sector clave para implantar la movilidad eléctrica

El transporte público es el encargado de mover al grueso de la población. Por eso, es necesario que la movilidad eléctrica también llegue hasta él.

Desde Corriente Eléctrica ya os hemos contado por qué el coche eléctrico es el más indicado para la ciudad desde el punto de vista del usuario: el cuidado del medio ambiente, el ahorro respecto a un coche de combustión y el buen comportamiento en atascos son algunas razones de peso. Los que vayan al trabajo en coche eléctrico, ya saben de los que les hablo. Por otro lado, si en lugar de ventajas particulares nos vamos a beneficios globales, la ausencia de ruido y de emisiones de gases contaminantes son un motivo más que suficiente para que cada día más ciudades apuesten por el coche eléctrico.

Sin embargo, el peso de la movilidad de una gran ciudad no la llevan solo los vehículos particulares. El transporte público es muchas veces el encargado de mover al grueso de la población cada jornada. Por eso, es necesario que la movilidad eléctrica también llegue hasta él.

El transporte público eléctrico no es algo nuevo

Históricamente la electricidad ya ha sido la gran protagonista en el transporte público de nuestras ciudades. Tranvías, metros e incluso los trolebuses llevan decenas de años circulando por las ciudades del mundo, siempre impulsados por energía eléctrica. Sin ir más lejos, el metro de Londres, que es el más antiguo del mundo, cumplió 150 años en 2013. Los de Madrid y Barcelona datan de 1919 y 1924 respectivamente. Actualmente, nadie se imagina estas ciudades sin sus extensas líneas de metro y que a nadie se le olvide: se mueven gracias a la electricidad.

Los tranvías tienen aún más recorrido histórico que el metro. Aunque los primeros funcionaban a vapor, la industrialización permitió que Bilbao se convirtiese en la primera ciudad española en introducir el servicio de tranvía eléctrico, con la línea Bilbao-Santurce electrificada en 1896. Después llegaron Madrid y Barcelona en 1899, seguidas por un montón de ciudades de nuestro país.

Sin embargo, los tranvías se fueron desmantelando en los años 60 y 70, basándose en razones de entorpecimiento del tráfico por las calles de las grandes urbes. El tiempo, una vez más, acabó dando la razón a la movilidad eléctrica. El tranvía volvió a las ciudades con la llegada del nuevo milenio. Comenzó Valencia en 1994, seguido de Alicante en 1999 y a partir de ahí se fueron sumando otras ciudades como Bilbao (2002), Barcelona (2004), Parla (2006), tranvía de Vélez-Málaga (2006), Madrid (2007), Sevilla (2007), Tenerife (2007), Vitoria (2008), Jaén (2011), Murcia,(2011) y Zaragoza (2011).

Los autobuses eléctricos, los nuevos protagonistas

Es cierto que el trolebús ha sido uno de los protagonistas de la movilidad de muchas ciudades de nuestro país y que aún lo sigue siendo en buena parte del mundo. Sin embargo, su uso fue desapareciendo y aunque hoy todavía hay cientos de ciudades en varios países del mundo que lo utilizan, no parece que vaya a ser la solución definitiva al transporte en nuestras ciudades. En la actualidad, en España, solo la ciudad de Castellón cuenta con trolebuses, los cuales operan una sola línea.

Por lo tanto, se puede decir que el autobús eléctrico no es ninguna novedad. Sí lo es el autobús eléctrico a baterías, el cual se está extendiendo como la espuma en las ciudades de todo el mundo. Estos autobuses siguen el paso natural que ha seguido el coche eléctrico. Sustituir el humeante y ruidoso motor de combustión por un eficiente y silencioso motor eléctrico acompañado en este caso por un enorme pack de baterías.

Cada vez es más necesario disminuir los gases contaminantes de nuestras ciudades, algo que hemos podido comprobar con los episodios de alta contaminación de Madrid. Por eso, apostar por los autobuses eléctricos para tratar de limpiar el aire de las ciudades parece una decisión lógica.

La propia Madrid ya anunció durante el año pasado su intención de electrificar completamente una línea de autobuses durante este 2017. En el caso de Bilbao, recientemente ha incorporado dos unidades del autobús eléctrico Irizar i2e a su servicio de transportes municipal. Un modelo de autobús que ya lleva algunos años operando también en la ciudad de San Sebastián.

En Barcelona se encuentra actualmente en fase de pruebas un innovador sistema de autobuses eléctricos con recarga automática mediante pantógrafo. Una iniciativa puesta en marcha por Transportes Metropolitanos de Barcelona y Endesa y que si todo sale bien, tendrá en 2018 la línea H16 totalmente electrificada y con 20 autobuses eléctricos operando.

Por ahora, el carácter de estos autobuses es puramente urbano debido a las limitaciones existentes en cuanto a autonomía. El peso de un autobús no es el mejor aliado para las baterías, que ven como su autonomía disminuye de forma importante. Sin embargo, las empresas no se resignan a realizar también viajes largos en un futuro cercano. El ejemplo más claro es la empresa estadounidense Proterra, la cual anuncia un prototipo de autobús eléctrico con 563 kilómetros de autonomía. Un autobús que ya permitiría salir de las ciudades para embarcarse en viajes interurbanos.

La movilidad eléctrica ha llegado para quedarse no solo en el vehículo particular, sino también en el transporte público.

Fotos | Pixabay, Ayuntamiento de Bilbao

 

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