En Estados Unidos el coche eléctrico también es el futuro

El gigante norteamericano sigue apostando por el vehículo eléctrico a pesar de la actitud de la nueva administración del país.

Que Estados Unidos es un mercado clave para el segmento de los vehículos eléctricos, es algo indudable (el MIT ya sentenció que potencialmente el coche eléctrico está preparado para asumir el 90% de los desplazamientos privados en este país). También el hecho de que el apoyo de su administración es fundamental para la electrificación del vehículo privado en todo el país. Sin embargo, la actitud tomada por la nueva administración de Trump y la apuesta decidida de otros países como China, hacen peligrar el liderazgo de Estados Unidos en el mercado global de la automoción eléctrica.

EE. UU., el mercado clave para el coche eléctrico

Independientemente de si Estados Unidos baja o no al segundo peldaño del pódium mundial, no se le puede negar su preeminencia en la industria. En 2015 contaba con alrededor del 30% de los PEV (Vehículos Eléctricos Enchufables), y el 2016 se superó la cifra de 500.000 circulando por las carreteras norteamericanas.

Y todo apunta a que este 2017 será un año de récords, con 36 modelos distintos en el mercado y un aumento del 30% en las matriculaciones en el tercer cuatrimestre del año, comparado con el del 2016. Esto ha supuesto 142.000 nuevos vehículos eléctricos desde entonces, superando ya el 1,1% del total del parque automovilístico.

Así con todo, Ernest Moniz, secretario de energía estadounidense hasta este mismo año, cifró en un millón el número de vehículos eléctricos que deberían recorrer las carreteras norteamericanas en 2020.

Las barreras de la nueva administración

Que EEUU decidiese abandonar el Acuerdo de París pudo ser más una declaración de intenciones de lo que está por venir. Existen serias dudas sobre la postura de la administración y del congreso estadounidense (de mayoría republicana) sobre los programas e incentivos dirigidos a fomentar las ventas y el uso de los vehículos eléctricos. En concreto, se pone en tela de juicio la continuidad del crédito fiscal de 7.500 USD para las primeras 200.000 unidades vendidas por cada fabricante, y que ha supuesto el 30% de las ventas totales de vehículos eléctricos del país.

La nueva administración también ha decidido eliminar los límites de emisiones que Obama había impuesto a los fabricantes con el fin de aumentar la eficiencia de los nuevos coches fabricados y conseguir así los niveles de emisiones deseados para 2025.  La Agencia de Protección Medioambiental blindó en enero estos estándares en previsión de lo que podría llegar con el nuevo inquilino de la Casa Blanca, pero éste ha acabado cediendo a las peticiones de los fabricantes americanos.

Las esperanzas puestas en los distintos estados

Además del crédito fiscal de 7.500 USD arriba mencionado, el gobierno de los Estados Unidos ha lanzado en los últimos años hasta veintiocho programas distintos para fomentar la electrificación del transporte, abarcando aspectos como el transporte público, las infraestructuras de recarga, la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías

En este sentido, ha sido fundamental el consenso entre el sector público y el privado. Fruto de ello fue EV Everywhere, programa que ha buscado reducir los costes de los vehículos eléctricos con el objetivo de equipararlos a los de combustión interna en 2022. También el programa de Fabricación de Vehículos con Tecnología Avanzada, con 25 mil millones de dólares en préstamos y subvenciones para los fabricantes. Avances como las baterías de hidruro de níquel-metal o las de ión litio son fruto de este apoyo gubernamental a las actividades de I+D.

Pero además del apoyo del gobierno federal, no menos importante ha sido el brindado por algunos estados clave en el mapa administrativo de EE. UU. No en vano, el CEO del grupo Renault – Nissan, Carlos Ghosn, ha destacado la importancia del compromiso de estados como California o Nueva York en la popularización del vehículo eléctrico, y las enormes diferencias de implantación entre unos estados y otros precisamente por las diferentes políticas llevadas a cabo de por las distintas gobernaciones.

En esta línea, California se sitúa a la cabeza a la hora de fomentar el uso del vehículo eléctrico en su estado. Dispone de más de cincuenta programas, incluido descuentos de hasta 2.500 dólares en la compra de PEV. Además ha establecido cuotas mínimas de vehículos eléctricos a los fabricantes del total de sus ventas, situándose en un 4,5% en 2018 que irá aumentando hasta el 22% en 2025. Hasta  otros nueve  estados de peso demográfico como Nueva York, Connecticat, Massachusetts o Nueva Jersey han impulsado medidas similares.

Así pues, aunque la administración de Donald Trump parece empeñada en desandar todo el camino andado, el conjunto de los políticos del país parece tener asumido el cambio de paradigma en el transporte, y no desean ir a contracorriente de una población que exige un compromiso total con el medioambiente. Estados Unidos seguirá formando parte del futuro del coche eléctrico.

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