El futuro sostenible de China pasa por el vehículo eléctrico

En 2014 se vendieron en China 20 millones de vehículos de combustión y 75.000 vehículos eléctricos.

Al observar las cifras de ventas de vehículos de combustión en China y cómo se elevan debido a ello los niveles de contaminación en el gigante asiático, queda patente que se tienen que tomar medidas para frenar y revertir el problema medioambiental que causan todos los desplazamientos. Una solución que a día de hoy pasa por el vehículo eléctrico.

El crecimiento chino y las prohibiciones

El rápido crecimiento en China no es ninguna novedad. En 1972 se vieron obligados -tras el fallecimiento por hambre de más de 20 millones de personas- a instaurar un férreo control poblacional, con la política del hijo único como medida más conocida.

Hoy en día China ha puesto el foco en otro gran problema social fruto de la masificación: los insostenibles niveles de contaminación en sus ciudades debido al aumento sin mesura de las ventas de vehículos de combustión. Tan solo en 2014 se vendieron 20 millones de vehículos térmicos, y 24,6 millones en 2015, un comportamiento poco favorable para la salud de sus ciudadanos que el gobierno trata de paliar.

City under siege-Beijing air pollution
Sede de la Televisión Central de China en Pekín (Beijing), en un día con elevada polución. Compárese con la fotografía de cabecera. Fuente: Wenjie Dong

Desde la administración central se dio competencias a cada ciudad para que las medidas se tomasen a nivel local. Así, en ciudades como Pekín (Beijing) los ciudadanos pueden optar a la matriculación de un vehículo de combustión siempre y cuando les toque en un sorteo en el que se participa año tras año.

Otras ciudades han optado por permitir el acceso a sus urbes mediante la alternancia de matrículas pares e impares, o de vehículos con más de un 50% de ocupación. A día de hoy casi la totalidad de urbes cuenta con medidas de reducción de la velocidad e incluso de prohibición de circulación o aparcamiento si los niveles de CO2 o NOX superan determinados límites. Medidas prohibitivas impopulares pero necesarias.

El vehículo eléctrico como alternativa a las prohibiciones

En un marco en el que la polución hace de freno en el PIB del país cuando las ciudades se ven obligadas a detenerse en cierta medida, y en el que el ciudadano medio no puede invertir en un vehículo privado (de combustión) por la inestabilidad que genera para el medio ambiente, una alternativa es necesaria.

El vehículo eléctrico encaja a la perfección en el problema de la polución atmosférica como la solución a las emisiones, algo de lo que China se dio cuenta hace tiempo, permitiendo la entrada de modelos de la alianza Renault-NISSAN o la fabricación interna del Venucia e30.

El mismo 2014 en que los 20 millones de vehículos de combustión mencionados antes se vendían, se realizaron también 75.000 ventas de vehículos eléctricos, que se doblaron en el primer trimestre de 2015 y que a día de hoy continúan recortando terreno a pasos agigantados en el mercado del vehículo privado.

150.000 vehículos eléctricos en el Q1 de 2015 hace de China el mayor consumidor actual (en términos absolutos) de vehículos de este tipo. Para dar perspectiva a la cifra, la alianza Renault-NISSAN alcanzó a finales de 2015 los 302.000 vehículos eléctricos vendidos en todo el mundo, y se prevé que en 2020 China domine en términos relativos el mercado de los vehículos eléctricos.

Las metas marcadas por el gobierno son la fabricación de un millón en 2020 y tres millones de vehículos eléctricos a lo largo de 2025, un objetivo que están dispuestos a lograr mediante incentivos a sus ciudadanos.

La percepción del vehículo eléctrico por parte del ciudadano chino

Dado que no libera gases de efecto invernadero (ni ninguna otra partícula) en las ciudades, el vehículo eléctrico queda exento de toda prohibición de circulación durante los protocolos medioambientales de las ciudades, a diferencia de sus homólogos de combustión.

Los ciudadanos que adquieran un vehículo eléctrico podrán saltarse las reglas y prohibiciones de necesaria implantación en el vehículo de combustión, ganando en calidad de vida por partida doble:

  • no están contaminando el aire,
  • ganan en movilidad y libertad de movimiento sin restricciones.

China comprendió hace tiempo que era necesario enlazar los objetivos medioambientales a nivel de gobierno central con los objetivos económicos y de movilidad de los ciudadanos de sus urbes; y que solo cuando estos objetivos fuesen de la mano podría haber un crecimiento real del mercado de vehículos eléctricos. Algo que llevan tres años logrando.

Es por eso que a la falta de restricciones en movilidad se suman las ayudas en la compra del vehículo eléctrico, que en algunas ciudades es de hasta 16.000 euros por vehículo. Cuando los ciudadanos se dan cuenta que la mitad de la financiación del vehículo con mayor libertad del mercado la aporta su ciudad, invierten en él. Algo de lo que en Europa deberíamos tomar conciencia.

Orientadas las necesidades de sus ciudadanos y del país en la misma dirección, a China tan solo le resta sembrar puestos de carga por todas las calles (en lo que ya trabaja) para que la entrada del vehículo eléctrico se realice a mayor velocidad relativa.

El gobierno chino ha invertido más de 16.000 millones de euros tan solo en estaciones de carga con el objetivo no solo de llegar a todos los puntos dentro de las ciudades, sino de igualar el tiempo de carga eléctrica con el llenado de un depósito de combustión. Algo que podríamos ver a finales de 2025 en China y para 2030 en Europa.

Imágenes | Beijing (iStock/SeanPavonePhoto)

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