Qué es el gestor de carga del vehículo eléctrico

Aparte de las comercializadoras de electricidad, los gestores de carga son las únicas empresas que tienen permiso para poder vender energía eléctrica en España.

La increíble velocidad a la que avanza la tecnología hace que la legislación se tenga que ir adaptando a marchas forzadas a la realidad de la sociedad. Con la llegada del coche eléctrico no ha sido diferente y de hecho actualmente todavía se están cambiando leyes y normativas para adaptarse a la situación actual.

Cada vez hay más sitios donde cargar coches eléctricos, incluyendo empresas, centros comerciales, viviendas particulares, garajes comunitarios y puntos de recarga públicos. Es por eso que, previendo un futuro donde habrá miles de puntos de recarga en nuestras ciudades que tendrán un impacto considerable en la red eléctrica, se ha creado la figura del gestor de carga del vehículo eléctrico en nuestro país.

Qué es el gestor de carga

Antes del año 2011, las únicas empresas que tenían permiso para poder vender energía eléctrica en España eran las comercializadoras de electricidad. Fruto de la revolución del coche eléctrico, la legislación se cambió a través del Real Decreto-ley 6/2010 del 9 de abril, creando la figura del gestor de carga del vehículo eléctrico.

Según la legislación actual, esta es la definición del gestor de carga:

“Es aquel agente del sector eléctrico que, siendo consumidor, está habilitado para la venta de energía eléctrica destinada a la recarga de vehículos eléctricos, así como para el almacenamiento de energía eléctrica para una mejor gestión del Sistema Eléctrico.”

Entre los derechos del gestor de carga está el poder actuar como agente en el mercado mayorista de electricidad (OMIE), comprando electricidad a precio mayorista y más competitivo. Un gestor de carga también puede utilizar las redes de distribución existentes y colocar puntos de recarga que se alimenten de las mismas. La empresa distribuidora no puede negar la acometida ni el suministro eléctrico siempre y cuando se cumpla la normativa vigente, de tal forma que se asegura que la instalación de puntos de recarga pueda ser accesible a cualquier empresa que quiera apostar por ello.

Pago en punto de recarga

Pero el hecho de estar dado de alta como gestor de carga también genera una serie de obligaciones de cara al sector eléctrico:

  • Informar acerca del origen de la energía eléctrica suministrada para la recarga de los coches eléctricos.
  • Mantener las instalaciones de recarga en las condiciones técnicas y de seguridad reglamentarias. En otras palabras, realizar un mantenimiento adecuado de los puntos de recarga.
  • Estar vinculados a un centro de control que les permita interactuar con la Red para participar en la gestión activa de la demanda. Aquí entraría el hecho de ser capaces de responder a consignas enviadas por Red Eléctrica de España, algo que será muy importante cuando los coches eléctricos inunden nuestras calles.
  • Informar a la Comisión Nacional de la Energía de los puntos de recarga puestos en servicio y la energía suministrada en los mismos.

Los gestores de carga también tienen permiso para innovar en el mundo de la recarga eléctrica, pudiendo realizar y gestionar una recarga inteligente de los vehículos eléctricos. Esto se puede realizar a través de un centro de control desde donde es posible agrupar consumos y realizar las recargas en los mejores momentos para el sistema. Además, también están autorizados para almacenar energía en periodos nocturnos cuando el precio más barato y el porcentaje de energías renovables es mayor, para después suministrarla en periodos diurnos cuando la red está más saturada y la energía es más cara.

Para qué sirve y qué hace

Aunque los gestores de carga pueden gestionar puntos de recarga tanto del ámbito público como del privado, la figura del gestor de carga es especialmente importante cuando hablamos de la recarga pública.

Primero, porque son las únicas sociedades que pueden revender electricidad de una forma legal. Pero es que además, son las empresas encargadas de invertir en puntos de recarga pública ya sea por iniciativa propia o con la colaboración de las instituciones como ayuntamientos o gobiernos autonómicos.

Entre sus quehaceres también está el correcto funcionamiento y mantenimiento de los puntos de recarga y el diseño de un sistema de tarificación que permita cuantificar y cobrar de forma correcta a los usuarios. El objetivo siempre debe ser facilitar la recarga a los usuarios, ya sea por medio de una tarjeta prepago, una aplicación de teléfono móvil o incluso el pago con una tarjeta de crédito convencional. En este sentido las aplicaciones se están posicionado como la forma más fácil y cómoda para utilizar estos puntos, pudiendo incluso pagar con una tarjeta de crédito y sin necesidad de ser cliente del gestor de carga en cuestión.

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Opiniones de expertos

Lo cierto es que la figura del gestor de carga del vehículo eléctrico ha generado cierta controversia en nuestro país. Por un lado, se ha criticado la excesiva burocracia necesaria para darse de alta como gestor de carga, lo que hace que se dificulte el acceso a las empresas a esta actividad y por consiguiente se ralentice la tan necesaria implantación de puntos de recarga.

Según nos cuenta Daniel Perez, abogado de Holaluz:

«La figura del gestor de carga es una manera de controlar que esa actividad sólo la realizan empresas que tiene como objeto social, entre otros, la venta de energía eléctrica. Al margen de otra burocracia entendible y proporcionada, el tema de que las empresas tengan que modificar sus estatutos genera una barrera difícil de salvar en muchos casos. ¿Te imaginas al Consejo de Administración de IKEA reuniéndose para modificar sus Estatutos para decir expresamente que se pueda vender energía en España?»

Una regulación que además ha dejado en una especie de vacío legal a aquellas empresas, sociedades o instituciones que deciden poner a disposición puntos de recarga para sus clientes en sus instalaciones. Es el caso de los hoteles, centros comerciales o incluso ayuntamientos que ofrecen recarga gratuita a sus clientes pero para los cuales no es ni útil ni atractivo darse de alta como gestores de recarga. El objetivo no es hacer negocio con la recarga, sino ofrecer un servicio a sus clientes. En teoría, y con la norma en la mano, estas empresas no podrían regalar electricidad a sus clientes sin más, sino que deberían regularizar su situación.

«No está claro si es preciso darse de alta como gestor de carga si se ofrece la energía eléctrica a título gratuito. Hasta hace no tanto parecía que sí, pero creemos que se puede defender lo contrario. Sé que se han hecho consultas a nivel administraciones pero el Ministerio aún no ha respondido.»

A pesar de todo, el desarrollo del coche eléctrico es imparable y cada vez hay más puntos de recarga tanto en la vía pública como en centros comerciales, hoteles y otros establecimientos.

«A pesar de las trabas, el número de gestores de recarga va creciendo poco a poco, y esta figura no parece ser capaz de frenar el desarrollo del vehículo eléctrico. Lo ideal sería que la carga se pudiera prestar de la forma más repartida y variada posible, y una situación sin barreras sería preferible, pero la actual normativa es solventable.»

En definitiva, una legislación un tanto restrictiva que podría tener más sentido en un futuro lleno de coches eléctricos y donde la recarga pueda tener un impacto considerable en la red eléctrica, pero que hoy en día no facilita todo lo que debería el desarrollo de los puntos de recarga.

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