Cinco cosas que haces en tu día a día con gran impacto ambiental

Prácticamente todo lo que hacemos y aquello de lo que nos rodeamos repercute en el medio ambiente directa o indirectamente. Está bien ser conscientes de ello.

Son las siete y media de la mañana. Suena tu despertador. Te levantas y desenchufas el móvil que dejaste cargando anoche. Enciendes las luces, desayunas, te duchas y te preparas para salir. Coges el coche y vas a trabajar. No han pasado ni las dos primeras horas de tu día y, en ese tiempo, ya has acometido cinco tareas que tienen un impacto ambiental y dejan una huella en nuestro entorno. 

Prácticamente todo lo que hacemos y aquello de lo que nos rodeamos repercute en el medio ambiente directa o indirectamente. Está bien ser conscientes de ello y buscar alternativas o aminorar su efecto en la medida de lo posible. A continuación analizaremos cuáles son esos gestos, cómo repercuten y qué alternativas podemos tomar para evitar machacar nuestro ecosistema.

Saber lo que implica nuestro consumo de agua y energía, cuánta contaminación generamos con el transporte o cuál es el impacto de los residuos que desechamos está al alcance de un clic. Numerosos sitios de internet calculan tu huella ecológica. Vamos a ver algunos ejemplos.

Ir al trabajo en coche

Una persona con un coche de tamaño medio que va y vuelve todos los días a trabajar en coche diésel y recorre cada trayecto en aproximadamente media hora, genera un total aproximado de 5,83 toneladas de C02 en un año.  Si ese no es tu caso y te mueves en transporte público o en coche eléctrico, te damos la enhorabuena. Tu impacto en el medio ambiente es considerablemente más reducido. En el caso del vehículo eléctrico, las emisiones se reducen hasta un 67% porque solamente consume una media de 37,9 g de CO2 por kilómetro si contamos emisiones de generación de energía.

Dejar los dispositivos en stand by o no desenchufar los cargadores

Apaguemos las luces o aprovechemos la luz del día, sustituyamos las bombillas halógenas o incandescentes por las LED o de bajo consumo, desconectemos los aparatos electrónicos de casa por las noches y quitemos los enchufes. El consumo aumenta exponencialmente al dejar las cosas conectadas. Por ejemplo, dejar el móvil cargando cuando la carga ya se ha completado multiplica el consumo por diez veces. El sencillo gesto de quitar el enchufe puede hacer que nos ahorremos este consumo. Como también puede hacerlo pasarnos a las renovables: con ellas, los 3500 Kw/hora que consume un hogar de media al año pueden disminuir hasta en un 80%.

 

Fumar y tirar la colilla al suelo

Ya estás en el trabajo. Son las once y media y bajas a tomar el café y los fumadores apuran su pitillo de media mañana. Hacemos también una llamada especial para ellos: es importante tratar de apagar los cigarros en ceniceros o en las papeleras públicas. Si se tiran al suelo, evitaremos contaminar el medio ambiente con todos los elementos químicos que contiene el tabaco: amoniaco, alquitrán, plomo… Solo en España, se calcula que al año se tiran cerca de 33.000 millones de colillas. Evitemos que una de esas sea la nuestra.

Nuestra alimentación

Llegas a casa de nuevo, muerto de hambre y con una sed imparable: con el calor que hace, solo piensas en beber un vaso eterno de agua, prepararte un piscolabis y sentarte en el sofá a relajarte. Cuando abras el grifo, recuerda no dejar correr el agua porque no es un bien infinito. Y, para tu aperitivo, recuerda no comer alimentos que lleven aceite de palma. No solo por sus efectos nocivos para la salud, sino porque, también, su producción tiene un impacto hiperdestructivo en zonas boscosas y selváticas.

El daño llega a unos niveles tales que, según un informe de la Universidad de Duke, prácticamente la mitad de las especies animales de los bosques del sudeste de Asia, un 42%, se encuentran en riesgo de extinción alto porque sus hábitats están desapareciendo. Y desaparecen porque las empresas talan los bosques para sustituirlos por plantaciones de palmeras.

El caso de la carne también es ineludible. Entre otras cosas, su producción en cantidades industriales origina un 18% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero. Es el principal emisor de estos gases junto con el sector de la energía y el transporte. No se trata de ser vegetariano de la noche a la mañana, sino moderar nuestro consumo y comprar carne de ganadería extensiva y local, siempre que tengamos acceso a ella.

Viajar en avión, lo que más huella deja

Según myclimate.org, para detener el cambio climático, la máxima cantidad de CO2 que podría producir cada persona al año son 2 toneladas, aunque, la realidad es que un único ciudadano de la UE genera un total de 9,1 toneladas al año.

En realidad resulta poco si tenemos en cuenta los aviones que cogemos a lo largo de nuestra vida. Sólo los vuelos a Londres de ida y vuelta generan media tonelada de CO2 (0,530 t, para ser exactos) por lo que, esto hace que, proporcionalmente, volar sea una de las cosas más contaminantes que hacemos en nuestra vida.

En definitiva, los números son tan evidentes que resulta imprescindible dedicar un rato a pensar qué cosas de nuestro día a día dejan huella en nuestro entorno. Ser más conscientes de nuestras acciones es sencillo y, de hecho, seguramente te sorprendas con lo que descubras. A partir de ahí, saber cómo podemos mejorar o cambiar algunos de nuestros hábitos lo será todavía más.

Imágenes| Wikimedia Commons, Pexels.

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