Por qué el LED va cambiar la forma de ver en la ciudad

La tecnología LED va más allá del ahorro energético, la calidad de la luz emitida también tiene otros impactos positivos sobre la ciudad.

La eficiencia energética es un ámbito de investigación especialmente atractivo. Y es que ahorrar energía permite ahorrar emisiones de CO2 y contribuir a un planeta más limpio, pero también permite evitar gastar una buena cantidad de dinero. Y cuando se trata de movilizar a la sociedad, el dinero es siempre uno de los mayores atractivos.

Recientemente os hemos hablado sobre la aerotermia y la geotermia, dos tecnologías para climatizar nuestro hogar de una forma mucho más eficiente y respetuosa con el medio ambiente, utilizando electricidad para ello. Sin embargo, esta vez os vamos a hablar de la iluminación, tan necesaria en nuestras vidas y que tanto gasto energético genera en nuestras ciudades.

De la bombilla incandescente al LED

Desde que Thomas Alva Edison patentase la primera bombilla incandescente comercial el 27 de enero de 1880, este tipo de bombilla ha sido la protagonista de nuestras vidas durante más de 100 años. Durante este largo camino han aparecido otras formar de iluminación que han tratado de desbancar a esta tecnología.

Una de las primeras alternativas a la bombilla incandescente fueron las lámparas fluorescentes. Estas lámparas ofrecen una iluminación de mejor calidad y un consumo energético menor que las incandescentes. Sin embargo, y a pesar de que siguen siendo muy populares hoy en día, las lámparas fluorescentes han sido superadas por la tecnología LED, la cual se está erigiendo como la solución definitiva para todo tipo de iluminación.

Las siglas LED corresponden a las palabras inglesas Light Emitting Diode, diodo emisor de luz. Se trata de un diodo semiconductor que emite luz y se usan principalmente como indicadores en muchos dispositivos y en iluminación. Fueron creados en 1962 y han evolucionado de tal forma que se están convirtiendo en los protagonistas de la iluminación en nuestras vidas.

Pero, ¿por qué tecnología LED? Básicamente, hablamos de una forma de iluminación que mejora en casi todos los aspectos a su predecesora. La tecnología LED produce hasta dos o tres veces más de iluminación por vatio que una bombilla incandescente de la misma potencia, la cual pierde una gran parte de la energía en forma de calor. Esto se traduce en ahorros anuales de electricidad que están entre el 30 y el 70%.

Es necesario mencionar que la tecnología LED es más cara que las bombillas convencionales. Sin embargo, el sobrecoste se ve amortizado con el paso del tiempo ya que los LED ofrecen una vida útil de entre 3 o 4 veces mayor, siendo además su coste de mantenimiento, mínimo.

Actualmente podemos ver iluminación LED en lugares tan dispares como el flash de un teléfono móvil, en los pilotos de un coche y en la iluminación de viviendas y ciudades. Estas últimas son las que más están predicando con el ejemplo, siendo algunas como Los Ángeles, Eindhoven o Buenos Aires pioneras en el mundo.

No sólo ahorro energético: también mejor calidad lumínica

Los Ángeles es un verdadero ejemplo a seguir en lo que a alumbrado público con tecnología LED se refiere. Hablamos de una ciudad que con una inversión de 57 millones de dólares cambió 155.000 puntos de luz de sus calles, reduciendo el consumo eléctrico de la ciudad de forma importante. De los 190 millones de kilovatios hora que gastaba la ciudad en iluminación antes de la inversión, el coste del alumbrado público pasó a los 110 millones de kilovatios hora. Una reducción que supone un ahorro de 8,8 millones de dólares anuales a la ciudad solo en energía, a los que hay que sumar otros 3 en mantenimiento.

Pero es que más allá del ahorro energético, la calidad de la luz emitida por la tecnología LED también tiene otros impactos positivos sobre la ciudad. Sin ir más lejos, al tener una mejor iluminación en las calles la seguridad de las mismas aumenta. En el caso de Los ángeles las autoridades detectaron una reducción del 10% en los robos y el vandalismo entre las 7 de la tarde y las 7 de la mañana.

Buenos Aires es otra de las ciudades que más fuerte ha apostado por la tecnología de iluminación LED. De hecho, el Ayuntamiento de la ciudad se ha comprometido a reemplazar la iluminación de todas las calles de la ciudad por luces LED más potentes, duraderas y sostenibles para 2019, incorporando además 15.000 nuevas farolas.

De esta forma, las autoridades porteñas esperan además aportar su granito de arena en la lucha contra el cambio climático, reduciendo las emisiones de CO2 asociadas a la iluminación de 78.800 toneladas de CO2 al año 54.865 toneladas de CO2 al año, un 30% menos.

El futuro tiende hacia el LED

Según IHS Technology, de las 140 millones de farolas instaladas en todo el mundo en 2013, solo 19 millones usaban tecnología LED. Una cifra que se espera que sea de 100 millones en 2020, cuando el total de farolas en el mundo será de 155 millones.

Al fin y al cabo, se trata del paso lógico. Un producto que da un mejor servicio, consume menos, permite ahorrar dinero y contribuye a combatir el cambio climático.

Espera…¿estábamos hablando del LED o del coche eléctrico?

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