Ministerio de la Felicidad: Dubái quiere convertirse en “la ciudad más inteligente del mundo”

El proyecto Smart Dubai instaló 100 puntos de recarga para coches eléctricos. Con este inicio, Dubái pretende convertirse en un referente en movilidad eléctrica y medio ambiente.

La felicidad de los ciudadanos debería ser el objetivo último de los gobiernos nacionales, autonómicos y locales. Este concepto aparecía ya en la jacobina, la constitución francesa de 1793, en su artículo primero. No es nada nuevo.

Lo que sí es nuevo es usar las TIC para evaluar la felicidad de una ciudad. Y, en base a eso, mejorarla. Es el caso de Dubái. Como ciudad, se ha propuesto ser la más inteligente del mundo. Como emirato (provincia), el más feliz de la Tierra.

La región más feliz de la Tierra

Para poner al lector en situación, Sheikh Mohamed ben Rashid Al Maktoum, primer ministro de los Emiratos Árabes, no es un político al uso. En la creencia popular, los Emiratos son una federación con un PIB fundamentado en el petróleo. Y así fue durante décadas.

Hasta que Sheikh Mohamed y su equipo tuvo como objetivo «la diversificación económica, ya que este es el camino más seguro de la nación hacia el desarrollo sostenible en un futuro con baja dependencia del petróleo». Tras un pico fruto de la inercia a lo largo de 2006-2014, el PIB derivado de los combustibles fósiles ronda el 25%. Y bajando.

Twizy serigrafiado para la policía dubaití
Twizy serigrafiado para la policía dubaití

El proyecto Smart Dubai se toma en serio su trabajo, y a mediados de 2014 instaló 100 puntos de recarga para coches eléctricos. Pasando de 0 a 100 en tan solo unos meses, Dubái pretende convertirse en un referente en movilidad eléctrica y medio ambiente de aquí a unos años.

Desde octubre de 2014 el ministro fue un paso más allá. Anunció en la web smartdubai.ae, del ayuntamiento de Dubái, que además de un cambio medioambiental a largo plazo querían ser la región más feliz del mundo.

No es la primera vez que Dubái se salta los convencionalismos para hacer felices a sus ciudadanos y conseguir que ganen calidad de vida o hábitos saludables. En 2013 el ayuntamiento de la smart city promovió un concurso para que sus ciudadanos bajasen peso. Cada kilogramo perdido por sus ciudadanos fue compensado mediante 1 gramo de oro.

¿Cómo mide Dubái la felicidad?

Es aquí donde entra el felizómetro o medidor de felicidad. Según el gobierno dubaití, The Happiness Meter. Aunque más adelante veremos su complejidad, el éxito del proyecto radica en su sencillez.

Para distintas experiencias de usuario que van desde el uso de un taxi a la visita de un museo, el ciudadano y el turista cuentan con una evaluación de tres botones. Las clásicas caritas alegre (satisfecho), neutro (neutral) y triste (no satisfecho).

cómo se mide la felicidad

La carita sonriente ha sido incluso usada como logo del ayuntamiento dubaití y como favicon de su página web.

favicon dubai

Esta herramienta es increíblemente sencilla de implementar mediante API, de un modo muy similar a como se incluyen votaciones similares en páginas web con WordPress o sistemas de reseñas en webs de hoteles. Así, los datos sobre cómo de feliz es la gente llegan a miles.

La felicidad del sector privado y la del sector público

Conseguir que este nivel de felicidad no genere tensiones, competencia o incluso perjudique a negocios y fuerce su cierre es complejo.

Imaginemos dos hoteles, uno junto a otro, en que el primero de ellos entre en una espiral negativa debido a un par de valoraciones negativas iniciales. El otro hotel acabaría con un activo de felicidad relativo que mejora su posición frente al primero, al que le resultaría complicado salir del atolladero.

Por eso las clasificaciones del sector privado están anonimizadas y agrupadas por zona. Es decir, se tiene una orientación general de cómo de satisfecha se encuentra la gente que va a una determinada zona, pero no de cada uno de los comercios. Aunque cada uno de ellos puede ver sus datos y una posición global a fin de mejorar.

También con el fin de mejorar los servicios, el sector público cuenta con este tipo de validadores o felizómetros. Esto ayuda al gobierno local a tomar acciones concretas en zonas específicas.

Por ejemplo, mejorar una oficina de gobierno que funcione particularmente mal usando como ejemplo una de las mejor valoradas.

Esta tecnología, pionera en 2014 en Dubái, ya ha hemos visto en nuestro país, generalmente en museos y edificios públicos, y promete revolucionar el estado de bienestar.

 

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Imágenes | iStock/Dangubic, Smart Dubai, Hans Braxmeier

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