Movilidad eléctrica: Europa nos señala el camino

Los países nórdicos suelen ser un espejo en el que mirarse en cuanto a avances sociales. En el caso de la movilidad eléctrica no es diferente

El coche eléctrico está comenzando a integrarse en la sociedad. Cada vez son más los medios de comunicación generalistas que dedican artículos a la movilidad eléctrica, respondiendo así a una población que quiere saber más acerca de esta tecnología. Sin embargo, y aunque vamos a mejorar, seguimos rezagados si nos comparamos con otros países del mundo. Tampoco hace falta irse demasiado lejos, basta con mirar a nuestros vecinos europeos.

Noruega como referente

Los países nórdicos suelen ser un espejo en el que mirarse en varios aspectos de la sociedad. En el caso de la movilidad eléctrica no es diferente. La cuota de mercado del coche eléctrico en Noruega ronda el 17%, llegando a establecer cuotas superiores en muchos meses. Este nivel de ventas ha hecho que Noruega se convirtiera antes de verano en el primer país europeo en tener más de 100.000 coches eléctricos por sus carreteras.

Pero el romance de Noruega con el coche eléctrico tiene su explicación. Poder adquisitivo aparte, el Gobierno Noruego ha hecho una apuesta firme por la movilidad eléctrica. Eso incluye medidas como la exención del IVA (del 25% en Noruega) en la compra del coche, aparcamiento y peajes gratuitos y una fuerte inversión en puntos de recarga públicos.

Todas estas medidas han hecho que el coche eléctrico sea mucho más atractivo que el de combustión para un ciudadano noruego. Pero la cosa no queda ahí. Los partidos políticos Noruegos ya están hablando de prohibir completamente los coches de combustión para el año 2025. Aunque todavía es solo una propuesta.

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Francia

No hace falta irse hasta los países nórdicos para encontrar países que lo están haciendo bien en materia de movilidad eléctrica. Sin ir más lejos, nuestros vecinos franceses también están notando un fuerte ascenso en las ventas de coches eléctricos. De hecho, si miramos los datos absolutos, en la primera mitad de 2016 Francia ha sido el país de Europa que más coches eléctricos ha vendido, por encima de Noruega. Claro que la cuota de mercado en este caso se queda entorno al 1%.

Pero este número de ventas tampoco es casualidad. Francia cuenta con un fuerte incentivo a la venta de coches eléctricos, que subvenciona la compra con 10.000 euros siempre y cuando se entregue a cambio un coche diésel de más de 10 años. Una forma de retirar coches viejos y contaminantes de las carreteras, sustituyéndolos por coches de cero emisiones.

Por otro lado esta el caso alemán, que ha aprobado un plan de ayudas para coches eléctricos con un presupuesto de 1.200 millones de euros. Un plan que será sufragado a partes iguales por gobierno y fabricantes, y que subvenciona la compra de coches eléctricos con 4.000 euros.

El caso de España

En el caso de nuestro país el mercado no es tan grande, pero sigue creciendo con paso firme. Durante el año 2015 se vendieron 2.221 unidades, con un crecimiento respecto a 2014 del 29% más de ventas que el año anterior. Las cifras de este año también pinta muy bien, superando con creces las de 2015.

Además, las instituciones también están tomando parte en esta revolución eléctrica. Sin ir más lejos, Cataluña invertirá 6 millones de euros en el desarrollo de puntos de recarga para coches eléctricos. Una medida que se suma a la ya existente de no cobrar a los coches eléctricos en algunos peajes.

Ayuntamientos como el de Madrid también han tomado sus medidas en favor del coche eléctrico, como pueden ser el poder aparcar de forma gratuita en los lugares de estacionamiento regulado o permitir su circulación en episodios de alta contaminación.

También hemos visto como Correos, empresa de titularidad estatal, ha añadido 25 furgonetas Renault Kango Z.E. 100% eléctricas a su flota. Una de las mejores formas de fomentar la movilidad eléctrica es predicar con el ejemplo.

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¿Pero por qué es necesario el despliegue del coche eléctrico en nuestro país? Los motivos son diversos. Por un lado, disminuir la contaminación y mejorar la calidad del aire de nuestras ciudades. Por el otro, disminuir la dependencia del petróleo y la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, combatiendo así el cambio climático.

Todo esto en un país líder en energías renovables, las cuales produjeron el 37,4% de la electricidad en 2015. Un escenario ideal para el coche eléctrico, que ve potenciados sus beneficios en combinación con las energías renovables.

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