Passive House, ¿es posible hacer viviendas de cero emisiones?

La idea de las passive house es alcanzar un consumo energético moderado y, si es posible, nulo

El derroche y el mal uso energético de nuestra sociedad no tiene como única fuente la combustión de los vehículos térmicos, aunque este es uno de los mayores. El no acudir a modelos sostenibles también se da en sectores como el agroalimentario, especialmente en la conversión de proteína vegetal a animal; o en los edificios, en materia de climatización.

Haciendo foco en el uso residencial en nuestro país, destaca un consumo del 5,85% de todo el carbón, el 7,44% de los productos petrolíferos y el 22,83% del gas natural. Y casi todo este gasto se orienta a lograr una temperatura de confort en el interior de nuestras viviendas.

La idea es alcanzar un consumo energético moderado y, si es posible, nulo, tal y como prometía el ideal original de las passive houses (viviendas no dependientes de energía externa). Pero, ¿es viable hacer viviendas de cero consumo para toda la población mundial?

¿Qué es una passive house o Passivhaus?

Casa Passive House diseñada por Instituto de Tecnología de la Universidad de Darmstadt en Alemania, ganadora del Solar Decathlon 2007 e ideada para climas húmedos subtropicales

Teniendo en cuenta que una vivienda de consumo cero no existe con nuestra tecnología actual (aunque no dependamos de energía de la red eléctrica siempre será necesario un mantenimiento mínimo, por ejemplo) casi todos los estándares de las passive house se limitan a establecer criterios bastante severos en el uso de energía. Así como en minimizar el uso de maquinaria de aire acondicionado o calefacción usando arquitectura bioclimática adaptada a la región donde se construye.

Hay varios estándares en función de las distintas regiones o escuelas de arquitectura, pero la iPHA (Asociación Internacional de la Vivienda Pasiva, por sus siglas en inglés) pone los límites de consumo para calefacción en 15 kWh/año·m2 (energía que duplica para la refrigeración), y 120 kWh anual para el uso doméstico (agua caliente, plancha, microondas, nevera, televisión…). Es un consenso bastante aceptado que seguramente irá reduciéndose con el tiempo.

El passive hace referencia a pasivo o, en su vertiente práctica, a tener que actuar lo menos posible para mantener las condiciones de confort en la vivienda. El ejemplo perfecto es el portal de una vivienda de pisos, que mantiene una temperatura fresca durante todo el año (aunque quizá muy lejos de la temperatura a la que estamos cómodos).

En general, se busca una temperatura de interior entre los 22 y los 25ºC con el menor aporte energético posible. Algo más si estaremos parados, por ejemplo una oficina en casa; y algo menos si nos movemos con frecuencia, como en un taller en el garaje.

¿Cómo se construye una passive house?

Uno de los problemas de las viviendas pasivas es que han de ser construidas expresamente para su bajo consumo. Cuando aislamos una vivienda existente, reduciendo su consumo, nos sale a cuenta a nivel económico, pero no a nivel energético. Porque construir una passive house tiene en cuenta criterios como:

El emplazamiento (1) ideal. Por ejemplo, en una zona cálida será aquel con sombras naturales, y en una zona fría será uno con bastante sol.

zona de confort passive house
En el diagrama se puede ver la variación de temperatura anual o diaria (en negro) y la zona de confort (en verde), así como cuatro parámetros a tener en cuenta para aproximar la temperatura interior a la zona de confort: (1) emplazamiento, (2) orientación, (3) envolvente y (4) comportamiento.

La orientación (2), ya que no siempre se puede construir en el emplazamiento perfecto. Por ejemplo, una vivienda en una zona templada se beneficiará de tener una cara sur y otra norte porque podremos calentar la vivienda ayudados por el sol bajo de invierno y ventilar en verano.

La envolvente (3), o contorno, que se calcula en función de lo que el emplazamiento o la orientación no han podido resolver. Como norma, se necesita un equilibrio entre cuánta energía guardan las paredes (masa térmica) y cómo de efectivo es el aislamiento. Este equilibrio varía con factores como la latitud.

El comportamiento de los inquilinos (4) es crucial. Elegir bien la vestimenta puede evitar poner la calefacción.

Cada zona del mundo requiere un estudio de todos estos parámetros, algo que puede observarse en las viviendas tradicionales de distintas culturas. Un ejemplo son los mapuches, que construían casas de paja aireada con enormes puertas.

ruca mapuche vivienda

Estos modelos no pueden aplicarse en la edificación moderna (aunque se usan ideas tradicionales para problemas específicos). Además de que las ciudades modernas tienen una densidad poblacional elevada, los 7.450 millones de personas del planeta necesitamos otro modelo.

En primer lugar, las viviendas tradicionales sin actualizaciones suelen depender de carbón y otros fósiles para su calefacción en invierno. Somos demasiados como para seguir calefactando las viviendas de este modo y ser sostenibles.
En segundo lugar está el inconveniente del espacio. Si toda la población viviese en chalets unifamiliares, las ciudades se extenderían ad infinitum como ocurre con las favelas. Este tipo de sistemas tienen un coste económico y medioambiental insostenible.

El tercer punto es el realmente importante de cara a la reducción de la energía, y es que un edificio de apartamentos tiene menos pérdidas energéticas que una vivienda unifamiliar, que es el extremo de la falta de eficiencia energética. Lo consiguen reduciendo su envolvente: frente a un chalet unifamiliar o un adosado, un piso no tiene pérdidas por todo su contorno (porque las pérdidas de un vecino son las ganancias del de al lado). El alto coste de construir un chalet passive se puede resolver a un coste moderado simplemente teniendo un vecino a cada lado.

Esta asignatura pendiente en determinados países Europa ya la tienen resuelta, aunque el haber dado antes con la solución del espacio nos hace poseedores de un parque inmobiliario bastante antiguo que tendremos que ir reformando poco a poco. Las passive houses, con estándares que irán endureciéndose con las décadas, son un modelo a seguir si queremos vivir en una sociedad sostenible.

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Imágenes | iStock/evgenyatamanenkoJeff KubinaMarcos Martínez, Inuit, Mapuches, Marcos Martínez

 

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