Preguntas que tendrías que hacerte para saber si la autonomía será un problema para ti

Cuando hablamos de un coche que alcanza ya los 300 kilómetros de autonomía reales, ésta ya puede empezar a considerarse un problema menor

Si hiciéramos una encuesta sobre cuáles son los principales inconvenientes de los coches eléctricos, sin duda la autonomía seguiría estando entre las opciones más elegidas. Sin embargo, la movilidad eléctrica es una tecnología que mejora a un ritmo espectacular y en poco tiempo estamos viendo coches que ya superan ampliamente las autonomías de sus predecesores.

Eso no quita para que los potenciales compradores de un coche eléctrico sigan teniendo dudas antes de dar el paso. ¿Será la autonomía suficiente para el día a día? ¿Me dará tiempo a cargar el coche? ¿Qué pasa en los viajes largos?

¿Tendré autonomía suficiente para el día a día?

Un ejemplo claro de esta evolución de la tecnología es es el Renault ZOE, que en su primera versión apenas tenía 22 kWh de batería y 210 kilómetros de autonomía homologamos, mientras que con la llegada de la nueva versión ya supera los 400 kilómetros homologados (unos 300 kilómetros reales). Todo con una batería que ocupa el mismo espacio y solo penas un poco más.

Lo cierto es que con los datos en la mano, 300 kilómetros de autonomía son más que suficientes para el día a día. Sin ir más lejos, las estadísticas nos dicen que el español medio recorre unos 27 kilómetros al día.

El miedo a que se acabe la autonomía es más un tema psicológico que la necesidad real de tener capacidad para recorrer muchos kilómetros. Hay coches diésel con más de 1.000 kilómetros de autonomía pero, ¿cuántas veces se realizan sin parar? Para empezar, incluso sería contraproducente desde el punto de vista de la seguridad.

¿Y si no tengo una casa unifamiliar con garaje?

Pero es que además, la recarga cada vez es un problema menor. Recargar en casa es fácil, e instalar un punto de recarga en un garaje comunitario no es un problema. Pero es que además, cada vez son más las empresas que permiten a sus empleados recargar en el trabajo, la mayoría de las veces a coste cero.

Pongamos un ejemplo: una persona que realiza 60 kilómetros al día para ir al trabajo, apenas necesitaría tener cargando el coche durante unas 3 horas cada día a una potencia de 3 kW (disponible casi en cualquier sitio). Por si fuera poco, los coches eléctricos también pueden cargarse en un enchufe convencional a través del cable de recarga ocasional.

Además, la red de recarga pública es cada vez más extensa. Dando una vuelta por el portal Electromaps podemos conocer los puntos de recarga que tenemos cerca de casa e incluso planificar nuestras rutas.

¿Qué hago en los viajes largos?

Uno de los argumentos más utilizados por los detractores del coche eléctrico es la imposibilidad de realizar “ese viaje que me hago todos los veranos” en los que recorren buena parte de la península. Lo cierto es que la aunque está creciendo, la infraestructura de recarga aún es limitada. Aunque tampoco se puede negar que con ganas y una buena planificación se pueden realizar muchos viajes el coche eléctrico. En Corriente Eléctrica tienes varios ejemplos por Sevilla, Barcelona, Madrid e incluso el sur de Francia.

Sin embargo, lo cierto es que si hacemos un análisis detallado, cuando hablamos de un coche que alcanza ya los 300 kilómetros de autonomía reales, ésta ya puede empezar a considerarse un problema menor. De hecho, investigadores del MIT ya han demostrado que en Estados Unidos los coches eléctricos podrían reemplazar al 90% de los térmicos.

¿Y qué hacemos en ese 10% restante? En esos casos, siempre hay alternativas. Una de ellas es utilizar otros medios de transporte como puede ser el autobús, el tren o el avión, y alquilar un coche en el lugar de destino. Otro, puede ser alquilar un coche en el lugar de origen y realizar el viaje con él. Si realizas muy pocos viajes al año, quizá planteárselo no sea ninguna locura.

Pero no siempre es necesario irse a esos extremos. En España hay miles de familias que tienen dos coches en la unidad familiar. Por eso, que uno de los dos coches sea eléctrico es una opción ideal. Además, con el tiempo te darás cuenta de cómo el coche eléctrico se acaba convirtiendo en el coche más utilizado.

 

¿Si vivo en un lugar frío, la calefacción alterará mi autonomía?

En los coches de combustión, la calefacción no es ningún problema. Se obtiene gracias al calor residual del motor de combustión, un calor que de otra manera se acabaría perdiendo en el ambiente. No obstante, en el caso de los coches eléctricos, la única fuente de energía del coche es la batería. Esto se traduce en que el calor necesario para calentar el habitáculo se debe obtener a partir de la electricidad almacenada en las baterías, lo que provoca una pérdida de autonomía.

En el Renault ZOE, esto está solucionado. Por un lado está la bomba de calor, la cual permite calentar el habitáculo de una forma eficiente, generando 2 kW de calor útiles a partir de 1 kW de electricidad.

Por otro lado está la preclimatización. Gracias a esta función podremos programar la temperatura a la que queremos el coche a la hora que queramos. Esto se traduce en que, cuando nos levantemos por la mañana en un día de invierno para ir a trabajar, tendremos el habitáculo a la temperatura idónea. Si el coche ha estado enchufado a la red, no habrá perdido nada de autonomía.

Por último, es posible que hayas oído que el clima influye en el rendimiento de la batería, y es cierto. No obstante hablamos de temperaturas extremas, que en España se dan solo en lugares muy localizados y durante un periodo corto de tiempo. En este artículo lo podrás saber con más detalle.

Cuantos más kilómetros, más ahorro

Por último, dejar claro que realizar muchos kilómetros al día tampoco es un problema a la hora de apostar por un coche eléctrico, sino todo lo contrario. Cuantos más kilómetros recorras, más rápido amortizarás la compra de tu coche eléctrico. El motivo es sencillo: los costes operativos de un coche eléctrico son mucho más bajos que los de un coche de combustión, de tal forma que cuantos más kilómetros se recorran, más dinero se ahorra. Con la tarifa adecuada de luz, el coste de recorrer 100 kilómetros apenas se queda en un euro. Algo que nunca podrá conseguir un vehículo de combustión.

¿Estás seguro de que la autonomía es un problema para ti?

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Fotos | Sergio Fernández, Renault

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