¿En qué se parecen un Renault ZOE y un Fórmula E? Este vídeo nos los muestra

La Fórmula E es un excelente banco de pruebas para los fabricantes de coches eléctricos

Con la llegada de los coches eléctricos a las calles, era cuestión de tiempo que la movilidad eléctrica llegase también a la competición. Una competición que también necesita ir hacia vehículos más sostenibles sin que se vea perjudicado su componentes de espectacularidad. Fue entonces cuando apareció la Fórmula E, que mezcla la tradición de la Fórmula 1 con una innovación de la movilidad eléctrica, y que crece año a año tanto en interés como en desarrollo tecnológico.

En Corriente Eléctrica ya os hemos contado 12 curiosidades para conocer más de cerca la Fórmula E. Esta vez, vamos a conocer su tecnología más de cerca, demostrando que no hay tanta diferencia entre un monoplaza de la Fórmula E y un coche eléctrico de calle.

Un Renault ZOE y un Fórmula E no son tan diferentes

Si nos centramos en el sistema de propulsión, dejando de lado aspectos como la carrocería, los neumáticos, o las suspensiones, nos daremos cuenta de que entrañas de un Fórmula E y un Renault ZOE no son tan diferentes. Hablamos de dos vehículos que están propulsados gracias a una batería, un convertidor electrónico (inversor) y un motor eléctrico.

Motor eléctrico: la potencia de un monoplaza de la Fórmula E es de 200 kW (231 CV). Una potencia que permite acelerar a estos coches de 0 a 100 km/ en apenas 3 segundos ayudados por el par instantáneo de este tipo de motores. En el caso del ZOE, hablamos de un motor de 65 kW (88 CV) con el que no podrás hacer una conducción especialmente deportiva. Eso sí, una vez más, la entrega de par desde cero revoluciones del motor eléctrico te permitirá ser el más ágil de las calles.

Batería: en el caso de la batería, aunque pueda sorprender, la balanza se decanta hacia el lado del Renault ZOE. Con la llegada de la nueva batería ZE 40 el ZOE ha adelantado a los monoplazas de la Fórmula E de forma notable. Los 40 kWh del ZOE hacen enrojecer a la batería de 28 kWh de la que dispone el Fórmula E.

Frenada regenerativa: la frenada regenerativa es una de las claves de cualquier vehículo eléctrico. Al contrario que en un coche de combustión, gracias a los motores eléctricos (que pueden funcionar como generadores) podemos volver a convertir en energía eléctrica la energía cinética, o lo que es lo mismo, cargar la batería aprovechando las frenadas del coche. En este caso, tanto el ZOE como el Fórmula E cuentan con este sistema de recuperación de energía. Eso sí, en el caso del Fórmula E la potencia máxima de regeneración se puede ir hasta los 150 kW de potencia.

Convertidor electrónico: se trata de otro de los elementos imprescindibles de cualquier coche eléctrico. Toda la energía que entra o sale del motor pasa necesariamente por el convertidor electrónico. De esta forma, tanto cuando estamos acelerando como cuando estamos recuperando energía, el convertidor electrónico es el encargado de su gestión.

El futuro es todavía más esperanzador

Lo cierto es que la Fórmula E es un excelente banco de pruebas para los fabricantes de coches eléctricos. Una competición donde pueden llevar al límite todos los componentes consiguiendo miles de datos y experiencia que luego servirán para diseñar piezas más eficientes y duraderas.

Además, estamos viendo cómo la tecnología está sufriendo importantes mejoras en muy poco tiempo. El Renault ZOE salió en el año 2013, cuando apenas homologaba 210 kilómetros de autonomía en el ciclo NEDC. Después, a finales de 2016 y habiendo pasado apenas 2 años y medio, hemos visto la llegada del nuevo Renault ZOE con 41 kWh de batería y una autonomía homologada en el ciclo NEDC de 403 kilómetros.

En el caso de la Fórmula E, las mejoras también marchan a pasos agigantados. Después de una primera temporada donde todos los coches eran iguales con el objetivo de reducir costes, con el paso del tiempo los organizadores están brindando a los equipos la posibilidad de llevar a cabo sus propios diseños y desarrollos. Por poner un ejemplo, se espera que en 2018 los equipos comiencen a desarrollar sus propias baterías, las cuales ahora son aportadas por el mismo fabricante.

En apenas 3-4 años hemos vivido un avance descomunal en la tecnología aplicada a la movilidad eléctrica. ¿Qué no podremos ver en otros 3 o 4 años de desarrollo? Sin duda, el futuro es realmente esperanzador.

En Corriente Eléctrica | Renault TREZOR: la deportividad eléctrica irrumpe en París

Comentarios