Suiza: cómo el país con más generación de residuos se convierte en líder de reciclaje

Aunque la mayoría de los países a del primer mundo han conseguido reducir los kg per cápita (kg/cap) de residuos arrojados a vertederos, Suiza ha batido récords evitando que el 100% de los residuos sean abandonados

Durante las últimas décadas, Suiza se ha colocado a la cabeza mundial en el reciclaje de sus residuos, que son bastantes. De un grave problema medioambiental han logrado levantar una de las mayores industrias del reciclaje y de la conversión residuo-a-energía, aunque el modelo todavía puede mejorar.

En este artículo hablamos de qué problema tenía el país, cómo Suiza se convirtió en líder mundial del reciclaje, y de sus tareas medioambientales pendientes en materia de residuos.

El problema suizo del consumo de recursos

Cuando hablamos de aplicar la economía circular para minimizar nuestro impacto sobre el medio ambiente mencionamos tres pilares (las tres erres) que son por casi todos conocidos: reducir, reutilizar y reciclar. Usados en ese orden es posible una verdadera economía circular. Resumido brevemente, lo ideal es reducir nuestro consumo de materias primas al reutilizar (en los productos tecnológicos, a veces reparar) los objetos, que se han de reciclar siempre al final de su vida útil.

A mediados de los años 80 resultaba evidente que Suiza no aplicaba ninguno de estos métodos, y el pequeño país sufría una verdadera catástrofe ecológica. Los ríos y lagos se habían contaminado de fosfatos y nitratos, había demasiados metales pesados en el suelo y se habían convertido en uno de los países del mundo con más toneladas de basura por habitante.

La situación se volvió insostenible, y la solución tomada fue una combinación de distintas alternativas:

  • Destinaron partidas enormes de sus presupuestos a la creación de plantas de reciclado que evitan que los residuos se acumulen en vertederos.
  • De hecho, prohibieron los vertederos e invirtieron en plantas de generación de energía mediante madera, gas natural y desechos, aprovechando el compost y otros materiales.
  • Generaron (todavía están en ello) una cultura de reciclado urbana con una clasificación de residuos que veremos más adelante en detalle.

Aunque la mayoría de los países a los que llamamos del primer mundo han conseguido reducir los kg per cápita (kg/cap) de residuos arrojados a vertederos, Suiza ha batido récords evitando que el 100% de los residuos sean abandonados:

residuos arrojados a vertederos per cápita Suiza

¿Cómo funciona el sistema de reciclaje en Suiza?

El sistema de reciclaje suizo es el único del mundo que pretende que se depositen exactamente 0 kg de residuos por habitante en vertederos, aunque todavía tiene margen para mejorar.

En el gráfico de abajo podemos ver que el punto de inflexión de la recuperación efectiva de material en Suiza ocurrió en 2013, cuando empezó a recuperarse o compostarse de media el 51% del material arrojado a la basura (línea verde). Esta incluye todo tipo de material (orgánico, metales, plásticos, vidrio, tecnología…).

Suiza porcentajes de recuperacion de distintos materiales frente a la media total recuperada o compostada

Las tasas de recuperación de materiales como el vidrio, aluminio, acero, así como las baterías son alentadoras. Se puede observar una tendencia creciente desde 1992 hasta 2015, lo que indica que cada vez se recirculan mayores cantidades de materia prima.

El sistema Suizo tiene una particularidad importante, y es que de la quema  de gas natural derivado de los residuos, además de buena parte de estos, generan electricidad que devuelven a las ciudades.

De hecho, a medida que las tasas de recuperación de distintos materiales y objetos ha ido en aumento, ha empezado a importar basura de países del entorno para su procesamiento y quema posterior. En la actualidad importa cerca de 700.000 toneladas de basura anuales.

Este sistema necesita de la colaboración ciudadana para separar los materiales reciclables

No es la solución ideal, como se comenta al final, ya que la combustión genera CO2, dioxinas o furano, entre otros. Por eso este sistema necesita de la colaboración ciudadana para separar los materiales reciclables.

Carlos Sánchez (no es su nombre real), español residente en la comuna de Volketswil (Cantón de Zurich), nos confirma que «el reciclaje es distinto al sistema español. Hay dos tipos de basura normal: la orgánica (compost) y la no orgánica. Además, el papel y el cartón se tiran por separado y el vidrio hay que separarlo por color. El contenedor amarillo de envases aquí se divide en tres: latas, PET y resto de plásticos. También se recicla el aceite.»

Hay otras diferencias con respecto a nuestro sistema. El papel y el cartón, por ejemplo, ha de ser entregado en un punto de la calle en fechas concretas del mes, apilado y convenientemente atado según instrucciones que todos los suizos conocen. Del mismo modo que se hace en Santander (usando sensores) el objetivo es minimizar el uso de vehículos de recogida haciendo viajes en balde, no ocupar la vía con contenedores y, por supuesto, evitar que los papeles se vuelen:

Reciclaje de papel en Suiza

Carlos nos comenta que la comuna (el equivalente a nuestros ayuntamientos) se encarga de «recoger la basura no orgánica, el compost, el cartón, el papel y el aceite» y que «si tienes que tirar un mueble o una bicicleta, algo grande, tienes que ir a comprar unas pegatinas a la comuna y luego pegarlas sobre el objeto, como con los sellos y las cartas».

La basura normal se tira en una bolsa especial, y «uno se arriesga a una multa tanto si recicla mal como si no usa estas bolsas específicas». Pero no cumplir con los deberes como ciudadano va más allá de una amonestación porque «está bastante mal visto tirar la basura en una bolsa cualquiera o no reciclar. Es algo incívico, la gente no lo hace».

Suiza, estaciónde Uster distintas basuras
Izquierda, «Bolsa de basura Oficial de la Comunidad Volketswil». Derecha, distintas basuras de la Estación de Uster, en el Cantón de Zúrich. Fuente: Carlos Sánchez

Visto desde nuestra perspectiva, el sistema es bastante más complejo, pero Carlos nos comenta que «no hay que preocuparse porque el ayuntamiento te envía toda la información que necesitas cuando te empadronas». Por ejemplo, «se te informa de cuándo hay que sacar cada residuo, o que los plásticos, el cristal y las latas los puedes dejar en el supermercado».

La materia orgánica, que aquí arrojamos a la basura normal, sigue un proceso de compostaje gestionada por cada ciudad. Los habitantes de estas pueden solicitar abono para sus jardines y huertos. Un proyecto similar al que la ciudad de Madrid empezó en su laboratorio urbano MediaLab-Prado gracias a la ciudadanía.

Los deberes pendientes de Suiza en materia de residuos y medioambiente

Pocos dudan a día de hoy de que Suiza es el referente mundial del reciclaje. Pero el mismo Patrick Geisselhardt, director de la Swiss Recycling, comenta que esto no compensa el creciente consumismo y aumento de la basura. Suiza no es en absoluto el líder del cuidado medioambiental o de la sostenibilidad urbana. Especialmente esta última.

Si abríamos el artículo haciendo referencia al problema de Suiza en los años 80, el problema base se ha agravado con los años.

Hoy se recicla más que nunca, pero no se reduce nada. De hecho, el porcentaje de residuos que los suizos generan ha crecido un 17% entre 1990 y 2013, y un 8% entre 2000 y 2013, demostrando que la reducción en el consumo es todavía una tarea pendiente y un problema todavía sin atacar.

Suiza Municipal waste generation and private consumption

En España, pese a no tener un sistema de reciclaje tan avanzado, cometimos en la década de los 90 el desliz de aumentar nuestros residuos per cápita un 26%, que recortamos en la misma medida entre el 2000 y 2013.

Otro de los problemas del país centroeuropeo en materia medioambiental debido a sus residuos es la todavía baja recuperación de contaminantes como pilas o plástico PET. Suiza tiene un buen sistema de recogida, pero pierde efectividad si no se separa.

Mucha gente tira aún las baterías a la basura, en lugar de reciclarlas.

La EWB (la empresa Energía y Agua de Berna, por sus siglas en alemán) surgió en 2002 al fusionar los servicios de la central de Berna, el gas urbano, el agua y la calefacción de la 5ª ciudad más grande de Suiza en número de habitantes. Andy Werren, exdirector de la agrupación, comentó que «Mucha gente tira aún las baterías a la basura, en lugar de reciclarlas. El análisis químico del humo que se despide durante la incineración de los desechos lo constata».

Quemar el gas natural derivado del compost o la materia orgánica, maderas y telas es una medida inteligente para evitar lanzarla a un vertedero, donde contamina más; a lo que habría que sumar el coste medioambiental del uso de petroquímicos para las centrales térmicas.

Pero una falta de clasificación de los materiales hace que, a fecha de 2015, se incinerasen el 30% de las baterías tiradas a la basura. Un grave problema medioambiental que seguirá ahí si no se separan de manera apropiada.

En los vehículos eléctricos los fabricantes tienen que garantizar el reciclado de las baterías

Por fortuna, las baterías de los vehículos eléctricos se reciclan al 100% y están incluidas en ese 70% de baterías que sí se reciclan, tanto en Suiza como en España y otros países de la UE. En los vehículos eléctricos los fabricantes tienen que garantizar el reciclado de las baterías durante toda la vida del vehículo, sea por siniestro o por envejecimiento al cabo de unos años.

las baterías se reciclan siempre

En el caso de Renault, tanto si una batería ha alcanzado el final de su vida útil como si ha sufrido un desperfecto (por ejemplo debido a un accidente) es retirada y enviada a las plantas de reciclaje que la marca tiene en Francia. Allí se separan en sus componentes básicos con los que se vuelve a ensamblar una batería en función a la tecnología del momento.

Por ejemplo, los materiales de una antigua batería de 22 kWh de un Renault ZOE de primera generación puede ser reutilizada para fabricar una batería de 41 kWh. Evitando así extraer litio en mayores cantidades.

Sin embargo, las baterías no tienen por qué reciclarse nada más terminar la vida útil del vehículo o bajar de su capacidad. En Renault, cuando la batería de alquiler baja del 75% de su carga máxima, no se recicla porque sigue siendo funcional. En su lugar, la batería tiene una segunda vida (reutilizar), mientras que dueño del vehículo recibe una nueva.

 

El reciclaje es un punto crucial si queremos un planeta sostenible y habitable a largo plazo. Sin embargo, es el final de la cadena de una serie de medidas orientadas a conseguir una economía circular tales como reducir y reutilizar.

Suiza es el faro del mundo en materia de reciclaje, y sin duda el resto de países deberíamos seguir la buena práctica de recuperar todo el material posible de nuestros objetos tirados a la basura. Sin embargo todavía queda mucho camino hacia una Suiza sostenible.

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Imágenes | iStock/Bet_Noire, Marcos Martínez, iStock/Zerbor

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