Los protocolos anticontaminación de Barcelona: medidas para el coche

Barcelona limitará el tráfico en los días de alta contaminación: todo lo que tienes que saber

Barcelona prohibirá circular a los coches diésel anteriores a 2006

Los episodios de alta contaminación se están convirtiendo en un problema a nivel mundial. Como se ha podido comprobar en fechas recientes, España no es una excepción. Ciudades como Barcelona sufren, en función de diferentes factores, olas de contaminación en las que la salud pública se ve comprometida.

Para tratar de paliar el impacto de la contaminación en la población, las ciudades han puesto en marcha una serie de mecanismos que conocemos como protocolos anti-contaminación. En este sentido, Barcelona ha avanzado en su estrategia al estrenar un nuevo protocolo que incluye la restricción de acceso al centro de la ciudad de determinados vehículos térmicos.

Este nuevo énfasis se ha visto potenciado, en primer lugar, por la presión que realiza la Unión Europea desde hace años para que se tomen medidas de peso para combatir las emisiones. Entre estas, el coche eléctrico tiene un papel protagonista si se pretende dar una solución real al problema.

En España, dentro de la estrategia del Plan Nacional de Calidad del Aire, ciudades como Madrid ya aplican normas severas en los momentos en los que más riesgo existe, es decir, cuando se producen esas olas de contaminación. Mientras, los expertos señalan que estas iniciativas no son suficientes y que se han de tomar medidas más contundentes que entrañen alternativas para los conductores afectados. Veamos qué aporta en este sentido el nuevo protocolo de Barcelona.

¿Por qué Barcelona aplica un nuevo protocolo?

Zona de Bajas Emisiones de Barcelona

Las autoridades de Barcelona se han marcado el objetivo prioritario de reducir un 30% las emisiones provenientes del tráfico en 15 años. Hablamos de agentes contaminantes que no solo provocan un impacto negativo en el medio ambiente (como el dióxido de carbono), sino que también causan problemas de salud graves.

Tal es el caso de los óxidos de nitrógeno (NOx) y de las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5). El tráfico rodado es además la principal fuente de emisiones de estos dos últimos agentes en concreto, según se recoge en el mencionado Plan Aire.

A la par, y basándonos en datos del Ayuntamiento de Barcelona, el área metropolitana de la ciudad registra unas 3.500 muertes prematuras como resultado de ese impacto de la contaminación en la población. Los más vulnerables son grupos como los bebés, niños, mayores o embarazadas. Los datos mostrados hacen que, presión de la Unión Europea aparte, sea necesario establecer una estrategia solvente para luchar contra la contaminación. De ahí la introducción de restricciones más severas para los vehículos en Barcelona.

En qué consisten las prohibiciones

Por lo pronto, habrá prohibiciones que afectarán a la circulación los días en que se supere los niveles de contaminantes que, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), atentan contra la salud. En el caso del dióxido de nitrógeno, la medida límite está en 200 microgramos (en más de una estación de medición durante al menos una hora). En los últimos tiempos se han venido registrando subidas superiores a la cantidad marcada entre una y tres veces al año.

Los afectados serán los vehículos que no cuenten con el distintivo enviado por la DGT, es decir, coches de gasolina anteriores a 2000, coches con motor diésel de fabricación anterior a 2006 y furgonetas anteriores a 1994 que no cumplan la normativa Euro 1. La prohibición se aplicará a la llamada Zona de Bajas Emisiones de la ciudad (ZBE). Esta comprende el territorio que delimitan las Rondas de Dalt y de Litoral.

Una vez superada una primera fase preventiva, la limitación podrá aplicarse de un día para otro y en un horario que irá de las 7 de la mañana a 8 de la tarde. Los afectados habrán de permanecer atentos para buscar una alternativa en caso de que se produzca un episodio de contaminación.

El plan es aumentar las restricciones a corto plazo

Las medidas han sido fruto del acuerdo entre Generalitat, el Área Metropolitana de Barcelona y el ayuntamiento. Estos además han trazado una hoja de ruta en la que contemplan un endurecimiento de las restricciones a corto y medio plazo.

De este modo, la prohibición de acceso a la zona ZBE a los vehículos mencionados entre las 7 de la mañana y las 8 de la tarde será permanente a partir del año 2020. Para 2025 se ha planificado extender la zona de prohibición a los 40 municipios que conforman la Zona de Protección Especial del Ambiente Atmosférico en la que viven 4,3 millones de personas.

Así se planea evitar las infracciones

Señal de prohibido diésel

Para disuadir a los que traten de entrar y sancionar a los que lo hagan, se invertirán 1,5 millones de euros en un sistema de cámaras con lectores de matrícula. La tecnología cotejará las mismas con la base de datos de la DGT para localizar vehículo y propietario.

Aparte de eso, habrá 48 patrullas con instrucciones específicas para regular el tráfico que se encargarán de constatar los distintivos enviados por la DGT. La multa por incumplimiento de la norma se ha establecido en 100 euros.

Esta misma semana se ha iniciado la instalación de unas 150 señales verticales que informan de los límites de la Zona de Bajas Emisiones. A estas se les añadirá una señal de prohibido circular y el horario (de 7 de la mañana a 8 de la tarde) durante los episodios de contaminación. Los panales digitales de la ciudad contribuirán a informar sobre estas situaciones.

Aparcar en Barcelona durante un episodio de contaminación va a salir más caro, y no solo a los vehículos incluidos en la restricción. Todos los vehículos de no residentes, menos los coches eléctricos y resto de vehículos alternativos (catalogados como ECO y Cero emisiones), pagarán un recargo de 2 euros adicional por hora.

El protocolo alivia, pero no resuelve el problema

Aunque la aplicación de los protocolos anti-contaminación es muy necesaria para paliar el efecto nocivo de la contaminación, no resuelve el problema de base, a pesar del refuerzo especial del transporte público que incluye el nuevo protocolo para los días de contaminación.

Se aumentará la frecuencia de autobuses, tranvía y trenes, añadiendo un carriles VAO adicionales. También se contempla la introducción del título de transporte T-Aire, que tendrá un precio de 1,80 euros para trayectos de ida y vuelta (el billete normal de un trayecto cuesta 2,15 euros). Aun así, evitar que se produzcan los episodios implica que estas medidas tengan carácter permanente. Y no solo eso, la integración del coche eléctrico es imprescindible para lograr este objetivo.

Se antojan fundamentales medidas como la sustitución plena de la flota de vehículos térmicos del transporte público y autoridades por eléctricos, reforzar la infraestructura de recarga o a la puesta en marcha de más ventajas para los conductores de coches eléctricos. Y es que hay pocas soluciones para solventar el problema de la contaminación de forma estructural. Todas pasan, en mayor o menor medida, por la movilidad eléctrica y el adiós al coche térmico.

Imágenes | iStock/rinaSafronovaAMB e iStock/cbies 

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