Vacaciones sostenibles: reflexiones, consejos y sugerencias

¿Cambiarías tus planes por tener unas vacaciones más sostenibles?

Disfrutar de unas vacaciones sostenibles depende del destino, del transporte elegido y, sobre todo, de la actitud del viajero.

Reciclar. Llevar bolsas de tela a la compra. Comprar a granel. No abusar del aire acondicionado. Usar un vehículo eléctrico. Hay muchas formas de ayudar al planeta y depende de cada persona el grado de implicación a la hora de comprometerse.

Hay quien sólo recicla y quien ha eliminado totalmente el plástico en sus vidas, del mismo modo que hay quien lleva hasta las últimas consecuencias la aceptación de una vida más sostenible; en cada aspecto de su vida, como la alimentación, la forma de desplazarse y la forma de consumir. Incluso optando por unas vacaciones sostenibles. Porque es posible disfrutar de un ocio sano y respetuoso con el entorno, que no implique contaminación, acumulación de residuos ni un impacto negativo para la naturaleza. También a la hora de elegir un destino para disfrutar de las merecidas y esperadas vacaciones de verano.

¿Qué son unas vacaciones sostenibles?

Vacaciones sostenibles

El turismo sostenible es algo más que no contaminar. Cuando optas por un destino respetuoso con la naturaleza también estás apoyando proyectos locales de conservación del medio ambiente. Porque el turismo ecológico se basa precisamente en “explotar” los recursos naturales de una forma controlada, sin perjudicar al entorno.

Es un quid pro quo entre turista y naturaleza: ella recibe cuidados y respeto (el ecoturismo se basa en el desarrollo local y la protección del medio ambiente) pero nos da mucho más. Las experiencias turísticas sostenibles brindan la oportunidad de conocer rincones sorprendentes y de vivir experiencias distintas. Incluso pueden ser más enriquecedoras.

El portal Soy Ecoturista del Club de Ecoturismo de España reúne muchas de estas experiencias viajeras ecológicas ofrecidas por diferentes empresas, todas adheridas a la Carta Europea de Turismo Sostenible. Desde ver flamencos en Doñana hasta adentrarse en un bosque de cuento y practicar el shinrin-yoku en el interior de la isla de La Gomera.

Pero practicar una forma de turismo sostenible no depende tanto del destino como de la actitud del viajero. Se puede convertir cualquier viaje, destino o experiencia en una oportunidad para ser responsable, ecológicamente hablando. Piensa en cada vez que vas a la playa. Un simple gesto como recoger (separar y reciclar) la basura que hayas generado lo cambia todo. Muy especialmente cuando se trata de residuos que tardan tanto en degradarse al aire libre como las colillas (entre uno y diez años) o las botellas de plástico (entre 100 y 1.000 años).

Se trata también de proteger la fauna animal y vegetal del lugar, pero también de evitar que esa basura llegue al mar y se convierta en una amenaza para nuestros mares y océanos. Unos oceános en los que, desgraciadamente, empieza a abundar más el plástico que los peces. Según la FAO, se prevé que en 2050 la población de microplásticos supere a la de fauna marina. Y así en todos los entornos naturales que todos disfrutamos y que queramos que también disfruten las próximas generaciones. Quien dice playa, dice campo, montaña, un parque urbano o cualquier espacio público.

Punto de partida: un transporte sostenible

vacaciones sostenibles

Plantearse cómo llegar hasta el destino elegido o incluso elegir el destino que mejor se adapte a un medio de transporte no contaminante es la primera oportunidad para adoptar una actitud responsable. El transporte es uno de los principales emisores de uno de los más peligrosos Gases de Efecto Invernadero (GEI): el CO2. Según datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente, en 2014 “la cuarta parte de las emisiones totales de GEI en la UE tenían su origen en el transporte”.

Pero, ¿qué medio es más contaminante? Teniendo en cuenta que las mediciones de impacto se realizan por pasajero y kilómetro, el avión resulta ser el transporte con mayor incidencia en la emisión de C02 a la atmósfera: un avión con 88 personas a bordo estaría emitiendo 285 g. de este gas (por pasajero y kilómetro) frente a los 14 g. que emite un tren con 156 viajeros a bordo y los 104 g. de un coche de motor de combustión, en el que viajan entre una y dos personas.

Frente a estas opciones, se alza el coche eléctrico como el Renault ZOE, que arroja unos datos mucho más positivos: cero emisiones locales de C02 y 43,4 g. (por kilómetro) si tenemos en cuenta el coste ambiental de producir electricidad. Obviamente, no todos los destinos están al alcance de un coche eléctrico. Cambiar el turismo europeo o internacional por el local y optar por desplazamientos cortos con este tipo de transporte sería la actitud más ecológica.

En destino: prioriza los desplazamientos sostenibles

Pero en última instancia, si no se quiere renunciar a viajar lejos, es posible elegir el coche eléctrico u otros medios no contaminantes (por ejemplo, la bicicleta) para desplazarse en el lugar elegido. Hay lugares, como en las islas, que son ideales para alquilar un coche eléctrico y que son auténticos paraísos para disfrutar al máximo del concepto vacaciones sostenibles.

Es el caso de una isla como Ibiza, en la que se apuesta fuerte por la movilidad sostenible, como ya te contamos. Pero hay muchos más destinos atractivos y accesibles para el coche eléctrico en nuestro país: ¿qué tal una excursión a la playa de Madrid? ¿O una ruta para observar los magníficos ejemplares de secuoyas que hay en España?

Si estás pensando en una escapada a alguna ciudad europea, ¿por qué no aprovechar para visitar esas grandes y verdes urbes en las que llevan años fomentando la movilidad sostenible? Podrías recorrer todo Dinamarca sin bajarte de la bici, gracias a su extensa red de carriles-bici: hasta 12.000 km. para descubrir el país. De hecho, en Copenhagen trabajan para ser la primera ciudad de emisiones neutras, objetivo que pretenden alcanzar en 2025.

No es el único paraíso europeo para amantes de la bicicleta. Amsterdam, un destino tan atractivo como ecológico, ofrece hasta 500 km. de vías de uso exclusivo para ciclistas. Y tienes 620 km. de carriles-bici para visitar Berlín sobre dos ruedas.

Como ves, al final todo depende de ti y de las decisiones que tomes. Puedes minimizar el impacto ambiental de tu ocio al máximo convirtiéndote en ecoturista. O, simplemente, adquiriendo hábitos responsables: durante el verano y el resto del año. En el lugar que visites y en la ciudad que habitas. Pensando globalmente y actuando localmente.

Fotos |Facebook/@soyecoturistaiStock/DmitriMarutaiStock/brians101,  iStock/william87,

 

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