El futuro del coche de hidrógeno comparado con el del coche eléctrico

El futuro del coche de hidrógeno ante el auge del coche eléctrico

Analizamos la viabilidad de los coches de hidrógeno

La transición hacia una movilidad más sostenible que estamos viviendo en la presente década ha abierto la puerta a varias tecnologías de movilidad alternativa. De entre todas, el coche eléctrico está demostrando ser la más idónea y económicamente ventajosa. Sin embargo, existen otras tecnologías emergentes que ocupan un lugar menor en este escenario, como pueden ser los vehículos movidos por gas natural o GLP o el coche a hidrógeno, pero que merecen ser analizadas.

Pese a que existen muchas esperanzas en la industria para esta última tecnología, lo cierto es que su futuro está cargado de incertidumbre. El motivo es que los proyectos que pretenden extender la pila de combustible de hidrógeno en la automoción cuentan con una viabilidad cuestionable. Al contrario que ocurre con el coche eléctrico, el coche a hidrógeno requiere unos esfuerzos industriales muy complicados de asumir, incluso con una estrategia a largo plazo.

La historia que rodea a la pila de combustible de hidrógeno dista de ser sencilla. La lista de inconvenientes que trae consigo superan a la de las ventajas que podría acarrear su implantación. Vamos a analizar los diferentes puntos claves que hacen complicado el desarrollo de los modelos a hidrógeno y cuál es la situación respecto al coche eléctrico.

Pila de combustible de hidrógeno, una mecánica compleja

En comparación con el coche eléctrico, los coches de hidrógeno cuentan con una serie de desventajas en diversos aspectos: costes superiores, procesos más complejos y más contaminantes. Estos tres escollos parten del corazón del mismo sistema de propulsión.

El proceso que se vive en el mismo se inicia cuando el hidrógeno, almacenado en tanques a un presión determinada, es mezclado con oxígeno en la pila de combustible para generar energía eléctrica. Una vez obtenida, esta se almacena a su vez en unas baterías para alimentar un motor eléctrico. El proceso electroquímico, además, genera agua que el sistema debe expulsar.

Mientras que el sistema en un coche eléctrico se reduce a una batería de iones de litio que nutre el motor eléctrico, el coche a hidrógeno suma la pila de combustible. Esta le permite aumentar la autonomía para sobrepasar, según el tipo de tecnología, los 600 kilómetros. Sin embargo, los inconvenientes que esto implica son demasiados.

Para empezar, añade más elementos y complejidad a la mecánica del vehículo. Esto suma más variables para poder hacer viable la tecnología, como conseguir mantener a una presión determinada el hidrógeno en el depósito (los modelos actuales han conseguido llegar hasta los 700 bares). Su autonomía depende en buena medida de ello. Y no solo eso, porque al contrario que ocurre con el coche eléctrico, en la fabricación de la pila de combustible se utilizan metales caros como el platino, cuyo precio es muy elevado.

Los condicionantes de producir hidrógeno

diferencias coche hidrogeno

Estos último factores elevan el precio total de los vehículos movidos por hidrógeno. A esto hay que añadir otro impedimento que complica el futuro del coche a hidrógeno: la obtención del combustible. Aunque se trata del elemento más abundante en el universo, sus propiedades químicas hacen difícil, costoso y, según el procedimiento, contaminante, producirlo en el estado ideal para ser utilizado como combustible para la automoción.

En la actualidad existen cuatro modos principales de obtenerlo (más otras tantas que son investigadas de cara a un largo plazo): a partir del Gas Natural, por electrólisis, por fermentación y por reformado de líquidos renovables. El problema es que los costes de estos procedimientos son también elevados. Además, algunos de ellos implican la generación insalvable de emisiones contaminantes.

Esto provoca que, considerando las emisiones del pozo a la rueda, los modelos con pila de combustible a hidrógeno sean mucho más perniciosos para el medio ambiente que los coches 100% eléctricos. Los dos son modelos de movilidad con 0 emisiones, pero producir hidrógeno tiene un coste medioambiental superior que generar electricidad. Además, de cara al futuro inmediato, la apuesta por las energías renovables hace que esta diferencia aumente año a año, tanto en un plano ecológico, como en el económico.

¿Cuánto cuesta una hidrogenera?

El elevado coste el hidrógeno para automoción también se ve incrementado si incluimos el factor de la distribución y el repostaje. Su inestabilidad también juega a la contra en el transporte del combustible. A la vez, levantar una estación de suministro de hidrógeno para automoción, también conocida como hidrogenera, requiere una inversión muy elevada.

Por ejemplo, en Japón, país donde se está apostando por la tecnología del hidrógeno, hablamos de unos costes superiores a los 3 millones de euros al cambio por hidrogenera. Como es lógico, semejante precio hace que los puntos de suministro de hidrógeno no proliferen, aumenten muy lentamente y no lo hagan sin la ayuda de subvenciones. La tecnología del coche a hidrógeno queda en evidencia al comparar esto con la simplicidad de instalar un punto de recarga para coche eléctrico. Además, la infraestructura de recarga de modelos enchufables es un modelo que ya se encuentra consolidado.

Por tanto, optar por el coche a hidrógeno es una opción compleja. Todavía se dan algunos casos como el de California hace no demasiado tiempo, donde varios fabricantes se han atrevido a sacar a la venta un modelo a hidrógeno. Los conductores pioneros de esta tecnología tuvieron que afrontar una serie de problemas de suministro, debido a las carencias y dificultades en la distribución del combustible. Con todo, las compañías encargadas terminaron transportando en camiones convencionales el hidrógeno, en contra de cualquier tipo de sostenibilidad medio ambiental.

La eficiencia del coche de hidrógeno frente al eléctrico

diferencias coche hidrogeno

Estas variables de sostenibilidad y costes provocan que el coche a hidrógeno se mantenga como una quimera en la industria de la automoción. Resulta paradójico que, pese considerarse modelos 0 emisiones, en términos de eficiencia final y contaminación no difieran tanto de los modelos térmicos.

La agencia Transport & Environment publicaba recientemente un estudio al respecto. Mientras que la eficiencia final del coche 100% eléctrico (considerando todas sus variables industriales del pozo a la rueda) es en la actualidad del 73%, los modelos a hidrógeno se quedan en un 22%, a tan solo 9 puntos del 13% de los modelos térmicos.

Es por eso que el coche a hidrógeno tiene más que complicado alcanzar como solución de futuro y sostenibilidad al coche eléctrico.

 

Imágenes | Renault e iStock/Petmal

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