Cómo saber si tu ciudad es inteligente y en qué ranking está

¿Cómo se mide lo inteligente que es una ciudad?

¿Es tu ciudad más inteligente que la de los vecinos? ¿Cómo puedes saber si hace los deberes para ser una buena smart city?

Hemos hablado en algunas ocasiones de qué hace inteligente a una smart city, definiendo a menudo decenas de términos para poder hablar un lenguaje común en el que comparar, e incluso sobre el coste que tiene transformar una ciudad a una ciudad inteligente. Pero, ¿cómo se mide lo inteligente que es una ciudad?

Esto puede traer asociado cierto pique o competitividad: ¿es mi ciudad más smart city que la vecina? ¿Cuál es el ranking mundial? ¿Hay un ranking mundial? ¿Cómo se sabe si Nueva York es más inteligente que Madrid, o Madrid más que Singapur? Atentos: así se comparan las ciudades.

La primera clave está en comparar las ciudades consigo mismas

La comparación con otros tiene un peso importante en la red de smart cities, pero la primera clave está en comparar las ciudades consigo mismas. En algunos videojuegos se suele grabar la carrera del jugador, de modo que cuando vuelve a jugar observa un fantasma sobre la pista al que debe ganar para ser mejor jugador.

Las ciudades pueden hacer lo mismo, compitiendo primero contra sí mismas, y luego contra otras urbes. Las smart cities tienen una infinidad de marcadores de todo tipo, que podemos parametrizar con cifras. Algunos ejemplos podrían ser los siguientes:

  • el presupuesto destinado a educación en base a la población activa;
  • la cantidad de toneladas de plástico por habitante en un año;
  • las partículas por millón de contaminación atmosférica;
  • la cantidad de área verde por km2 o habitante;
  • los kilómetros realizados por los camiones de basura para cada kg de residuo;
  • el consumo de agua por habitante y día;
  • etc.

Si nos fijamos con atención, casi todos estos marcadores son fracciones (algo dividido entre otro algo), como cuando hablamos del número de médicos por cada 1.000 habitantes. Este método facilita la comparación entre ciudades, como cuando dividimos el coste del billete de autobús entre el salario medio de la ciudad para poner una junto a otra y poder decir dónde es más caro. Pero también sirve para hacer comparaciones en distintos momentos.

puntos de recarga con el tiempo

En un ejemplo, podemos echar un vistazo a los puntos de recarga de la red Electromaps con el tiempo. Comparando datos de agosto de 2016 y febrero de 2018, comprobamos que los alrededores de Gijón pasó de 36 puntos de recarga a 80; y que el área de Granada casi llega a doblar el número de puntos electrificados. Un recorrido por toda España nos demuestra que casi todas las ciudades han mejorado con respecto a sí mismas en años recientes, acercándose al concepto de smart city.

¿Queremos hacerlo algo más formal? Podemos dividir el número de puntos de recarga entre la población local en cada momento, ya que las ciudades crecen con el tiempo. Así calculamos cuántos puntos de recarga, estaciones de autobús, servicios de urgencias, etc, corresponden a cada ciudadano. También podemos usar esa misma cuenta para comparar dos ciudades entre sí. ¿Cuál habrá mejorado más en menos tiempo?

WCCD, el comparador interactivo de smart cities

El World Council on City Data es un organismo que pretende hacer uso de un gran volumen de datos abiertos de las ciudades para ayudar a compararlas entre sí. Si alguna vez nos hemos preguntado para qué sirve el Big Data, esta suerte de calculadora nos muestra gráficamente el motivo a través de gráficos más que interesantes. Por ejemplo, podemos pintar un gráfico con la esperanza de vida de la población:

Expectativa de vida en ciudad

La esperanza de vida se calcula sumando los años de la población que nos ha dejado, y dividiendo la cifra entre el número de fallecidos, de modo que también son números fraccionarios (años/habitante) para poder comparar unas ciudades con otras. Sin embargo, podemos preguntarnos por qué en algunas ciudades hay más esperanza de vida. ¿Qué tienen que hacer las smart cities para aumentarla? ¿De qué factores depende mi propia mortalidad, en referencia a mi ciudad?

Esperanza de vida en relacion a las particulas PM2.5

En el gráfico de arriba se puede ver cómo comparamos la esperanza de vida con la concentración de partículas PM2.5 (otra fracción, expresada en µg/m3), un valor relacionado con las emisiones de gases de efecto invernadero. La lógica nos dice que, a mayor concentración de partículas, menor esperanza de vida, y es lo que muestra el gráfico con diferencias considerables. En otras palabras, tanto si como alcaldes buscamos una mejor smart city como si somos vecinos de la zona en busca de más años de vida, debemos hacer lo posible por cambiar pronto a una modalidad de movilidad sin emisiones.

Esperanza de vida en relacion a los ninos escolarizados

Un nuevo gráfico muestra otras dos relaciones: esperanza de vida y número de niños escolarizados. Se demuestra que, salvo un par de excepciones, la tendencia es creciente, y que una mayor educación está relacionada con una mayor esperanza de vida de la población.

Los llamados smart citizens o ciudadanos inteligentes requieren del caldo de cultivo de una educación sólida para conformar un pensamiento crítico, y poder así tomar buenas decisiones que lleven a su ciudad a mejorar. Esto incluye más áreas verdes, una mayor (y mejor) gobernanza, cielos más limpios, la participación ciudadana, los laboratorios urbanos, la consulta pública, etc.

¿Qué dicen los estudios sobre tu ciudad?

como de inteligente es tu ciudad

A veces basta con darse una vuelta por la ciudad, disfrutando de las vistas, para ver cómo esta ha mejorado con los años: calles más limpias y silenciosas, más zonas ajardinadas, una vida menos ajetreada, servicios urbanos accesibles a todos, etc. Otras, los cambios son más sutiles, como cuando el ayuntamiento compra vehículos eléctricos para su flota o cuando se renueva parte del alcantarillado.

Para poder hacer comparaciones tanto con nuestra propia ciudad como con otras, existen numerosos estudios independientes que engloban y comparan las principales urbes del mundo. Por ejemplo, en su momento hablamos de las 5 ciudades que más innovan para proteger el medio ambiente, algo que da puntos para el Índice de ciudades sostenibles en base a su movilidad.

Este índice valora la smart city en tanto que esta hace uso de una movilidad más sostenible en sus servicios públicos. Otros estudios, como el Smart Cities Index, hacen uso de decenas de parámetros para elaborar su ranking: aparcamientos inteligentes, servicios de carsharing, tráfico, transporte público, energía limpia, edificios inteligentes, digitalización del gobierno, planificación urbanística, educación, redes 4G, velocidad de Internet, y un largo etcétera. Sus estudios son muy interesantes, y podemos descargarnos los datos a bases de datos con las que comparar… y picarnos con los vecinos.

Otro informe interesante es el Índice IESE Cities in Motion, del que ya hablamos de sus resultados en 2016 y del que ya existe edición que recopila todo 2017. Este año, además, viene con un sistema interactivo que nos permite comparar dos ciudades sobre la marcha, una herramienta magnífica para darnos cuenta de qué podemos mejorar y a quién podemos emular:

ranking de smart cities

También podemos servirnos de los indicadores de nuestros propios ayuntamientos (si bien es cierto que la mayoría todavía no realizan este tipo de consultas). En Madrid, por ejemplo, tenemos esta evolución en los últimos años. Este tipo de indicadores son extremadamente útiles, como decíamos al principio del artículo, a la hora de comparar una smart city consigo misma.

evolucion de la satisfaccion de vivir en Madrid

En el caso del ejemplo, en 10 años se ha conseguido que un 10% de madrileños pasen de no estar muy satisfechos a sí estarlo con su ciudad; y se ha subido también casi 10 puntos en calidad de vida. Muchas ciudades españolas tienen tendencias similares (para ejemplo, el mapa de electrificación mostrado antes) pero no siempre realizan estas consultas públicas y, por tanto, no tenemos datos.

Los datos son el combustible a preguntas como ¿Qué ciudad de España tiene el aire más limpio? o ¿En qué municipio se escucha más a los habitantes?. Estas y otras cuestiones son perfectas para observar qué hacen bien nuestros vecinos y en qué podemos mejorar con ellos. En su día hablamos del Smart City Expo World Congress, un evento en el que las ciudades se unen para aprender unas de otras. Gracias al Big Data, podemos aprender en tiempo real.

 

 

Imágenes | iStock/LexyLovesArt, iStock/AntonioGuillem

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