Cómo ayudar a que nuestra ciudad sea una smart city - Corriente Eléctrica

Cuatro formas de ayudar para que nuestra ciudad sea una smart city

¿Quieres vivir en una smart city? La ciudad la hacen sus vecinos, y te damos algunas pistas sobre estrategias a nivel personal

Cuando hablamos de smart cities solemos traer al presente acciones de gobierno, estrategias de grandes empresas o la aplicación de la última tecnología. Esto parece desplazar el protagonismo del ciudadano a un mero espectador, cuando no es así. Una ciudad sin habitantes es un conjunto de ladrillos ordenados, y no puede haber smart city sin una ciudadanía participativa.

Como ciudadanos de nuestro municipio tenemos más poder en la toma de decisiones a largo plazo de lo que pensamos. Nuestro comportamiento presente acabará determinando el uso futuro de la ciudad. Con cada una de nuestras acciones podemos dibujar el contorno de la smart city y perfilarla en base a nuestras necesidades.

¿Te has planteado eliminar la línea de gas de tu vivienda?

Puede sonar a priori un cambio radical, pero si planteamos eliminar el gas de nuestra vivienda es debido a que las emisiones de las calderas de gas suponen un importante componente de los gases de efecto invernadero en nuestra ciudad. Estos repercuten en el aumento del efecto invernadero, que es grave a largo plazo, pero también en la salud de los ciudadanos e incluso en la conservación del patrimonio.

El gas actualmente lo utilizamos para calentar la vivienda (climatización) y para cocinar, aunque esta última función está desapareciendo gracias a la cocina eléctrica que lleva años entre nosotros y supone un aumento en seguridad, además de un ahorro económico. Por el lado de la climatización, métodos como la aerotermia, la climatización por conductos o el uso de splits suponen un avance hacia la electrificación.

ayudar a nuestra ciudad para que sea una smart city climatizacion

Algunos sistemas de climatización, como la aerotermia, utilizan la misma infraestructura de radiadores y tuberías que solemos usar con la caldera de gas. Otros, como la climatización por conductos, necesitan adaptación del techo. Los splits (arriba) no requieren más instalación que la colocación del módulo. Es decir, hay opciones tanto de uso como económicas para todos los usuarios.

Si llamamos la atención sobre la economía es porque a menudo se coloca como barrera de entrada para el ciudadano. Sin embargo, electrificar cocina y climatización implica deshacerse del término fijo de la tarifa de gas. Este ronda los cien euros al año en la tarifa de último recurso (TUR) como puede leerse en el BOE. Quizá más. Echa un ojo a tu tarifa.

Dicho esto, cambiar de un sistema a otro puede suponer un coste elevado al inicio. Es por eso que se recomienda una adaptación gradual empezando por el termo para el agua caliente (apagándolo cuando no lo usemos) y la instalación de un split 1×1 en la habitación de mayor uso. Así como esperar al final de la vida útil de nuestra caldera.

Un cambio en la movilidad que ayuda a tus vecino

El otro gran pilar de contaminación urbana es la emitida por la movilidad térmica, así como la contaminación general también del modo en que te alimentas, que sin duda tiene impacto en las ciudades. Es por eso por lo que la electrificación de la flota de vehículos surge como una necesidad. Coches como el Renault ZOE, 100% eléctricos, suponen una inversión en salud futura.

movilidad inteligente

Y no solo para nosotros, sino también para el resto de vecinos. Los del barrio de al lado respiran la misma atmósfera que tú, y esta lógica puede extenderse a nivel global. De ahí que las ciudades estén haciendo esfuerzos importantes a la hora de facilitar la penetración de vehículos limpios.

Estos esfuerzos van más allá de cambiar un coche diésel o gasolina por uno eléctrico. Las nuevas formas de movilidad vaticinan un futuro en el que no habrá una forma de transporte predominante. La llamada movilidad mixta, con foco en las mejoras del transporte público, viene pisando fuerte.

Cada vez que usas este transporte en lugar de un vehículo convencional, haces tu ciudad un poco más inteligente o, como poco, algo menos boba. La racionalidad de modelos urbanos como El Eixample (Barcelona) en su ordenación o la sensorización de Santander suponen un modelos a seguir.

¿Cómo participas en tu ciudad?

La participación urbana es un enorme apoyo a la hora de planificar las políticas que guiarán los años venideros en una ciudad. Como ejemplo tenemos los datos de Oslo, Noord-Brabant o París. Sus ciudadanos, a través de diferentes sistemas de participación, ayudaron a la administración a decidir el futuro.

Los portales de decisión son herramientas web que no siempre estarán disponibles en nuestro municipio. Madrid, Barcelona o Sevilla las tienen, pero no son imprescindibles. Los foros públicos, la asistencia a conferencias o mesas redondas, la formación y participación de los ciudadanos a menudo cristalizan en asociaciones vecinales o espacios de debate. Y estos tienen mucha fuerza.

ayudar a nuestra ciudad para que sea una smart city participacion

En algunas ciudades con más recursos incluso se habla de laboratorios urbanos a la hora de testar las alternativas. Pero, de nuevo, no son imprescindibles. El poder de los ciudadanos va más allá de herramientas digitales o portales vía aplicación de smartphone.

Pequeños empresarios y smart city

Con frecuencia pensamos en smart cities y grandes empresas. Philips, Google, Renault, Siemens… Sin embargo, el 99,87% de las empresas de nuestro país son pymes o micropymes. Eso significa que si tenemos o dirigimos una empresa tenemos un importante palco a la hora de construir una ciudad adaptada a nuestras necesidades.

Las pymes somos “los de abajo”, pero somos muchos y nuestras acciones tienen un impacto relevante en el medio ambiente. Si quienes tenemos una pequeña empresa aprendemos sobre las herramientas que tenemos a nuestro alrededor, podremos ayudar a mejorar la ciudad.

Por ejemplo, probando un vehículo eléctrico y echando cuentas para ver si se adapta a nuestro modelo de negocio, o instalando un punto de luz para que los empleados puedan cargar su coche.

Una alternativa interesante es la de abrir las empresas en entornos accesibles mediante transporte público o conectados con la red de movilidad carsharing. El emplazamiento de las empresas rara vez considera el impacto que tiene en el entorno, y son frecuentes los parques empresariales alejados de las ciudades, lo que fuerza al uso de vehículos, actualmente con predominio de los térmicos.

No todas estas modalidades serán accesibles para todos los ciudadanos, pero somos nosotros los que decidimos cómo hacemos la ciudad día a día.

 

Imágenes |iStock/Poike, iStock/archideaphoto, iStock/TeerawatWinyarat

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