Celebremos el Día Mundial de las Ciudades con más datos y menos decisiones bienintencionadas

En el Día Mundial de las Ciudades de 2017 se destaca la importancia de los datos para una mejor gestión urbana sostenible

El 31 de octubre es el Día Mundial de las Ciudades, celebración que existe desde que las Naciones Unidas la proclamase en 2013. Cada año, este aniversario ha coincidido con un eslogan o un enfoque al que dirigir nuestras smart cities, siempre bajo el paraguas de construir «una ciudad mejor en la que aumente la calidad de vida de sus habitantes».

Estos habitantes han tenido un peso enorme en el pasado, y los nuevos métodos de gobernanza (como los portales de decisión de los ayuntamientos) pretenden darles todavía más protagonismo. Sin embargo, los ciudadanos no estarán solos.

Para guiar nuestras ciudades hacia los objetivos de la Agenda 2030 se plantea para el futuro una gobernanza innovadora basada en los datos que no prescinden de las decisiones bienintencionadas de alcaldes, líderes y ciudadanos, pero que abren el foco hacia un análisis de los problemas urbanos objetivo basado en datos empíricos, medibles y demostrables.

¿Hacia qué objetivos orientamos nuestras ciudades?

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible son muchos y muy variados, y van desde la erradicación de la pobreza a la construcción de una red de alianzas mundial que nos ayuden a alcanzar metas a nivel global. La sostenibilidad de las smart cities, su resiliencia ante fenómenos climáticos, y su seguridad e inclusividad son metas que la agenda de las Naciones Unidas persigue en su objetivo #11, que trata precisamente sobre ciudades.

Además de ser el lugar donde vive la mayoría de las personas del mundo, son las piezas clave en la sostenibilidad mundial. La propia NU las cataloga de «hervidero de ideas, comercio, cultura, ciencia, productividad, [y] desarrollo social», entre otros factores. Las ciudades se han convertido en el motor de la innovación social gracias a sus laboratorios urbanos, y días como el Día Mundial de las Ciudades son perfectos para compartir el conocimiento entre ellas.

¿Qué datos genera y recoge una smart city?

No cabe duda de nuestra época es la Era de los Datos. Vivimos en constante producción de ellos, tanto a nivel particular como laboral. Cada uno de nosotros genera datos a lo largo de toda la jornada laboral: desde la navegación a través de las distintas páginas web hasta los tuits que enviamos.

Casi todas nuestras interacciones sociales pueden ser medidas en MB: la fotografía que acabamos de tomar o que hemos subido a Instagram, el email de trabajo que hemos enviado, el WhatsApp que hemos mandado a nuestra pareja para decir que regresamos pronto a casa…

Un ejemplo que ilustra muy bien la generación de datos es la geolocalización de los smartphones. Cada uno de nosotros acostumbra a llevar en el bolsillo un teléfono móvil que está localizado por GPS las 24 horas del día. Esto genera una trayectoria a lo largo del mapa de nuestra ciudad con la ruta seguida. Pero no es necesario tener activada esta opción, ya que las estaciones base de telefonía móvil necesitan triangular nuestra posición para enviarnos las llamadas, los SMS o los datos que hemos contratado. De otro modo no podríamos acceder a su cobertura.

¿Qué datos genera y recoge una smart city?

Los datos que genera la ciudad va mucho más allá de los datos de un único ciudadano con su terminal, y es de una gran masa de datos que se pueden tomar decisiones. Algunos ejemplos son:

  • Las estaciones remotas de medición de la calidad del aire miden cada pocos minutos la composición de la atmósfera para alertar de peligro de compuestos como los COx o NxOy, y gracias a estos datos pueden activarse los protocolos de contaminación.
  • Las mediciones del ruido urbano sirven para construir mapas bidimensionales en los que mostrar qué barrios sufren más contaminación acústica, y establecer políticas para reducir el ruido en esos lugares.
  • Tener un registro de quién hace uso de las instalaciones deportivas o de gestión (como la Agencia Tributaria), y en qué barrios, aporta una visión sobre cómo usan los ciudadanos las distintas herramientas de cara a futuras inversiones. Por ejemplo, allí donde el tiempo de espera es más dilatado.
  • El análisis de los datos de retenciones y atascos en hora punta o en fin de semana ayuda a la DGT a tomar decisiones sobre sus campañas de movilidad y las operaciones salida.

Generamos muchos datos, y de estos somos capaces de recoger cada vez más a través de diferentes sistemas de sensorización. Pero más importante es obtener conocimiento de ellos y ayudar a que gobiernen la ciudad junto a nosotros.

Del gobierno de la alcaldía al gobierno de los datos, pasando por los ciudadanos

Desde hace siglos, la gobernanza urbana pertenecía a una élite que tomaba decisiones sobre la ciudad en base a sus intereses. Con la llegada de las urnas del siglo pasado, y la participación ciudadana, estos empezaron a nombrar una alcaldía afín a sus ideas.

A medida que las smart cities se han ido abriendo paso en el siglo XXI, los ciudadanos han ido teniendo cada vez más poder en el equipo de gobierno. Las ciudades escuchan a sus ciudadanos, y mejoran gracias a ello. Pero escuchar a la población no es suficiente, ya que ni los alcaldes, ni sus equipos de gobierno, ni los ciudadanos o los expertos lo saben todo sobre una ciudad.

Cada agente aporta su conocimiento sobre la urbe para construir planes conjuntos, pero hacen falta datos objetivos para poder tomar decisiones justas y sostenibles a largo plazo. Pongamos un ejemplo:

La percepción de los ciudadanos sobre la limpieza de un parque es una medición subjetiva, ya que mientras para algunos ciudadanos el césped alto o las mal llamadas malas hierbas serán suciedad, para otros será parte de la vegetación.

Por contra, el nivel de humedad ambiente, el número de edificios oficiales adaptados para personas con movilidad reducida, o el nivel de renta de cada barrio son magnitudes que no dependen de nuestros valores personales. Son valores objetivos, medidos y registrados, y no cambian según la forma en que los vemos.

A medida que integramos la recogida de datos en el sistema de gobierno, hacemos más coherentes y efectivas las medidas de la alcaldía, y mejoramos las ciudades.

Del gobierno de la alcaldía al gobierno de los datos, pasando por los ciudadanos

¿Cómo se aplica el Big Data a la gestión de las smart cities?

Los datos recogidos son clave si queremos mejorar nuestras ciudades, pero es necesario analizarlo mediante big data y data mining, extrayendo el conocimiento sobre el que diseñar planes de gobierno. Hemos visto arriba un par de ejemplos sobre cómo gestionar (y disminuir) la contaminación atmosférica y acústica. Mostramos a continuación otros dos sobre gestión de residuos y presupuestos urbanos.

La ciudad de Santander es una de las ciudades con más sensores urbanos colocados en sus calles. Gracias a ello puede saber cuándo un contenedor de basura está lleno, y enviar un camión de recogida, en lugar de enviar al mismo camión en una ruta en la que recoge siempre contenedores a medio llenar. Esta forma de optimización trabaja en pro de la sostenibilidad, pero requiere datos.

Otro uso del big data se da a la hora de eliminar los desequilibrios sociales entre barrios. En la Universidad Carlos III de Madrid se ha diseñado una metodología que «analiza las necesidades socioeconómicas de las distintas áreas de la ciudad».

En el vídeo, José Manuel Molina López, del GIA de la Carlos III, puntualiza que la potencia de todas estas herramientas será mucho más útil cuando las opiniones de millones de personas que ya existen en los portales de los diferentes ayuntamientos puedan fusionarse con estos análisis estadísticos.

 

Una de las ventajas de los datos en las ciudades es que estos se generan a cualquier nivel y en todas los pilares de una smart city: economía, gestión de gobierno, ciudadanía, entorno, calidad de vida o movilidad, entre otros. Eso significa que el conocimiento obtenido de ellos puede ser aplicado sobre cualquier área con resultados que redundan en una mejor calidad de vida y ciudades más sostenibles. Metas que persigue el Día Mundial de las Ciudades.

 

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Imágenes | iStock/scanrail, iStock/Marjan_Apostolovic, iStock/Lord_Kuernyus

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