El Ayuntamiento de Madrid compra 74 Renault ZOE para su flota

El Ayuntamiento de Madrid adquiere 74 Renault ZOE para su flota cero emisiones

El ayuntamiento de Madrid ha adquirido 74 Renault ZOE para su flota, así como 4 furgonetas Kangoo. Vehículos 100% eléctricos y limpios

En marzo de 2018 el ayuntamiento de Madrid nos daba una buena noticia a los vecinos de la ciudad. A través de una nota de prensa informaba de que añadiría 78 vehículos eléctricos a su flota, todos ellos de Renault. Con ello, la capital pone el foco en la importancia de que los ayuntamientos den ejemplo.

El mejor modo de animar a la ciudadanía a disminuir su impacto ambiental es llevando a cabo iniciativas en ese sentido. Madrid lleva tiempo orientando su estrategia cívica al medio ambiente, permitiendo la entrada de tres flotas de carsharing eléctrico de las que Zity ha sido la última en aterrizar.

Flotas cero emisiones para los ayuntamientos

De todos los vehículos adquiridos, cuatro Renault ZOE fueron, en régimen de compra, para la Policía Nacional. Estos vehículos requieren de una adaptación especial, por lo que no pueden ser vehículos de renting. Sin embargo, tanto las cuatro furgonetas Renault Kangoo como los otros 70 Renault ZOE han sido contratados en alquiler a cuatro años, prorrogables.

Quizá muchos lectores se pregunten si un ayuntamiento necesita tantos vehículos. Especialmente si tenemos en cuenta que este gabinete ya contaba con 102 vehículos eléctricos entre sus filas. Lo cierto es que este municipio tiene un ambicioso plan anticontaminación, y está cambiando toda su flota a vehículos de menor impacto en un tiempo récord. Autobuses incluidos.

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Dentro de los ayuntamientos (Madrid es la ciudad con más habitantes de España) hay numerosos despachos. El Área de Salud, Seguridad y Emergencias, Policía Municipal, Área de Medio Ambiente y Movilidad, Economía y Hacienda… Todos ellos hacen uso de vehículos durante el día a día, y mejor si estos son sostenibles y silenciosos. Así, en lugar de contaminar, limpiarán los cielos de las smart cities.

La responsabilidad ambiental de los gobiernos locales

Aunque Madrid sea novedad estos meses por adquirir una flota tan grande, lo cierto es que numerosos ayuntamientos están dando pasos acertados en este sentido. En Corriente Eléctrica hemos hablado de cómo Rivas-Vaciamadrid ha fomentado la compra de energía, cómo Valladolid está en la punta de lanza de sostenibilidad europea, o cómo Málaga se convirtió en Ciudad Verde 2017.

No son las únicas ciudades. Las más pequeñas también están realizando inversiones importantes en movilidad eléctrica. A partir del año 2000, con la entrada cinco años más tarde del Protocolo de Kioto, muchas ciudades empezaron a lanzar campañas medioambientales.

Por desgracia, durante mucho tiempo estuvieron más de moda que de actualidad, hasta que la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (París, 2015) nos hizo más conscientes del problema. El cambio climático ya no puede ser negado, y las ciudades del mundo se aúnan para encontrar soluciones.

Tiene sentido, son los entornos que más contaminan. Buena parte de la contaminación ambiental surge de las urbes más pobladas, como Beijing. La movilidad, la climatización y los cambios en los hábitos alimenticios son las actividades que más contaminan.

Es por eso que ciudades tan grandes (contaminadas y contaminantes) como Nueva York están lanzando proyectos ambiciosos. El alcalde neoyorquino Bill de Blasio exigió la rehabilitación para 2030 de al menos 14.500 edificios de la ciudad.

Son los gobiernos locales los que tienen el poder de generar nuevas directrices (en forma de ordenanzas municipales) para reducir el impacto de la actividad humana sobre el planeta. También son los que tienen que dar ejemplo, porque el mundo entero les está mirando.

Una sana competencia medioambiental

Una conducta muy interesante ha surgido del cambio climático y la competencia de las ciudades. Los gabinetes municipales de las smart cities han entrado en una suerte de sana competición por ser menos contaminantes. Una carrera por ver quién reduce más su impacto medioambiental.

Ser “verde” está premiado porque los ciudadanos cada vez tienen más información al respecto. La ciudadanía se ha convertido en smart citizens que valoran a los partidos políticos que fomentan el consumo responsable y se hacen cargo de la situación ambiental.

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Las ciudades francesas fueron el centro de las miradas del mundo cuando el gobierno galo empezó a pagar dinero a quienes se desplazaban en bicicleta a su trabajo. No fue una campaña de marketing: los desplazamientos aumentaron un 80%. Ahora todos miran a Madrid por el récord de comprar 78 vehículos limpios a Renault.

Incluso se han creado numerosos rankings para ver qué ciudad es más inteligente. Esta competición está acelerando el cambio a modelos de ciudad más respetuosos y con menor impacto sobre el entorno. Las administraciones locales, literalmente a pie de calle, fomentan el uso del vehículo eléctrico. Londres, Birmingham o Glasgow han desplegado una red de cargadores en farolas.

Otros gobiernos más grandes también fomentan las energías renovables de manera decidida. Por ejemplo, el estado de California ostenta un récord importante con el 67% de energía de fuentes renovables. Este “pique” entre distintas partes del mundo ayuda a que el resto tome conciencia del problema. Es una competición, pero una competición sana.

Es importante que los distintos niveles de gobierno se vuelquen en estas actuaciones. Así, una decena de países europeos ya han puesto fecha de caducidad al diésel, con un movimiento de electrificación que nace en el centro de las ciudades más pobladas. Desde allí se extiende al perímetro y otros municipios cercanos. El futuro luce cada vez más limpio, gracias a los ayuntamientos.

 

Imágenes | iStock/SeanPavonePhoto, Ayuntamiento de Madrid

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