Comparativa entre un coche eléctrico y uno de gas

Comparativa entre un coche eléctrico y uno de gas

Las alternativas al vehículo térmico (GLP y GNC), aunque con ventajas sobre este último, se quedan atrás al comparar con el vehículo eléctrico.

Si buscamos hacernos con un vehículo ecológico por las diferentes ventajas que supone, la movilidad alternativa ofrece opciones más que diversas y no tan conocidas. Ocurre por ejemplo con los coches a gas. En España, las dos alternativas para los turismos son las motorizaciones combinadas de gasolina y Gases Licuados del Petróleo (GLP) o Gas Natural Comprimido (GNC).

Ambas variaciones de los propulsores térmicos ofrecen ventajas para el medio ambiente y, sobre todo, para nuestros bolsillos. No obstante, el vehículo eléctrico ya les supera en prestaciones. Os explicamos por qué el vehículo eléctrico supera tanto al coche a GLP como a GNC.

Para entender los motivos, analizamos los diferentes parámetros que más valoramos a la hora de comprar un coche ecológico teniendo en cuenta consumo, precio y costes, y disponibilidad de puntos de recarga, repostaje, confort y conducción.

GLP o Autogás, el preferido en España

Boquerel de surtidor de GLP

Cuando hablamos de Gases Licuados del Petróleo nos referimos a una mezcla de butano y propano. En automoción se conoce también como Autogás. Para poder quemar estos en un motor de ignición por chispa, es decir, un motor de gasolina, es necesario una adaptación mecánica.

Hasta ahora, existen en el mercado dos posibilidades para realizar esta conversión: adaptarlo por nuestra cuenta utilizando los servicios de un taller especializado o hacernos con una adaptación de fábrica.

Con esta adaptación se busca  generar menos emisiones contaminantes del pozo a la rueda. En cuestión de CO2, un vehículo movido por GLP emite un 14% menos que un coche de gasolina, y un 10% menos que un diésel. Son de algo menos de 100 g/km en un modelo del segmento D. Como sabemos, los agentes contaminantes no se reducen tan solo al dióxido de carbono.

Una ventaja del GLP es que genera menos PM (partículas) que la motorización diésel, así como  un 68% menos de NOpor kilómetro recorrido. En otras palabras, los motores GLP no son tan nocivos para la salud como el de gasóleo, aunque lo es más que el vehículo eléctrico, cuyas emisiones son de 0 g/CO2 por km.

Humo de tubo de escape

A esto hay que añadir que el coste del GLP es menor que el de otras motorizaciones térmicas. Aunque el consumo aumenta en comparación a un mismo modelo de gasolina (según los diferentes fabricantes, en torno a un 10% o 25%), su precio es menor. En la actualidad nos movemos en torno a los 0,619 euros por litro, lo que supondría un gasto medio de 5,88 euros cada 100 kilómetros. Esto es así gracias a la menor carga fiscal del combustible. Pero a largo plazo este precio podría variar si las autoridades deciden dejar de bonificar este combustible.

La red de repostaje se encuentra algo extendida en España gracias al apoyo recibido en los últimos años por algunos productores y distribuidores. Esto hace que se hayan alcanzado los 562 puntos de repostaje, según la Asociación de Operadores de Gases Licuados del Petróleo (AOGLP).

GNC, o el desconocido gas metano para automoción

Aunque en España existe en la actualidad una oferta algo mayor de modelos a GNC, lo cierto es que no se ha popularizado tanto como el GLP. Y eso que ofrece una carta de presentación algo más limpia. Aunque del pozo a la rueda posee unas emisiones algo más elevadas de CO2 que el GLP, reduce hasta un 97% el monóxido de carbono, y hasta el 100% de las partículas PM. Además, los motores a GNC no emiten azufre ni plomo.

Otro punto a favor del Gas Natural es que sus reservas actuales son mucho mayores  que las del GLP y el petróleo fósil, y se puede generar más usando residuos.

Los propulsores también agradecen su presencia porque, pese a la mínima pérdida de potencia que supone, la durabilidad del motor se incrementa gracias a que se trata de un combustible que castiga menos la mecánica. Este es el motivo de que haya proliferado de forma especial en el área del transporte pesado.

Estación de repostaje de GNC

Desde el punto de vista del consumo, el GNC también presenta sus ventajas frente a otros térmicos. Podemos encontrar en el mercado modelos con un un consumo medio de 3,5 kg/ 100km. Teniendo en cuenta que el precio del GNC se mueve en torno a 1 euro por kilogramo en España, hablamos en torno a 4 euros cada 100 kilómetros, si es que encontramos donde volver a llenar el depósito.

La red de repostaje GNC ronda las 50 estaciones de servicio, motivo por el que este tipo de turismos no abundan en nuestro país. Este es un factor más que limitante que hace que muchos conductores dejen de lado un vehículo de estas características.

A nivel mundial presenta una realidad algo diferente, con una proyección de crecimiento superior que en España pero no tan prometedora como la que ofrece la movilidad eléctrica.

El coche eléctrico no tiene rival

Pago en punto de recarga

No podemos olvidar que todas las ventajas que hemos repasado de los modelos a GLP y GNC son con respecto a las motorizaciones térmicas. Si añadimos las motorizaciones eléctricas a la ecuación, las ventajas del gas se quedan muy atrás. Y es que, en materia de eficiencia, el motor eléctrico supera tanto a los térmicos como a los coches a GLP y GNC.

El vehículo eléctrico supone un gran alivio para la contaminación. Los coches 100% eléctricos emiten 0g/COen carretera y, aún sumando las del pozo a la rueda, siguen siendo en España muy superiores con respecto a cualquier tipo de propulsor térmico a gas. Esto por no hablar del resto de agentes contaminantes mencionados antes (como las PM o los NOx), inexistentes en la circulación eléctrica.

En materia de ahorro, los vehículos eléctricos también aportan ventajas frente a los de GLP y GNC. La rentabilidad que ofrece el coche eléctrico es difícilmente superable cuando añadimos a la ecuación factores como los costes de mantenimiento o los de la energía, que en ocasiones no se tienen en cuenta en el momento de la compra.

La evolución de la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos en España  está en pleno auge. El número de puntos de recarga crece mes a mes, superando desde hace años la disponibilidad de combustibles alternativos como el GLP y el GNC.  La comodidad y facilidad para cargar juega en favor de los eléctricos, que permiten la recarga en cualquier enchufe.

Renault ZOE recarga doméstica

En nuestro análisis, no podemos obviar uno de los motivos fundamentales por lo que los conductores prefieren los vehículos eléctricos. Nos referimos al confort al volante y el placer de su conducción. El silencio y la comodidad del vehículo es lo primero en lo que se fijan la mayoría de personas que prueban por primera vez un vehículo eléctrico, una sensación que ningún otro tipo de coche puede igualar.

La movilidad eléctrica está ganando cuota de mercado mes a mes, y la Unión Europea ya pone fecha para la retirada de vehículos los térmicos. Durante los próximos años, las motorizaciones eléctricas seguirán ganando conductores y limpiando nuestras ciudades, mientras que las térmicas ya han tocado techo, y eso incluye también a los modelos a gas.

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Imágenes | Renault, iStock/JANIFEST, iStock/pierrephoto y iStock/Ensup

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