Llega la tecnología V2X: la seguridad en el vehículo - Corriente Eléctrica

Llega la tecnología V2X, imprescindible para la seguridad del vehículo

La tecnología V2X aportará una capa extra de seguridad al volante. Tanto predictiva como reactiva

Los vehículos actuales, incluso los más antiguos, ya incluyen una gran cantidad de sensórica. Termostatos dentro y fuera, barómetros, medidores de velocidad, de presión bajo los asientos, etc. Sumado a la señal GPS que proporcionan los vehículos conectados, pronto los vehículos se convertirán en balizas móviles de datos. ¿Cómo podemos usarlas para mejorar la seguridad al volante?

La respuesta es la V2X, la conexión “del vehículo con todo lo demás”. Aunque aún se están conformando los estándares —es importante que todos los coches, señales de tráfico o paneles informativos hablen el mismo idioma—  hacia 2020 podríamos tener definida la infraestructura V2X. Esto allanará el camino a la movilidad autónoma: así será un futuro de vehículos parlantes.

Qué es la tecnología V2X y para qué sirve

Imagina que tienes formación médica básica. Paseas por una ciudad y a lo lejos escuchas un golpe potente. Alguien ha tenido un accidente. Apenas unos segundos más tarde, tu smartphone empieza a sonar. En la pantalla aparecen las palabras “posibles heridos cerca de usted”, y el navegador te redirige al accidente. Con tu formación, podrías salvar vidas.

tecnologia V2X

A pocos metros del golpe, eres el primero en llegar y en dar una asistencia básica, muy por delante de la ambulancia, aún a varios kilómetros de distancia. ¿Qué ha ocurrido? El vehículo, al percibir con sus sensores la colisión, ha activado un mecanismo de aviso local, buscando asistencia en la pequeña y dinámica base de datos de los peatones cercanos.

Ha preguntado a los teléfonos locales cuál de sus dueños es médico. La aplicación más básica de la tecnología V2X es la seguridad. El sistema eCall incluido en todos los vehículos fabricados actualmente, puede considerarse una primera avanzadilla. Las siglas V2X quieren decir “vehicle to everything”, y la idea es hacer hablar a:

  • V2V, to vehicle;
  • V2P, to pedestrian;
  • V2I, to infrastructure;
  • V2N, to network;
  • V2G, to grid;
  • etc

La idea es no solo convertir al vehículo en un objeto más del IoT, sino “domotizar” la ciudad a fin de convertirla en una smart city conectada. Cuando esto ocurra, la asistencia sanitaria básica estará siempre cerca pero, además, será menos necesaria porque los coches serán capaces de saber qué hay a la vuelta de la esquina. Las colisiones podrían caer en picado.

C-V2X: cuando toda la infraestructura hable entre sí

Si la tecnología V2X se planteó en principio como un sistema directo de comunicación, pronto fue obvio que hacía falta una infraestructura de comunicaciones detrás. Para eso ya tenemos el mapeado “celular” o móvil, con redes 2G a 4G, y el 5G a punto de ser desplegado.

tecnologia V2X

La asociación 5GAA (5G Automotive Association) trabaja sobre el C-V2X, comunicaciones entre el vehículo “y todo lo demás”, usando cobertura móvil. La alianza Renault-Nissan también trabaja desde hace años con Microsoft para el tratamiento de los datos en la nube de los datos de sus coches. Veamos una situación que podría darse en el temprano año 2030:

Un usuario conduce cuesta abajo por una ciudad. El semáforo, conectado, envía una señal a su panel de instrumentos que le indica que va demasiado rápido como para frenar a tiempo. Pero el conductor no puede hacer nada: los frenos han fallado y no consigue reducir la velocidad.

Su vehículo, conectado a todo lo demás, informa en menos de un segundo a toda la red de objetos (coches, señalética, peatones, servicios sanitarios… ) de que hay un “vehículo sin control”, y envía su trayectoria. El vehículo sigue bajando a gran velocidad, pero en su trayectoria no hay una sola persona.

Todas han sido informadas del peligro, y no acceden a la vía. Además, se despeja al final de la cuesta un espacio donde termina por detenerse. En pocos minutos, una grúa cercana llega a la posición del vehículo, alertada por la maniobra, y la policía local aparece al momento. No para coordinar el tráfico alrededor del vehículo accidentado —de eso se encarga la red inteligente— sino para dar parte de lo sucedido.

La escena puede parecernos utópica, pero ya se han hecho experimentos con éxito de la tecnología C-V2X. Esta puede ayudarnos a salvar muchas vidas, así como también ayudarnos a coordinar el tráfico en la ciudad.

Trazabilidad absoluta: la mejor ruta para cada paquete

tecnologia V2X

Hemos comentado en otras ocasiones cómo crece el transporte de última milla, y la alternativa que presenta la movilidad de vehículos eléctricos. E incluso hemos planteado cómo se verá afectado este reparto con concepts como el EZ-PRO. Si hoy la trazabilidad de paquetería es elevada, en el futuro esta misma línea entre fabricante y usuario final será aún más recta.

No hará falta esperar al vehículo autónomo para que haya una movilidad disruptiva en negocios como los intermediarios, y nuestros envíos llegarán de A a C sin pasar por B. Esto se conseguirá gracias a que el C-V2X guiará a cada vehículo por la “ruta de mínima fricción”, priorizando energía o tiempo según las necesidades del usuario.

Por ejemplo, conducir a menor velocidad nos ayuda a ahorrar algunos kWh por cada 100 km. Para usuarios a los que sus envíos no les corran excesiva prisa, o preocupados por el impacto medioambiental del transporte, podrían ralentizar en un par de días su paquetería de forma intencionada. Así, la red C-V2X podría priorizar aquellos vehículos que necesiten llegar antes a su destino.

Coches que hablan, y ciudades menos congestionadas

Una de las grandes ventajas de los protocolos en fase de estandarización de la red C-V2X es el modo que la smart city tendrá de comunicarse con nosotros. Actualmente, los navegadores ya redirigen a la gente en base no solo a la ocupación de la vía, sino a la ocupación esperada en los próximos minutos.

tecnologia V2X

A medida que vayamos conectando movilidades, no solo coches (los flujos de a los peatones; toda la movilidad del transporte público como autobuses y taxis; e incluso los servicios de movilidad privada como el carsharing de Zity o los ya famosos patinetes y motos eléctricas) la ciudad se va a transformar.

Como usuarios del transporte mixto, en pocos años podremos acceder a aplicaciones que nos digan a qué hora es mejor que salgamos durante un puente, qué combinación público-privada es la óptima con preferencias de coste y tiempo para llegar a nuestro destino; o qué probabilidad tendremos de localizar un punto de recarga eléctrico una vez lleguemos a nuestro destino.

Algunas ciudades ya están trabajando en plataformas similares, como Maas Madrid, cuya aplicación está libre en Google Play. Poco a poco irá añadiendo funciones, como la de representar el impacto en términos de CO2 de nuestra ruta, según el modo de transporte que escojamos. Es un buen modo de concienciar a los ciudadanos sobre la movilidad responsable.

Imágenes | iStock/zetter, Ian Valerio, iStock/Photo_Concepts, iStock/alphaspirit, Matthew Henry

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