Cómo generarán energía los europeos: realidad o ficción

¿Seremos en el futuro ciudadanos energéticos?

Un estudio estima que la mitad de los ciudadanos de la Unión Europea tendrán una participación activa en el sistema eléctrico en 2050

El auge de las energías renovables no solo está permitiendo que cada vez generemos electricidad de manera más sostenible, sino que también está provocando una revolución en la forma en la que consumimos y generamos electricidad. Hace unos años era impensable que personas, familias o incluso comunidades generasen su propia electricidad, algo que ya se está materializando hoy en día en forma de autoconsumo y proyectos comunitarios.

A raíz de la llegada de las nuevas formas de generar electricidad nacen los conceptos ciudadano energético y prosumidor. Estos términos, que a menudo se usan de forma conjunta, indican que individuos, hogares y empresas públicas o privadas dejan de ser meros sujetos pasivos de la red eléctrica (consumidores) para pasar a generar energía o participar activamente en la gestión de la demanda eléctrica (prosumidores). Unos conceptos que nacen como respuesta a la creciente penetración de las energías renovables en los sistemas eléctricos mundiales y la descentralización de la red eléctrica.

Actualmente todavía nos encontramos en los principios de la revolución, pero las previsiones a futuro en este sentido son realmente optimistas. Según el estudio “El potencial de los ciudadanos energéticos en la Unión Europea” elaborado por por CE Delft por encargo de Greenpeace, Amigos de la Tierra Europa, la Federación Europea de Energías Renovables (FEER) y REScoop.eu, la mitad de los ciudadanos de la Unión Europea podría producir su propia energía en el año 2050, cubriendo el 45% de la demanda eléctrica.

El abaratamiento de las energías renovables y las baterías está haciendo que los pequeños productores tengan más oportunidades para invertir en el sector. El mercado está madurando y ya ofrece diferentes opciones como el autoconsumo, el autoconsumo compartido, la gestión de la demanda o el almacenamiento de energía mediante baterías domésticas. Tampoco se nos puede olvidar el coche eléctrico, fundamental en la transición que se avecina.

El autoconsumo como punta de lanza

Cuando hablamos de ciudadanos energéticos el principal estandarte -y el más conocido- es sin duda el autoconsumo. A todos se nos viene en la cabeza la típica imagen de una vivienda que cuenta con paneles fotovoltaicos en su tejado, generando electricidad para la propia vivienda y vertiendo los excedentes a la red.

El autoconsumo es escalable hasta casi cualquier tamaño, desde un pequeño panel solar suficiente para encender una bombilla hasta una gran empresa con el tejado repleto de paneles fotovoltaicos con varios megavatios de potencia.

En nuestro país, se trata de un práctica que actualmente tiene su desarrollo limitado debido a una legislación poco favorable que incluye el famoso “impuesto al sol” y una excesiva burocracia que complica el proceso. Sin embargo, se espera que en los próximos años el sector pueda desarrollarse gracias a cambios legislativos y al continuo abaratamiento de la tecnología.

En ese sentido, gracias a un reciente fallo del Tribunal Constitucional ya se puede hacer autoconsumo compartido en España, de tal forma que comunidades de vecinos pueden lanzarse a producir su propia energía.

autoconsumo solar

Zonas como California o Australia ya son grandes líderes en cuanto a autoconsumo solar se refiere. En este último, concretamente en la región de Australia Meridional, recientemente el autoconsumo solar llegó a ser responsable de nada menos que el 48% de la producción eléctrica durante las horas centrales del día.

Según el estudio, en 2050 las microempresas y las pequeñas empresas podrían aportar el 39% de la electricidad generada por los ciudadanos productores de energía, una cifra que se queda en un 23% en el caso de los hogares y en un 1% en el caso de las empresas públicas.

Proyectos comunitarios: tú también puedes invertir en grandes instalaciones

Para todas aquellas personas para las que el autoconsumo no está a su alcance, ya sea por limitaciones de infraestructura -no disponen de tejado o terreno disponible- o por limitaciones económicas, existe la posibilidad de participar en proyectos comunitarios.

Este tipo de proyectos -principalmente solares y eólicos- se llevan a cabo gracias a las aportaciones de cientos e incluso miles de personas y empresas, pudiendo alcanzar unos presupuestos que serían impensables de forma individual. A cambio, los participantes reciben una aportación económica mensual durante los 25 años de vida útil que suele tener la instalación. Alemania ya tiene un largo recorrido con los proyectos comunitarios, mientras que en España es algo más reciente que se está llevando a cabo de la mano de cooperativas como Som Energia e iniciativas como “Vivir del aire“.

Según el estudio, en 2050 los proyectos colectivos y de cooperativas podrían contribuir con el 37% de la electricidad total aportada por los ciudadanos energéticos, solo por debajo de las microempresas y las pequeñas empresas.

autoconsumo eólico

Gestión de la demanda: la gran olvidada

Una de las grandes olvidadas en la figura del ciudadano energético es la gestión de la demanda. La gestión de la demanda consiste en que los consumidores puedan desplazar su consumo eléctrico hacia un horario que sea más conveniente para la red eléctrica. Es cierto que no se trata de generar energía, pero el hecho de poder cambiar el momento en el que se consume es especialmente importante en una red eléctrica donde las energías renovables -variables en su producción- son protagonistas. No se nos puede olvidar que la electricidad se genera al mismo tiempo que se consume, por lo que la flexibilidad es esencial.

Un ejemplo muy conocido de la gestión de la demanda sería el hecho de poner la lavadora por las noches. Un gesto que siempre se ha realizado por los ahorros que eso supone si se tiene contratada una tarifa de discriminación horaria, pero que también se puede extrapolar al caso de la gestión de la demanda. Supongamos que quieres poner una lavadora, pero que no te importa a qué hora del día. Podrías dejar que un algoritmo escogiese cuál es el mejor momento para la red eléctrica y para tu bolsillo.

Este ejemplo se puede aplicar a otros elementos como neveras y calentadores de agua, pero también a grandes industrias con grandes consumos. Y por supuesto, también a la recarga del vehículo eléctrico.

El coche eléctrico como elemento clave

En toda esta transición hay un elemento que jugará un papel clave: el vehículo eléctrico. Nos dirigimos hacia un futuro donde las energías renovables serán protagonistas en la generación de electricidad y habrá millones de coches eléctricos conectados a la red. Una combinación que abre las puertas a un sinfín de sinergias entre ambas tecnologías.

Hablando de forma muy simple, se podría decir que los coches eléctricos son prácticamente baterías con ruedas. Cuando tenemos un sistema con generación renovable -a merced de las condiciones climatológicas- la mejor noticia es contar también con una gran capacidad de almacenamiento eléctrico. De esta forma, es posible disponer de electricidad cuando no llueve, el Sol no brilla o el viento no sopla. Pero es que además, también se pueden almacenar los excendentes de energía cuando hay mucha radiación solar, hay un temporal con grandes vientos o llueve demasiado y los embalses están demasiado llenos.

En definitiva, gracias a tecnologías como el V2G Vehicle to Grid será posible amortiguar los vaivenes de la generación renovable, permitiendo no solo hacer una gestión más eficiente de la energía, sino también depender cada vez menos de las centrales convencionales como respaldo.

recarga coche eléctrico

Sin duda la figura del ciudadano energético irá cobrando fuerza en los próximos años. El estudio estima que si en 2015 había 12 millones de ciudadanos energéticos en la Unión Europea, para 2030 serán 112 millones. Una cifra que se irá hasta los 264 millones en 2050, lo que equivale a que alrededor de la mitad de los ciudadanos de la Unión Europea tendrán una participación activa en el sistema eléctrico. Una contribución clave para alcanzar el objetivo de energías renovables de la Unión Europea para el 2030 y avanzar hacia un sistema energético basado al 100% en las energías renovables.

Link al estudio completo (PDF) | “El potencial de los ciudadanos energéticos en la Unión Europea

Imágenes | Unsplash Olivier Fahrni,  Pixabay, Renault

 

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