Algaenergy: ¿usar microalgas para limpiar el aire y generar comida? - Corriente Eléctrica

Algaenergy: ¿usar microalgas para limpiar el aire y generar comida?

Las microalgas fueron de los primeros organismos en evolucionar, y ahora pueden ayudarnos a ser más sostenibles

¿Sabías que debes tu vida a las microalgas? Estas formas de vida miden menos de 200 μm, pero hace miles de millones de años dieron forma al mundo. Cuando la Tierra era poco más que un hervidero de cráteres humeantes, ellas limpiaron el CO2 atmosférico liberando O2 respirable. Ahora podrían alimentarnos a todos.

Las cianobacterias, algas azul-verdosas, o microalgas son organismos muy interesantes. Fueron de los primeros en llegar, aprendieron a utilizar la energía del sol para metabolizar nutrientes, dieron forma a nuestra atmósfera y todavía son la base de la cadena trófica. Son del pasado, pero parecen del futuro.

Estas microalgas pueden ser nuestra solución para limpiar los cielos de los contaminantes del siglo pasado, la respuesta a los problemas de hambrunas si la población del planeta sigue creciendo, e incluso el origen de un biocombustible barato y poco contaminante para algunas industrias.

¿Cómo pueden limpiar las algas el CO2 de la industria y la movilidad?

Las microalgas no se ven, pero dan el color verde-azulado a muchas superficies acuáticas como el océano. Se encuentran presentes en todo el planeta, siempre bajo la cubierta protectora de las aguas. A través de esta película pasan los fotones del sol, que impactan sobre nuestros diminutos amigos.

Cuando lo hacen, las cianobacterias funcionan como una placa solar en miniatura, y almacenan la energía del sol en forma de las moléculas ATP y NADPH. Este “truco de magia” de la evolución es clave porque la vida sobre el planeta se mantiene gracias a esta fotosíntesis.

Para conformar estas moléculas las microalgas “fijan” CO2 en forma de biomasa. En otras palabras, retienen el CO2 atmosférico filtrado al océano y lo convierten en otro tipo de compuesto, como diminutas conchas que luego se precipitan al fondo de los mares. Las cianobacterias son grandes sumideros de carbono.

microalgas para limpiar CO2

Esto lo sabe la empresa española Algaenergy, una start-up localizada en las proximidades del aeropuerto de Barajas. Los aeropuertos son los puntos de contaminación atmosférica más severos de las ciudades. Debido a la combustión en las turbinas de los aviones las emisiones de CO2 son altísimas.

Las elevadas concentraciones de este tipo de gases en la atmósfera son peligrosas para las personas e incluso para nuestros edificios históricos, pero beneficiosas para el rápido crecimiento de las cianobacterias, que limpian parcialmente el aire de la zona reteniendo gases nocivos.

Una hectárea de cultivo de microalgas es capaz de retener (biofijar) cerca de 200 toneladas de CO2 anuales. Supone un récord que ninguna otra especie viva es capaz de igualar. Ni siquiera aproximarse. Para retener una cantidad similar con árboles necesitaríamos 200 hectáreas de bosques y unos 33.000 árboles.

microalgas para limpiar CO2
Prueba de captura de CO2 en Algaenergy

La planta industrial de Algaenergy localizada en Arcos es todavía un prototipo experimental, pero promete mucho. Ya ha demostrado que es capaz de atrapar una cantidad significativa de gases perjudiciales y metales pesados en suspensión. En otras palabras, gracias a “granjas” de algas como las que vemos en las imágenes somos capaces de respirar un aire más limpio.

No se trata de una solución a la contaminación actual por combustibles térmicos, pero sí un punto de apoyo para disminuir la concentración de sus gases en la atmósfera. Esta está repleta de compuestos liberados durante más de un siglo, e incluso si detenemos de inmediato la quema de combustibles fósiles necesitaremos limpiarlos de algún modo. Las algas son una solución a este problema.

Las microalgas podrían alimentar a la humanidad

Los aviones, los barcos y los coches diésel o gasolina no son los únicos factores de contaminación atmosférica. Junto a la movilidad se destacan la climatización y la industria alimenticia. Las algas todavía no dan calor, pero hemos aprendido a cultivarlas para alimentarnos.

microalgas para limpiar CO2

Junto con otras formas de vida presentes en el plancton, es lo que las ballenas meten en su boca cada vez que “mastican” el agua de mar. Estos diminutos seres son una fuente inagotable de proteínas que se alimentan de nuestro CO2.

Preparar alimentos con estos componentes es una buena idea si queremos aplicar el principio de economía circular. Por un lado tenemos un exceso de CO2 en el aire que nos perjudica y al que “no damos uso”. Por otro, un sistema para convertirlo en comida cultivando algas diminutas.

A diferencia de las algas macroscópicas (las que se ven a simple vista) el proceso para convertir microalgas en comida es algo más complejo. De momento, los géneros Chlorella y Spirulina son los que la Comisión Europea ha reconocido como alimento para consumo humano.

microalgas para limpiar CO2

En la imagen superior puede verse un alga macroscópica en un plato. Es la típica imagen que tenemos de la cultura culinaria japonesa, pero las microalgas son algo distintas. Dado que no forman plantas grandes, es necesario secarlas y prensarlas, y elaborar con ellas todo tipo de formas en restauración.

La población mundial ha pasado ya los 7.585 millones de personas y, aunque ha dejado de acelerar, no deja de crecer. Se estima que podríamos llegar a los 10.000 o 12.000 millones de personas en unas décadas, y son muchas bocas que alimentar. Las microalgas son baratas, están en todas partes y nos echan un cable para limpiar el aire. Parecen una apuesta lógica.

¿Necesitamos el biofuel en un mundo electrificado?

Algaenergy no solo se dedica a experimentar secuestrando CO2 del aire y diseñando nuevos platos ricos en todo tipo de nutrientes. También procesan biocombustible, o carburante con origen en sustancias orgánicas que no ha pasado por estado fósil. Este es un equilibrio complejo.

El biocombustible es a veces llamado “sostenible” porque sus emisiones son más bajas que las de la gasolina o diésel procesados de fuentes fósiles como los pozos de petróleo o las arenas bituminosas. Sin embargo, emiten enormes cantidades de compuestos al aire. ¿Merece la pena usarlos?

Sin ninguna duda deberíamos eliminar por completo y todo lo rápido que podamos de nuestra industria todo tipo de carburante independientemente de su origen porque el aire ya tiene demasiado CO2. Cualquier cantidad aportada es demasiada. Sin embargo, nos encontramos en una época de transición energética compleja.

microalgas para limpiar CO2

Hemos hablado en Corriente Eléctrica sobre cómo los vehículos eléctricos son a día de hoy perfectamente válidos para el 90% de las personas, y cómo alimentados por fuentes renovables suponen una sinergia interesante que ayuda a limpiar poco a poco nuestros cielos.

No obstante, hay varios tipos de movilidad que necesitarán combustible durante un tiempo. Los contaminantes aviones comerciales que veíamos arriba son un ejemplo de esto. Se está experimentando con aviones eléctricos, y con éxito, pero esta industria va por detrás de turismos como el Renault ZOE.

Otro ejemplo es la navegación marítima, especialmente aquella que se realiza en aguas frías, o la movilidad ferroviaria de climas helados. El biofuel todavía tendrá un espacio en nuestra economía hasta que la electrificación vaya sustituyendo la quema. Es el caso de la aerotermia en climatización, que lentamente gana puestos frente al gas natural.

Las algas fueron de los primeros organismos en llegar, y sin duda serán los últimos en irse cuando el sol se apague dentro de unos 4.500 millones de años. Mientras tanto, las personas podemos aprender de estas especies a convivir con el planeta de una forma más sostenible.

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Imágenes | iStock/vernonwiley, Keisotyo, iStock/LUNAMARINA, nesimo, Algaenergy

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