Qué es la moda sostenible: Tendencia en alza de 2018

La moda sostenible es una tendencia al alza (y hay muchas razones para que nos apuntemos a ella)

Optar por ropa hecha a partir de materiales orgánicos, con residuo 0 y sin recurrir a la explotación laboral es optar por un consumo sostenible y justo. Hablamos con expertos en moda sostenible en España

El planeta tiene múltiples frentes abiertos. Los océanos se están llenando de plástico y en tierra, las reservas de agua se agotan en las zonas en las que lleva tiempo sin llover. Lo dicen los expertos en desertificación: en España la sequía está extendiendo el paisaje desértico desde el sur y en 2090 gran parte de la península podría parecerse al desierto del Sáhara. Tomar medidas para ahorrar agua en el día a día es casi una cuestión ineludible, pero hay otras formas indirectas de hacerlo. Una de ellas es optar por la moda sostenible, que utiliza un volumen mucho menor para su producción, ya que reutiliza parte de la misma.

No es la única de las problemáticas ambientales que se intentan combatir desde esta parte del sector textil que ve la moda como “una herramienta de cambio”, como afirman desde Slow Fashion Next. Esta plataforma lleva más de seis años dedicada, entre otras tareas, a “catalizar las relaciones entre diseñadores, empresa y administración” y a difundir iniciativas que sigan esta línea, como la VII Jornada de Moda Sostenible del Museo del Traje.

¿Qué es la moda sostenible?

Algodóno orgánico

Moda sostenible o ‘slow fashion’ es la que tiene en cuenta al medio ambiente y busca una solución para producir dejando la menor huella posible en el planeta, al tiempo que trata de acabar con la explotación laboral. Vestir moda sostenible es, en muchos casos, parte de una forma de vida concienciada; un gesto que se suma al reciclaje, al veganismo o las opciones de movilidad menos contaminante, como los coches eléctricos.

“El consumidor llega a la moda sostenible a través del consumo general ecológico”

Marina López, presidenta de la Asociación de Moda Sostenible de España

Así lo confirma Marina López, presidenta de la Asociación de Moda Sostenible de España (AMSE), que además regenta una tienda de ropa ‘upcycled’, confeccionada a partir de elementos desechados —incluso libros y vinilos— a los que da una segunda oportunidad: “El primer paso que da el consumidor es el cambio de hábitos en la alimentación, ya sea por salud o por ecología. Una vez concienciado de ello el siguiente paso son las prendas de vestir: el consumidor llega a la moda sostenible a través del consumo general ecológico”.

Pero esta opción aún no ha calado profundamente en la sociedad. Gema Gómez, fundadora de Slow Fashion Next, reconoce que “en España aún cuesta entender bien lo que significa la moda sostenible“. Pero sí han detectado entusiasmo por parte de cierto sector de la moda. Un entusiasmo que resulta ser contagioso: “Hay un movimiento emergente de diseñadoras y marcas que cada vez es más masivo y que ven en esta tendencia una manera de aportar valor a sus proyectos y empresas”, continúa Gema. “A nivel social tenemos que decir que el interés es cada vez mayor. Gracias a muchos medios que se interesan por este tema, los consumidores van entiendo el valor de estas propuestas”.

Desde AMSE, coinciden en el diagnóstico: “Es una tendencia que está instaurándose y por supuesto al alza, ya que las cifras de consumo aumentan cada año”, afirma Marina. “La sociedad se va concienciando poco a poco y gracias también al consumo de productos ecológicos y locales que van tomando terreno cada vez más; la moda sostenible va de la mano de ese consumo”.

Pero, ¿qué requisitos deben darse para hablar, estrictamente, de producción sostenible? Nos lo explica Marina López: “Una prenda sostenible tiene que ser confeccionada con materiales orgánicos tales como algodón orgánico, cáñamo y lino o bien derivada de prendas de desecho recicladas. Y no sólo eso: también tiene que estar confeccionada de una forma ética, en talleres locales con sueldos dignos. Las marcas de moda sostenible tienen que ser ecológicas, éticas y de residuo 0“.

¿Es la moda sostenible el futuro?

VII Jornada de Moda Sostenible

Los proveedores, diseñadores y fabricantes también deben ir en sintonía con esta filosofía si quieren subirse al carro de la moda sostenible. Es lo que les demandan desde Slow Fashion Next, que buscan en ellos “un compromiso profundo de avanzar desde donde parten hacía una mejora continua. Muchas de las marcas que confeccionan moda sostenible son muy pequeñas y no siempre tienen la capacidad de hacer grandes cambios. Por eso necesitamos cada vez estar más unidos para generar propuestas compartidas y más ambiciosas.

Pero para que esta forma de entender la industria textil gane terreno se necesita una mayor implicación de las grandes firmas de ropa. Hasta ahora, su participación es casi anecdótica o se limita al ‘Green Washing’, como califican desde AMSE a las líneas ‘eco-friendly’ de los gigantes del sector:  “es un intento de lavado de imagen en verde. Estas grandes marcas, en su afán por llegar al máximo posible de consumidores, los confunden y se marcan el punto ecológico. Dichas prendas siguen siendo confeccionadas bajo trabajo esclavo en el tercer mundo, además de destacar por la muy baja calidad de sus pretendidos algodones orgánicos”.

“Decidí dejar de ser parte del problema e intentar ser parte de la solución”

Gema Gómez, fundadora de Slow Fashion Next

Para la  Slow Fashion Next ya que, para su fundadora, “los modelos de negocio que se basan en la venta masiva difícilmente llegarán a ser sostenibles y a generar empleo de calidad. Da miedo pensar que estas grandes multinacionales no tengan límites y regulación en lo que contaminan y en el uso de esos recursos naturales que necesitarán nuestros hijos y nietos”. Gema Gómez habla con conocimiento de causa, gracias a su dilatada experiencia como diseñadora en la industria textil francesa. Ahora le ha dado un giro radical a su profesión: “Decidí dejar de ser parte del problema e intentar ser parte de la solución”.

Si nos fijamos en la labor de marcas con menor volumen de producción, hay motivos para la esperanza“Actualmente el volumen se aproxima al 30%, aunque no hay cifras exactas. Lo que sí sabemos con exactitud es que el consumo durante el año 2017 ha subido un 25%, cuenta la presidenta de AMSE. Pero se necesitan más personas que entiendan la importancia de este gesto y valoren estos productos por encima de su precio, como explica Gema Gómez. La recompensa pasa por “abrir el armario y saber que se están usando tejidos que respetan el medio ambiente y que igual gracias a tu prenda una niña se ha podido formar y mejorar su calidad de vida y la de su entorno”.

Para el usuario, opina Marina López desde AMSE, el precio no debería ser la principal preocupación: “no podemos comparar una camiseta ‘fast fashion’ que cuesta 3 euros y dura dos lavados, además de estar confeccionada en condiciones de esclavitud, con una camiseta de algodón orgánico, que cuesta 25 euros, dura mucho más, es ecológica y está confeccionada en talleres locales de forma ética. La clave no es el precio, es el consumir menos y de más calidad.”

Uno de nuestros trabajos dentro de la asociación es la concienciación ya que hay mucha desinformación aún. Estamos en un momento óptimo para avanzar rápido y bien. Llegar al consumidor final no es tarea fácil aunque sí tiene un fin muy importante: no destruir nuestro planeta y que acabe la esclavitud en la moda”.

Fotos | Unsplash @soroushkarimiUnsplash/Trisha DowningFacebook/Slow Fashion Next

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