Noruega adelanta 3 años su objetivo de reducción de CO2

Noruega se adelanta 3 años a su objetivo de CO2 gracias al coche eléctrico

Noruega es un país referente mostrando cómo el coche eléctrico contribuye a reducir la contaminación

La evolución de la movilidad eléctrica en Noruega ha sido asombrosa en la última década. En la actualidad, este país sirve de referente de implantación del coche eléctrico en un tiempo récord. Sus privilegiadas condiciones han supuesto el caldo de cultivo perfecto para materializar un éxito que beneficia a su sociedad en muchos frentes. Siguiendo esta línea, han conseguido adelantar 3 años su objetivo de emisiones de dióxido de carbono (CO2).

La integración del coche eléctrico en la sociedad noruega ha sido la llave que ha permitido abrir la puerta de la sostenibilidad para este país. Y es que Noruega se ha convertido en una ventana al futuro, en un paraíso para los coches eléctricos que tanto abundan en las calles de sus ciudades.

Según las autoridades encargada del tránsito en el país (Road Traffic Advisory Board), la media de emisiones de dióxido de carbono en 2017 para los modelos de nueva matriculación cayó hasta los 82 gramos por kilómetro recorrido. Este hito en la movilidad se culminaba con un mes de diciembre en el que esa misma media se situaba en los 74 gramos.

¿Por qué es tan importante reducir las emisiones?

La contaminación derivada del transporte ha pasado de ser un factor de riesgo leve a grave para los habitantes de las grandes ciudades. Dependiendo del lugar del globo en que nos encontremos, es preciso buscar soluciones más o menos inmediatas. Estas pasan irremediablemente por la movilidad eléctrica, por potenciar las ventas de modelos movidos por energía eléctrica.

En ese sentido, la medición de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) se ha convertido en una herramienta utilizada por las autoridades europeas. No es el agente más peligroso para la salud, pero sí afectan de forma negativa al medio ambiente. Así es cómo Europa ha venido estableciendo unos límites y objetivos que alcanzar relacionados con el dióxido del carbono. Estos se han venido concretando en diferentes planes, cada vez más ambiciosos y que suponen un desafío en muchos niveles.

Son mediciones que se aplican por países y también de cara a los fabricantes, instándoles a que apuesten por formas de movilidad limpias, como la eléctrica. Noruega ha conseguido esta reducción de emisiones como consecuencia lógica de unas políticas públicas que han favorecido al coche eléctrico en su ámbito nacional.

Los coches eléctrico dominan el mercado en Noruega

Renault ZOE en Noruega

La apuesta noruega por el coche eléctrico ha consistido en una serie de descuentos fiscales que han favorecido a este tipo de modelos. Sin embargo, sus políticas no solo se han fundamentado en ayudas directas. En los últimos años, los conductores de coches eléctricos se han venido beneficiando de otras tantas ventajas en la circulación, a la par que se ha potenciado la infraestructura de recarga.

Con este panorama, en apenas 5 años se ha pasado de una situación en la que los coches eléctricos eran un nicho emergente, a dominar la lista de nuevas matriculaciones. En el comentado mes de diciembre los coches eléctricos enchufables alcanzaban el 50% exacto de cuota de mercado, propiciando además la reducción final de emisiones de dióxido de carbono, que se situaba en los 74 gramos por kilómetro.

Este repunte culminaba un año en el que la cuota para los modelos enchufables ha estado por encima de 30%. En número de coches, la cifra va más allá de las 62.000 unidades sin sumar las motorizaciones híbridas convencionales.

Un futuro 100% eléctrico

Ante estos números, las propias autoridades noruegas se plantean cuándo es el momento de retirar las ayudas para los coches eléctricos. La respuesta a esta cuestión se ha retrasado hasta 2020. Dentro de las medidas que se revisarán por entonces está la de la exención del IVA (en relación a este impuesto, en nuestro país se está viviendo un debate al respecto. En Canarias, por ejemplo, ya está retirado).

Del mismo modo, Noruega también es uno de los primeros países europeos que estudian cuándo retirar los modelos diésel de los concesionarios. De momento, 2025 es la fecha señalada para tomar una decisión que también se baraja en otros tantos países europeos. Además, la fiebre por la movilidad eléctrica en Noruega ya se está extendiendo a algunos países vecinos, como Suecia.

La reducción de emisiones, el dióxido de carbono entre estas, muestran a Noruega una vez más como un ejemplo de lo que los programas públicos pueden llegar a conseguir por la movilidad sostenible. Pese a la inversión que requieren estos, el cambio que suponen en la movilidad acarrea un beneficio extraordinario para los ciudadanos noruegos. Quizá sea complicado cuantificar en términos económicos este beneficio en movilidad, salud y medio ambiente. Sería correcto afirmar, más bien, que no tienen precio.

Foto | Renault

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