¿Qué tecnologías de propulsión de vehículos contaminan más? - Corriente Eléctrica

¿Qué tecnologías de propulsión de vehículos contaminan más?

En los últimos años los fabricantes de automóviles están yendo más allá del cumplimiento de las normativas anticontaminación, ofertando tecnologías de impulsión más limpias

El tráfico rodado sigue siendo una importante fuente de contaminación, teniendo un gran impacto tanto a nivel local especialmente grandes zonas urbanas, como a nivel mundial como consecuencia de las emisiones de CO2. Esto continuará en la misma línea mientras el modelo social siga teniendo una fuerte dependencia del transporte individual, unido a que la mayoría de los vehículos siga quemando combustible para su impulsión.

En lo que se refiere al impacto ambiental local, en Europa son más de doscientas ciudades las que ya restringen de diferentes maneras el tráfico de vehículos privados en sus cascos urbanos, bien durante los días de alta acumulación de contaminación, o bien de forma sistemática. Las directrices europeas han establecido una clasificación de 5 niveles de contaminación para poner a disposición de las autoridades locales un instrumento muy valioso para la distinción de vehículos por su contaminación, de cara a la aplicación de dichas medidas. Para ello cada vehículo clasificado como “limpio” puede obtener su pegatina distintivo de entre 4 niveles, o bien no poder obtenerla, clasificándose así como vehículo no limpio. Estos últimos en España son los diésel anteriores a 2005 y gasolina anteriores al año 2000.

En los últimos años algunos fabricantes de automóviles están yendo más allá del cumplimiento de las normativas anticontaminación, ofertando tecnologías de impulsión alternativas a las tradicionales gasolina y diésel. Así, por primera vez coexisten varias tecnologías de impulsión de vehículos: térmico tradicional, térmicos de gas natural, híbridos, y eléctricos. A continuación veremos qué características contaminantes conlleva cada una de estas tecnologías y estableceremos un ranking del impacto ambiental de cada una.

Los principales contaminantes

Ya vemos que el concepto “contaminación” es algo complejo, por eso es útil saber diferenciar los tipos de contaminantes y su efecto en nuestra atmósfera y en nuestra salud:

El CO2 (Dióxido de carbono) no es nocivo en sí, de hecho es uno de los componentes naturales del aire, pero es un gas de efecto invernadero dado que absorbe y retiene más calor procedente del sol que otros gases a los que desplaza. Es un producto inevitable en cualquier combustión y la única forma de disminuir su emisión es disminuyendo el uso o el consumo de los motores.

El CO (Monóxido de carbono) es un gas venenoso pero sólo en muy altas concentraciones. Es producto de la combustión incompleta de combustibles que contienen carbono.

Los óxidos de nitrógeno NOx y los hidrocarburos son notablemente nocivos para la salud siendo potencialmente cancerígenos. Además, son precursores del ozono, otro poco saludable gas en caso de alta concentración.

Partículas sólidas de los humos, también llamados hollín, son también irritantes y cancerígenos, especialmente las partículas más pequeñas, las que no se ven.

 

propulsión-vehículo-contaminación

Cada uno contamina a su manera

Cada tipo de tecnología de propulsión de nuestros turismos tiene unas características algo diferentes en cuanto a contaminación. Por orden de mayor a menor impacto ambiental en su uso:

Diésel anterior a 2005 (anteriores a norma Euro iv)

El boom del diésel amortiguó algo la emisión de CO2 gracias a su bajo consumo, pero a cambio de cargar la ciudades de óxidos de nitrógeno, de óxidos de azufre, hidrocarburos y hollín, algo que aun hoy tienen importante impacto dado el gran número de ellos que aún circulan. Ya son varias las grandes ciudades europeas que no permiten o restringen la circulación de turismos diésel en su casco urbano dado el importante impacto en la salud de las personas.

Diésel posterior a 2009

Han reducido drásticamente la emisión de partículas sólidas, es decir, humos, así como de hidrocarburos y de NOx, especialmente a partir de Septiembre de 2014, momento en que fueron igualados los límites de emisiones con los motores de gasolina. Pero el cumplimiento de este buen nivel de emisiones en conducción real está en entredicho estos días por culpa del fraude detectado especialmente en el incumplimiento de emisiones de los óxidos de nitrógeno NOx.

Gasolina

Sus puntos débiles son sus mayores emisiones de CO2 y algo más de CO, debido a su menor rendimiento, por lo que a efectos de calentamiento global su impacto es algo mayor que los diésel. Sin embargo el impacto local es bajo, dadas sus muy bajas emisiones de humos, óxidos de nitrógeno y ruidos.

Híbridos

Su impacto ambiental a nivel local es el equivalente a un gasolina de bajo consumo, aunque sólo en desplazamientos cortos, ya que en conducción extraurbana el consumo de los híbridos es igual a un gasolina o a un diésel, según sea su motor principal.

Gas natural

Generalmente pueden funcionar indistintamente con gasolina o con gas, teniendo la instalación de alimentación dual, es decir, dos depósitos de combustible y dos sistemas de alimentación conmutables para los dos combustibles. Durante su funcionamiento en modo gas, sus emisiones de CO2 son equivalentes a un gasolina de última generación, aunque depende mucho de cada modelo. Sin embargo, al ser un combustible mucho más puro que la gasolina, emite menos subproductos por el escape especialmente NOx, por lo que en cuanto al impacto local de los coches de gas se acercan a un cero emisiones.

Híbridos enchufables de gran autonomía eléctrica

Su impacto ambiental local es muy bajo o cero si su uso es moderado tanto en kilometraje como en potencia, pero en conducción extraurbana se igualan a las emisiones de un térmico.

Eléctrico

Sus emisiones a nivel local son nulas. Aunque cada vez hay penetración de las energías renovables, la energía eléctrica consumida de la red implica necesariamente emisiones de contaminantes por combustión en las centrales eléctricas y la generación de residuos en las centrales nucleares. Aunque las emisiones equivalentes de CO2 son notablemente menores que las de un motor térmico.

vehículo eléctrico vivienda

Todo apunta a que a medio plazo, al menos en las grandes ciudades, se eliminará o se restringirá la circulación de vehículos de combustión, especialmente de los más contaminantes. La técnica actual del coche eléctrico sin duda ya permite un uso totalmente satisfactorio sustitutivo de los motores térmicos en desplazamientos cortos y medios, sin embargo aun es necesaria la creación de una infraestructura de recarga a día de hoy aun escasa en la mayoría de las ciudades.

Imagenes| unsplash @ryansearleiStock/jslsvg

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