Guía para elegir la tarjeta de recarga de coche eléctrico que más te conviene

Guía para elegir la tarjeta de recarga de coche eléctrico que más te conviene

Qué tener en cuenta a la hora de adquirir una tarjeta de recarga para coche eléctrico

La disponibilidad de la recarga es uno de los puntos esenciales para el crecimiento del coche eléctrico. De la puesta en funcionamiento de una infraestructura de recarga adecuada depende en buena medida el despegue de la movilidad eléctrica. Así lo entienden los expertos.

Desde una perspectiva global, la recarga de tipo privado como la doméstica o la que se produce de forma particular en los centros de trabajo se ha de complementar con otra de carácter público. Este es uno de los grandes retos de cualquier región o país que pretenda potenciar el coche eléctrico. Y es que está demostrado que cuanto más puntos de recarga existen mayor es la confianza en el coche eléctrico.

La recarga pública contribuye a despejar dudas en cuanto a la autonomía de los modelos eléctricos. Posibilita, además, realizar viajes largos. Esto, junto a la revolución de las baterías que está propiciando en muy poco tiempo modelos con autonomías con mucho más recorrido, va dejando vía libre a la irrupción masiva del vehículo eléctrico.

España no es una excepción a la regla. La red de recarga pública está en plena expansión. En ese sentido, las autoridades pretenden que ese crecimiento se acelere a través de diferentes proyectos en los que se funde la inversión comunitaria, nacional y regional y también iniciativas privadas. De ahí la última modificación legislativa que ha liberalizado el sector de la recarga para coche eléctrico. El cambio se realizado atendiendo a una necesidad que colectivos en favor del coche eléctrico como AEDIVE llevan reclamando desde hace tiempo.

¿Cómo recargar tú coche eléctrico en la calle?

Renault Zoe recargaEsta modificación normativa permite que cualquier empresa o establecimiento pueda instalar una estación de carga para coche eléctrico y vender energía según unos requisitos que están por definir. Hasta ahora, la norma requería darse de alta como gestor de carga. Esta figura, por tanto, desaparece con la nueva legislación.

Gestores como IBIL o GIC han potenciado la creación de redes de recarga propias. El acceso a las misma se ha venido realizando mediante una suscripción. La habilitación para recargar en las estaciones se hace a través de una tarjeta de recarga. Los conductores de coches eléctricos utilizan estas para recargar según el tipo los diferentes planes, tarifas y programas que los gestores de los puntos de carga ofertan.

Condiciones de la tarjeta de IBIL

Para recarga en la red de IBIL, por ejemplo, era preciso contar con una tarjeta prepago con la que cargar en función de la energía eléctrica consumida. En la actualidad, el uso de las tarjetas está en declive gracias a que los smartphones pueden sustituirlas.

Puedes obtener la tarjeta de IBIL los puntos de información del gestor, a través de su web o en el teléfono 902 540 810. Una vez con ella, la empresa pone a disposición de los usuarios un área online privada. En la misma es posible gestionar la información relativa a nuestras recargas, como las cargas realizadas y los kWh consumidos.

El alta en el servicio tiene un precio de 10 euros, con 8 euros de saldo incluido. La carga de la tarjeta se hace en múltiplos de 5 euros a través del área privada de cada usuario, con el código QR de la propia tarjeta o en el número de teléfono mencionado anteriormente. El gestor dispone de varios planes que ofrecen diferentes tarifas en función de la frecuencia de recarga que se necesite. El precio del kWh en la recarga varía según esto.

Condiciones tarjeta GIC

La tarjeta de recarga GIC funciona de una forma similar a la de IBIL. Puede solicitarse a través de su web o en el teléfono 902 103 498. Una vez realizada la gestión, se produce el alta en el área privada en la que es posible consultar todo lo relacionado con la recarga: puntos GIC disponibles, realizar reserva del punto de carga, recargar el saldo y gestionar nuestro historial de recargas.

En cuanto al precio, GIC señala que se carga por el consumo. Cada kWh recargado tiene un coste de 0,45 euros. Reservar un punto de recarga tiene un precio de 1 euro.

Recarga pública en Madrid y Barcelona

Para saber qué fórmula de recarga conviene más  podemos analizar qué uso y recorridos damos a nuestro modelo eléctrico. ¿Por dónde nos movemos y con qué frecuencia tomamos esos recorridos? ¿Vamos a hacer viajes largos? Son parámetros fundamentales para saber qué plan se adapta mejor.

Analizadas las necesidades de cada conductor, el siguiente paso es conocer qué disponibilidad de recarga existe en nuestra zona. Para ello, portales como Electromaps han venido realizando una gran labor. Y es que, en función de dónde nos encontremos, existen diferentes escenarios.

En Madrid, la red de recarga pública es gestionada por los dos operadores mencionados, IBIL y GIC. Para recargar en las estaciones de la capital se ha de contar con una de las tarjetas de recarga de los gestores.

En Barcelona existe una única tarjeta de recarga para estaciones públicas de carga. El proyecto empezó en la ciudad y se encuentra en proceso de expansión a través de varias zonas catalanas gracias al impulso del Institut Català de l’Energia (ICAEN). Dentro de la iniciativa se han venido subvencionando recargas gratuitas que pretenden recompensar a los conductores pioneros del cambio en la movilidad. Igualmente, IBIL cuenta con hasta 5 puntos de recarga rápida en la ciudad y sus inmediaciones, con lo que es posible también el uso de su tarjeta allí.

Hacia la interoperabilidad

Tarjeta de recarga

La implicación de los ayuntamientos en la ecuación de la recarga pública ha propiciado que en ciudades como Málaga, pionera en proyectos con la movilidad eléctrica, se pueda acceder a una recarga pública de coste reducido. Ha sido gracias a un el último acuerdo entre Endesa y la red de aparcamientos de Smassa. Otras comunidades autónomas, como las Islas Baleares, han venido ofreciendo cargas gratuitas a través de su red MELIB y la tarjeta de recarga RFID.

Por eso, la existencia de diferentes gestores requiere ese análisis por descubrir cuál conviene más en función de la zonas públicas dónde se piense recargar. Como está ocurriendo en otros países, el objetivo es eliminar barreras burocráticas para el coche eléctrico y unificar las posibilidades de la red para evitar la coexistencia de excesivas tarjetas de recarga. Es un fenómeno que también se ha dado en otros países.

Esto es lo que pretende la última reforma legislativa. Se trata de favorecer la interoperabilidad entre las diferentes redes públicas. Es decir, poder recargar con una única tarjeta de recarga y/o, en un futuro cada vez más próximo, con una única solución o app para smartphone.

Tipos de recarga de coche eléctrico

Otro factor que tener en cuenta para la elección de la tarjeta es la velocidad de carga que se necesitará. Las estaciones de recarga públicas para coche eléctrico tienen conectores que permiten realizar cargas a diferentes velocidades. Estos son los cuatro enchufes más comunes en España:

  • Schuko (estándar CEE 7/4 Tipo F). Es la toma de corriente convencional. Permite un tipo de recarga lenta, sin comunicación integrada y limitada a 16 A y 2,3 kW.
  • Mennekes o Tipo 2 (IEC 62196-2). Toma de corriente más extendida en la red de recarga para coche eléctrico. Permite una carga lenta monofásica de entre 1,4 kW y 7,4 kW; y rápida trifásica de hasta 43 kW y 63 A.
  • CHAdeMO. Estándar japonés diseñado para la recarga rápida en corriente continua. Es capaz de recargas a una potencia de hasta 50 kW.
  • CCS Combo (IEC 62196-3). Este estándar permite una recarga combinada. En corriente alterna permite cargas rápidas de entre 43 kW y hasta 100kW; y de 50 kW en corriente continua.

Los entes públicos con tarjetas o planes de recarga suelen contar con estaciones con tomas de corriente convencional, es decir, para una carga más lenta. Los gestores, por el contrario, han invertido más en la recarga rápida con estaciones que unifican los diferentes enchufes. Esta elección es idónea en situaciones ocasionales, como la recarga cuando hacemos un viaje largo.

Nuevo panorama en España

Por eso, para la elección de tarjeta, lo más conveniente es conocer a qué tipo de puntos de recarga se acudirá a cargar para saber qué tipo de tarjeta de recarga es la mejor opción. Otros factores importantes es el uso del coche eléctrico a lo largo de la geografía española y el la velocidad de carga que ofrecen. Gestores como el mencionado IBIL cuentan con una red de recarga rápida a lo largo del país.

La última reforma facilitará pronto la situación a todas las partes. Aunque reducirá el número de estaciones que ofrecen recargas gratuitas, permitirá a numerosos establecimientos públicos y privados ofrecer a todo el público la posibilidad de cargar y de beneficiarse con ello.

De este modo, no solo los anteriores gestores o compañías de energía apostarán por la red pública, también hoteles, supermercados, grandes superficies, infraestructuras públicas (aeropuertos, estaciones, etc.) e incluso particulares que cumplan con los requisitos.

Es de esperar que entre estos encontremos una apuesta por la interoperabilidad en el pago por la recarga. Así, el coche eléctrico en España experimentará en los próximos meses un auge aún mayor que promete un cambio masivo hacia la movilidad eléctrica con el inicio de la próxima década.

Imágenes | Renault e iStock/Zapp2Photo

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